Cuerpo y mente, tan difícil de complementar cuando se llevan más de 20 horas de competencia. El camino se hace cada vez más largo, la resistencia disminuye y solo se piensa en una sola cosa: llegar a la meta.

Al parecer todas estas situaciones que se le cruzarían por la cabeza a cualquier atleta, no llegaron a Mariana Allende. La ultramaratonista que se metió en el mundo del atletismo hace 10 años, se está convirtiendo en una verdadera leyenda, y es que cada vez que debuta en una nueva distancia, rompe los registros históricos y no solo eso, dobla la apuesta para transformarse en una de las mejores de Argentina.

Con mucho carisma y apasionada por lo que hace, transmite en cada una de sus palabras lo que el atletismo provoca en un deportista de alto nivel, luego de haber sido parte del ultramaratón de Santiago del Estero, donde compitió a lo largo de 24 horas en el autódromo de Termas de Rio Hondo. “Ahí rompí el record de los 208 kilómetros en mujeres” y a raíz de eso “me convocaron para el Campeonato de 100 kilómetros Continental y el Mundial de 24 horas de Francia, que se dará en octubre”, comentó la protagonista a Resumen.

¿Tu intención era romper la marca o se dio de casualidad?

En mi caso, comencé a correr ultramaratones hace tres años. Aún no había un circuito muy definido en ese entonces, por lo que comencé a averiguar en qué partes del país se realizaban este tipo de competencias y me inscribí en los 50 kilómetros de Bolívar, donde gané la Copa Argentina. El año siguiente, volví a ganarla y desde ese entonces, arranqué con las competencias más largas, es decir de 6 horas, unos 100 kilómetros. Siempre fue variando pero siempre subí al podio. Sentía que por mi capacidad o gracias a mi forma de entrenar, era la que me estaba dando los primeros puestos y ahí comenzó a gustarme más. Surgió la idea competir 12 horas en Puerto Madryn y también en un Campeonato del Mundo que se dio el año pasado en Croacia (100 kilómetros) donde debíamos buscar una marca. La mínima era de 110 kilómetros, por lo que en 12 horas teníamos que completar esa distancia. En Madryn pude conseguir la marca nacional y me clasifiqué automáticamente para ir a Croacia, donde fui.

Son muchas horas, kilómetros y dinero, pero yo amo todo esto y todo ese esfuerzo lo vivo con tal naturalidad”

Desde ese momento comencé a integrar la Selección Argentina de Ultramaratón, y si bien se van dividiendo depende las distancias, a mí me convocan para todas.

Con toda esa movida surgió la idea de ir al mundial de 24 horas en octubre, pero teníamos que buscar la marca, además de que yo nunca había corrido alguna carrera de esa duración. Planificamos varias competencias y comenzamos con el Campeonato Nacional de 50 kilómetros en pista, que fue en marzo y salí Campeona Argentina. Luego salió para competir en Termas, donde gané la prueba y quedé cuarta en el clasificador general entre 90 competidores. Fue increíble porque no solo se nos dio la marca, sino que rompimos el record nacional que son casi 208 kilómetros.

Parece tan fácil haber conseguido estos logros por la manera que lo contas, pero sabemos que no fue tan así. ¿Cómo fue el trabajo?

Sinceramente sí. Son muchas horas de entrenamiento diariamente. Trabajo en una clínica privada desde las 8 a las 5 de la tarde, por lo que tengo que buscar horarios para poder entrenar. Solía levantarme a las 5 de la mañana para el primer entrenamiento y alrededor de las 7 de la tarde, arrancar con otro. Es un trabajo permanente de seis o siete días de la semana, dependiendo a qué nos estemos preparando. Cuando me voy acercando a la competencia llego a hacer hasta tres turnos de entrenamientos. Son muchas horas, kilómetros y dinero, pero yo amo todo esto y todo ese esfuerzo lo vivo con tal naturalidad. A veces le cuento a la gente esta vez voy con la más corta, con la de 50 kilómetros y la gente se me queda viendo con sorpresa (risas).

¿Siempre quisiste ser corredora? ¿Cuándo te diste cuenta que este era tu camino?

Arranqué de grande con todo esto, incluso debo decir que como mucho, hará 10 años que comencé a correr. Empecé como todo el mundo, despacio, primero con 5 kilómetros, probé con medias maratones, maratón y así fui arrancando. Un par de personas vieron mi capacidad en resistencia, porque me veían correr y correr e intentaron convencerme para que me meta en carreras más largas. Insistieron tanto que busqué un entrenador y me topé hace tres años con Hugo Bressani, profesor del Iron Team, que es un genio y desde ese momento, me acompaña en toda esta locura (risas). Para meterte en este tipo de competencias tenés que tener un poco más de conocimiento, sino tu cuerpo se destruye y para que no ocurra eso, a veces hay que recurrir a un profesional. A las 24 horas me acompañó, junto a un asistente, cada minuto, ya que hay que controlar muchísimo la alimentación, hidratación y demás. Ellos ayudaron a que yo pueda lograr esta marca increíble.

Correr para mí es algo natural, pero la gente se sigue sorprendiendo y me dicen que tengo un don”

Lo que más llama la atención, es que fue en tu primer intento en carrera de 24 horas, algo que no se ve todos los días.

Es lo que me dice todo el mundo. Cuando corrí la de 12 horas, la única que corrí de esa duración hasta el momento, me pasó lo mismo. Fui e hice el record, algo que no se lograba hace 14 años. La gente me dice no puedo creer que mantengas esa concentración durante 24 horas, es que cuando corro me mantengo en mi objetivo. Correr para mí es algo natural, pero la gente se sigue sorprendiendo y me dicen que tengo un don. Me la estoy empezando a creer (risas).

