La diputada decidió alejarse del massismo e incorporarse al frente de Lavagna, que tiene como sostén sindical al marido de Camaño, Luis Barrionuevo.

Roberto Lavagna hizo esta semana un guiño público –en su nombre y en el de su candidato a vicepresidente, Juan Manuel Urtubey- para que la diputada Graciela Camaño acepte finalmente postularse a la gobernación bonaerense por Consenso Federal, una posibilidad que podría trastocar el juego electoral en la provincia al mantener en pie una segunda opción peronista.

Camaño fue “madrina” política nacional de Urtubey antes de ingresar al Frente Renovador y su intervención resultó clave en la decisión del salteño de aceptar ir como segundo de Lavagna cuando, tras el cierre de Sergio Massa con el kirchnerismo y la candidatura de Miguel Pichetto a vice de Mauricio Macri, parecía que ese espacio de peronismo “moderado” se licuaba por completo.

La diputada decidió alejarse del massismo e incorporarse al frente de Lavagna, que tiene como sostén sindical al marido de Camaño, el gastronómico Luis Barrionuevo, que aporta logística y financiamiento de campaña. Enseguida, Camaño comenzó a sonar como candidata a la gobernación, un lugar para que el que también se mencionó a su par Eduardo “Bali” Bucca y hasta al neurólogo Facundo Manes.

Pero hoy Lavagna pareció zanjar la cuestión: “Tanto a Juan Manuel como a mí nos encantaría que Graciela, que fue una articuladora de este consenso, efectivamente decida ser candidata”, expresó durante una recorrida por Mar del Plata, donde visitó una empresa pesquera. Aunque aclaró que “ella todavía se resiste un poquito”, quedó flotando la impresión de que Camaño finalmente ocupará el tope de la boleta.

Voceros de Consenso dijeron a DIB que la postulación no se confirmará oficialmente, sea cual fuere, hasta la semana próxima, pero en la gobernación el equipo de María Eugenia Vidal evaluó como “positiva” la novedad. “No es lo que hubiésemos elegido ni lo ideal, pero necesitamos que en provincia haya una tercera vía activa y en ese sentido nos viene bien”, dijeron a DIB allí.

La lectura en gobernación indica que así como la presencia de Lavagna en el escenario nacional puede teóricamente restar votos potenciales a Macri en primer término y en las generales de octubre en segundo, su representante en provincia podría ayudar a Vidal al descontar el arrastre negativo del Presidente, al atraer hacia sí voluntades que en principio podrían ir a pagar a la boleta de Alex Kicillof.

La base principal de esa presunción es el perfil netamente peronista de Camaño, pero también la distancia que parece haber entre Kicillof y los intendentes peronistas del Conurbano que resistieron su candidatura  y con los que aún no se sacó ninguna foto. Esos alcaldes podrían tener una actitud de colaboración apenas formal con el exministro de Economía.

De esa manera, Vidal podría atenuar el impacto que no pudo enfrentar con las jugadas que imaginó antes: el desdoblamiento y las colectoras, ambas vetadas por la Casa Rosada. (DIB).

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