“Lo valioso del trabajo social es saber mantener el silencio, acá lo que vale es la acción”

 

Marcos Cytrinblum comenzó en el periodismo a los 19 años, iniciando su carrera en el diario Clarín, donde recorrió todas las secciones y tareas hasta ser secretario general de la publicación. Tuvo a su cargo la creación de dos periódicos en Perú y Paraguay. Fue director del noticiero de canal 9 y como principal asesor de Alejandro Romay, artífice de la venta de la televisora a inversores australianos. En 1983 compra una propiedad en Highland Park y desde 2003, reside en forma permanente en Del Viso, donde desarrolló una gran labor social, educativa y deportiva a través de la Cooperativa Telefónica y la Fundación Del Viso. Bajo esta tutela crea tres jardines de infantes y una escuela secundaria técnica. En el plano deportivo es el fundador del Club Argentinos. Hoy preside TelViso –la cooperativa más importante del país- y sigue al frente de la fundación.

Nació el 26 de abril de 1938 en Villa Crespo, aunque desde edad muy temprana se mudó con su familia al barrio de La Paternal. Benjamín, su padre, fue un comerciante dedicado al rubro textil. Hizo sus estudios en Capital Federal. Con el tercer año del secundario terminado y 15 años, ingresa a la escuela de periodismo. Cuatro años después ingresa como redactor al Diario Clarín, medio donde trabajó por más de 30 años, llegando a ser secretario general, el máximo cargo al que se puede llegar en la publicación.

El ‘bichito’ del periodismo te picó desde muy joven.

En realidad lo primero que me picó fue el gusto por escribir ficción. Precisamente a los 19 años con un cuento -y esa es la razón por la cual pude ingresar a Clarín- gané el primer premio en un concurso organizado por el Círculo de la Prensa. El cuento se llamó “El caballo y el niño” y allí conocí a un gran poeta, ganador del Premio Planeta, Antonio Nella Castro, que me llevó a hacer mis primeras armas al diario Clarín, donde estuve 30 años. Ahí realicé mi aprendizaje, mi experiencia como periodista, primero como cronista, luego como redactor, jefe de sección, prosecretario, secretario, prosecretario general y finalmente como secretario general, que era el cargo mayor al que se podía aspirar en el diario, donde tuve la responsabilidad de conducirlo durante 15 años, de 1975 a 1990. Es decir estuve en la última época del peronismo, todo el proceso militar, hasta el arribo a la presidencia de Carlos Saúl Menem. En cuanto a las secciones del diario donde participé estuve en información general, provincias, política y en la medida en que ascendía en el escalafón ya lo que hacía era supervisar varias secciones y en ese marco me ocupé de internacionales, cultura y nación, suplementos y cuando llegué a la cima de la carrera profesional me ocupaba de todo el diario.

¿Qué hiciste luego de dejar Clarín?

Después de Clarín me contratan los dueños del diario ‘Expreso de Lima’ de Perú, para que se los reformule. Estuve ahí trabajando como dos años hasta que falleció el dueño que fue reemplazado en la empresa por su hijo, con el cual yo no coincidía en su visión periodística, por lo cual me fui y me volví a la Argentina. Cuando llegué, me contrató Amalita de Fortabat que había comprado el diario La Prensa, era un diario sábana y yo lo reconvertí en un diario tabloide. El diario sábana era más bien un formato que tenía que ver con una sociedad sin apuros, el tabloide está pensado para gente más activa, más apurada con menos tiempo y espacio para leer. A los seis meses me llega una oferta muy importante de un empresario paraguayo que quería lanzar un diario y solamente tenía la idea, el terreno para montar la redacción y los recursos para hacerlo. En el lugar se construyó el edificio, se montaron las máquinas, se armó la redacción donde estuve dos años al frente de la publicación que se llamó ‘La Nación’  de Asunción, tema que nos trajo un problema con su homónimo de Buenos Aires que quería tener la exclusividad continental del nombre.

Una vez que completé un año de trabajo y con el diario ya posicionado y compitiendo con ABC, el medio escrito más fuerte de Paraguay, en uno de mis viajes a Argentina me llama Alejandro Romay y me pide que me haga cargo de las relaciones institucionales y del noticiero de canal 9, con un salario importante, superior al que cobraba en Paraguay y con la ventaja insustituible e irremplazable de trabajar en mi país. Con Romay estuve hasta que pude convencerlo de que convenía vender, porque las pérdidas mensuales eran muy importantes. En los ’80, Romay era el único empresario que tenía un canal privado en la Argentina, porque los otros estaban en manos de los militares primero y luego en la época de Alfonsín no se privatizaron. Esta situación perjudicó al negocio de Romay ya que el canal no tenía ningún tipo de subvención estatal, situación que se agravó en los ’90 durante la presidencia de Menem que prácticamente “regaló” los canales 13 y 11, de tal manera que ese monopolio que tenía Romay en los’80 empezó a decaer ante una competencia desigual con dos canales que tenían muchos recursos a disposición para invertir y hacer grandes contrataciones.