¿Cómo se prepara mentalmente un ultramaratonista?

Todo se basa en la concentración. Obviamente, en los entrenamientos uno lleva el cuerpo un poco al límite, al esfuerzo e incluso al sufrimiento, y eso aunque no lo crean te prepara mentalmente. Pero yo siempre digo que cuando un atleta llega al estado de sufrimiento dentro de una competencia, es porque todo ese trabajo previo está mal hecho. A medida que van pasando las horas, el cuerpo va consumiendo hidratos de carbono, sales y demás, para que el dolor no se llegue a presentar. Todos los atletas somos diferentes y todos tenemos un límite que no debemos pasar, pero hay que conocerse, tanto solo como con la ayuda de un especialista.  Cuando me preguntan cómo es que hago yo les respondo ah no sé, yo corro. Los que me conocen saben que hablo hasta por los codos, pero cuando estoy a punto de largar una carrera, me podes llegar a saludar al lado mío y no te voy a dar bola. Yo les pido disculpas, pero cuando estamos en la línea de largada, es otra historia (risas).

¿La clave está en pensar que todas las competencias son de la misma distancia?

Totalmente. Cuando estas corriendo no tenés que pensar ni en las horas que llevas corriendo ni en lo que te falta para terminar. A mí en esta oportunidad –por las 24 horas- me tocó correr de noche, algo que nunca había hecho en mi vida. Era una incertidumbre porque no eran cosas que se entrenan, no podes estar corriendo todo un día entero para ver qué onda. Si somos realistas el cuerpo está acostumbrado a aguantar 24 horas. Imaginate levantarte a las 6 de la mañana, trabajas todo el día, por la noche cenas con unos amigos y después salís a un boliche. Hasta que llegas se hacen las 6 otra vez, y durante todo el camino fuiste, viniste, bailaste. En mi punto de vista es prácticamente lo mismo.

¿Tuviste alguna dificultad a lo largo de las 24 horas?

Cuando llegaron las 3 de la mañana comencé a tener mucho sueño, entonces se lo dije a Hugo y a la chica que estaba con nosotros. Mientras iba corriendo se me cerraban los ojos y me pegaba contra las vallas que estaban en el interior del autódromo, que fue donde se corrió la competencia. Dos dedos del pie me quedaron destrozados. Consumí cafeína, un poco más de glucosa y ahí remonté. También, a los 194 kilómetros, cuando ya había amanecido y restaba muy poco para que finalizara la competencia, empecé a sentirme muy dolorida y comencé a sufrir, pero no sé si fue por la emoción de saber que iba a llegar a la marca, si realmente estaba cansada o si era porque ya me quería ir. Sinceramente fue lo que más me costó, pero nunca pensé en abandonar.

Todos los atletas somos diferentes y todos tenemos un límite que no debemos pasar”

¿Cómo lleva tu familia tu agenda repleta de atletismo?

Tengo dos hijos, una de 24 y un chico de 20. Por suerte son completamente independientes, en el sentido que no hay colegio y ellos ya se pueden arreglar solos. Mi hijo se levanta a las 5 de la mañana para acompañarme en bicicleta mientras yo entreno al costado de la Panamericana. Y mi novio también corre, estamos en el mismo ambiente y eso ayuda muchísimo, ya que otra persona que no hace lo mismo no entiende cosas como los cambios de alimentación, entrenamientos, trabajo y demás. No puedo quejarme para nada de la familia que tengo, todos me acompañan mucho.

¿Pensaste en meter a tu pareja dentro del ultramaratonismo?

¡No! Se muere. Él llega hasta los 8 kilómetros. Los domingos son los días que más distancia entreno. Desde la mañana hasta el mediodía, porque me toca preparar unos 20 o 30 kilómetros y él me acompaña los primeros 15 kilómetros, de onda, y después me pide que siga sola (risas). Siempre necesito alguien al lado, no solo para que acompañe, sino también por la hidratación.

¿En algún momento de tu vida pensaste que ibas a lograr todo eso?

Para nada, ni de casualidad. Cuando comencé a meterme en esto todos me decían que estaba loca por levantarme tan temprano, por correr tanto, pero yo lo hago con placer. Siempre remarco que para no mí no es un sacrificio ni entrenar ni correr. Nunca me imaginé ni correr estas distancias, ni mucho menos hacer records nacionales o viajar a un mundial. El año pasado para ir a Croacia tuve que renovar el pasaporte, porque nunca había salido del país y lo hice por primera vez para correr. Me encanta lo que hago, esto es lo que me hace feliz.

Cuando comencé a meterme en esto todos me decían que estaba loca por levantarme tan temprano, por correr tanto, pero yo lo hago con placer”

Debido a tu capacidad de resistencia en las largas distancias ¿Pensaste en incorporar nuevas disciplinas y afrontar un IronMan?

Sinceramente, le tengo fobia al mar. Entonces es imposible (risas). Posiblemente pueda incorporar un duatlón, que es atletismo y bicicleta.

Tan perfecto no podría ser todo…

Algún defecto tenía que tener (risas). Quien dice capaz cuando tenga unos años más encima pueda intentar, pero el agua es todo un tema para mí.

Belén Gómez

 


Distinción

Esta semana, Allende fue reconocida en el Palacio Municipal como así también, le brindaron ayuda para pueda viajar a Brasil y posteriormente, al Mundial en Francia. “A través de diferentes conversaciones, el Intendente me ofreció una ayuda económica, acondicionarme con un gimnasio, para que pueda ir a entrenar, una pista de atletismo y un par de cosas más que ayudarán a mi carrera deportiva. Realmente estoy muy emocionada y agradecida”, cerró la ultramaratonista.

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