Con el dolor aún latente, se rememora a un hombre que dejó su huella en el distrito. La medicina, la política, la historia y la literatura, sus pasiones. Once años al frente del Concejo Deliberante demuestran la confianza en torno a su persona.

El pasado domingo, el doctor Marcelo Castillo falleció debido a un sorpresivo ataque cardíaco en su departamento de Capital Federal. Un hombre que marcó no solo una etapa importante en la política local sino que también, su persona dejó una huella en el recuerdo de los pilarenses.

Castillo nació en Santiago del Estero en 1940. Llegó a Pilar en los años 70. Integraba el equipo de médicos de la recientemente creada Clínica Privada Pilar ubicada sobre la calle Rivadavia. Desempeñó su labor junto a los doctores Roger Montenegro, Matterassi y López Pascual, entre otros, reconocidos profesionales médicos de Pilar. Durante esos años, el intendente Alberto Ponce de León había nombrado a Castillo jefe de Cirugía del Hospital “Juan Cirilo Sanguinetti”, ocupando la secretaría de Salud en la gestión de Jorge Telmo Pérez.

En el 2012 fue declarado ciudadano ilustre de Pilar. Fue durante una ceremonia que Castillo hizo referencia a su segundo apellido, Carrillo, que lo liga directamente con otro gran médico Argentino, Ramón Carrillo, quien fuera ministro de Salud durante el apogeo de Perón.

La semana estuvo plagada de nostalgia y anécdotas en torno al doctor. “Fue quien me enseñó a querer a la profesión y cambió mi vida, pero fuera de eso fue una persona excepcional, y es importante en estos momentos expresar lo que siente el corazón”, contó el intendente Humberto Zúccaro.

“Siempre cuando un ser humano se va, pasa a ser bueno; el doctor Castillo  realmente lo era, amigo y compañero, de gran sabiduría y excelente persona. Tengamos de él el recuerdo más feliz y llevémoslo con una sonrisa, como él hubiera querido. Que Dios lo haya recibido como se merecía”, amplió el Jefe Comunal.

Castillo acompañó a Zúccaro durante los tres períodos del Intendente al frente de Pilar. Durante estos años, Castillo siempre fue elegido de manera unánime por los ediles para estar al frente del cuerpo legislativo local. Tanto oficialistas como opositores, lo valoran y recuerdan como “un hombre justo que estaba abierto al diálogo y al consenso”.

La medicina y la política no fueron las únicas pasiones en la vida de Castillo. La historia argentina era otro de sus temas predilectos. Muchos fueron los discursos donde el doctor expresó sus conocimientos y pasión en materia histórica. Esta última pasión le retribuirá y agradecerá, ya que quedará en la historia de nuestro distrito para siempre.

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