En una charla mano a mano con Alejandro, le planteé que había gente de Australia interesada en comprar un canal. Le costó mucho a Romay tomar la decisión de vender, porque amaba a su canal, pero las pérdidas mensuales eran cuantiosas y finalmente los australianos compran canal 9 que luego denominaron Azul TV. Los inversores incorporaron como socios a TELEFE y a Editorial Atlántida. En el año 2000 y con los nuevos dueños ya instalados decidí que mi misión había terminado y di por finalizada mi carrera periodística para poder continuar con una dedicación más completa a lo que había comenzado 10 años atrás: el trabajo social.

Yo compré mi propiedad en Del Viso en 1983, pero me radico definitivamente en el 2000. Pero mucho antes, poco antes de los 90 creo la Fundación Del Viso y empiezo a hacer cosas acá en lo social. En Del Viso la fundación creó tres jardines de Infantes, una escuela para chicos con capacidades diferentes, un hogar para adolescentes  que abandonan el secundario con la idea de recuperarlos y reinsertarlos en la educación media. También una escuela secundaria técnica, algo inédito en su momento. Le planteamos en al director de Escuelas Antonio Salviolo en la gestión de (ex gobernador, Antonio) Cafiero, que los chicos de nuestra zona no tenían la posibilidad de continuar sus estudios después del primario, ya que las escuelas secundarias estaban en Pilar o en Escobar. A la mayoría de los hijos de la gente trabajadora de nuestra región les era imposible viajar 10 o 15 kilómetros para seguir sus estudios secundarios. Así que firmamos un acuerdo con el gobierno provincial por cual la fundación se comprometía a reunir el 30 por ciento de los fondos necesarios y la Provincia el 70 restante, con la única condición de que la construcción sería responsabilidad de la fundación. De esa manera en 17 meses construimos la Escuela Secundaria Técnica Nº 3 de Del Viso. En lo deportivo, lo primero que hizo la fundación fue el Club Argentinos. Pero quizás, entre muchas cosas que hicimos en Del Viso, tal vez la más costosa, dificultosa, más trabajosa fue la construcción de 52 viviendas en el barrio Las Casuarinas, que nos llevó mucho tiempo realizar, pero que finalmente logramos concluir.

¿Cómo llega a la presidencia de la cooperativa telefónica?

No estaba en mis planes presidir la cooperativa telefónica porque yo estaba por aquellas épocas en el canal y muy atareado con la fundación. Pero ocurrió que el anterior presidente Ángel Manescotto quería tomarse un año de licencia por motivos de salud. Yo les debía un gran favor: él permitió que los chicos de la fundación tomaran clases de computación gratuita en la cooperativa, entonces acepté la responsabilidad de conducir la cooperativa por un año, pero lamentablemente al tiempo Manescotto fallece y tuve que seguir en la presidencia de la entidad. Pero ocurrió otra cosa también, me empecé a entusiasmar mucho con la labor cooperativa ya que comprendí que se podían hacer muchas cosas a través de ella para nuestra comunidad. De hecho entre la fundación y la cooperativa hicimos y estamos haciendo mucho trabajo social. Hoy estamos trabajando mucho en asistencialismo ya que la situación social se ha convertido en una situación gravísima para muchos hogares argentinos y Del Viso y sus alrededores no están al margen de esto.

Muchos de los socios de la fundación son famosos en distintos ámbitos.

Efectivamente, entre integrantes, simpatizantes, acompañantes y aportantes en esta gesta del trabajo social en un país que es cíclicamente cada vez más desigual, hay mucha gente que silenciosamente trabaja con nosotros. Por decirte dos nombres: el ‘Negro’ Víctor Heredia que vino a hacer un recital en el predio de la cooperativa y Teresa Parodi; pintores consagrados nos donan sus obras para que podamos hacer subastas, cuya recaudación volcamos a obras de la fundación. Hay mucha gente conocida colaborando con nosotros, prácticamente todos los que en mi vida periodística tuvieron vínculos conmigo de una manera u otra colabora activamente con la causa de la fundación.

Acá mismo en Highland ocurrieron dos cosas espectaculares relacionadas con nuestro trabajo: un show de Susana Rinaldi que convocó a más de 600 personas en el gimnasio y a raíz de una amistad con Julio Bocca que comenzó cuando mandé a cubrir para Clarín su primer espectáculo en Nueva York, logramos que se presentara a beneficio junto a  Eleonora Cassano, un espectáculo maravilloso que además nos dejó una importante recaudación. Toda la gente que trabaja en esto, dinamitaría su gesto si lo utilizara para vanagloriarse o lucirse. Lo valioso del trabajo social es saber mantener el silencio. Acá lo que vale es la acción.

Otro de los caracterizados colaboradores de la fundación es Joan Manuel Serrat.

Es otra de las amistades que coseché cuando estaba en Clarín. Conocerlo fue una de esas cosas mágicas que se presentan en la vida. Cada vez que Nano llega al país, viene a mi casa o me invita a almorzar a algún lugar para charlar. Serrat es un ser extraordinario, en su conducta habitual trasunta lo que dice en sus canciones. Por contrapartida, cuando viajo a España me recibe en su casa donde la pasamos muy bien. Tuve el gusto de regalarle un Gardel pintado por Hermenegildo Sabat. Una noche llegamos tarde a mi casa, después de haber cenado junto a unos amigos y vio el cuadro. Le encanté tanto que le dije ‘es tuyo Nano; viste, la gente que bebe se pone generosa’. Mi mayor alegría es haber visto en mi siguiente viaje a España el cuadro ubicado en un lugar privilegiado en el living de su casa.

¿TelViso sigue siendo la cooperativa de comunicaciones más importante de Argentina?

TelViso es la cooperativa más importante del país desde hace ya casi dos décadas. Creo junto con otras, la Cámara de Cooperativa de Telecomunicaciones, que preside desde hace casi cuatro años. Hoy la cooperativa está embarcada en uno de los proyectos más ambiciosos encarados desde su creación: nosotros brindamos hoy telefonía, internet, televisión y ahora vamos pegar el gran salto porque vamos a dar celulares. Aprovechando esta circunstancia que se ha dado en el país por la cual el gobierno cedió al grupo Clarín prácticamente el 75 por ciento del espectro del mercado, quedando Telefónica acotada a una porción menor, hicimos un convenio histórico. CATEL, la cámara que integramos hizo un convenio con una de las mega empresas a los efectos de que en ese asociativismo cada cooperativa pueda operar en su distrito, dando también el servicio de telefonía celular, servicio que esperamos podamos ofrecer en poco tiempo a nuestros asociados y a la comunidad en general.

¿En lo político, ha tenido ofrecimientos para postularse para intendente de Pilar?

He recibido el ofrecimiento y directamente por parte de un gobernador. Le contesté que le agradecía la oferta, pero que la política no es mi ‘palo’. Tengo bastante con la actividad a la que me he dedicado y me sigo ocupando desde hace años que es el trabajo social en la fundación y mi responsabilidad en la conducción de la cooperativa. Si me gustaría ayudar a gobiernos progresistas, sensibles a las causas populares, que no hagan oídos sordos a los reclamos de la gente, que tengan la probidad moral de no aceptar negocios, a los que no les importe el dinero y que solo trabajen por y para la comunidad.

¿Le quedó algo pendiente de realizar?

La verdad es que yo soy un agradecido a la vida, sencillamente porque hice más de lo que pude haber soñado de pequeño.

¿Es verdad que le escribieron un tango?

Soy un apasionado del tango, sabiendo esto, una vez que volvía de un viaje al exterior justo el día de mi cumpleaños, dos brillantes autores, Juan Carlos Tavera y Osvaldo Tarantino, hicieron un tango que se llama “Los pájaros de la Paternal” que grabó Guillermo Galve. Esa noche, casi muero de un sincope cuando vi entrar a los músicos al lugar donde se hacía el ágape en honor a mi cumpleaños y Guillermo Galve cantó este tango que es una descripción exacta de mi vida. El año pasado, los mismos músicos repitieron la actuación en una reunión de camaradería que compartimos con los integrantes del Consejo de Administración.

¿Cómo está constituida su familia?

Tengo tres hijos y cuatro nietos. Mi hija Alicia es la directora de la revista Tercer Sector, una publicación única en todo el continente,  incluido Estados Unidos, que se ocupa de difundir el trabajo de las organizaciones no gubernamentales desde hace más de 25 años. Es la única que siguió la carrera periodística, Mi otro hijo, Benjamín, está en la función  pública y mi hija más chica, se ocupa de la crianza de sus hijos.

 

Oscar Orlando Mascareño

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