Por Gustavo Giacomo, economista

Pagar un plástico con otro, considerar la disponibilidad de crédito como si fuera parte del ingreso regular y no leer bien los conceptos del resumen son algunos de los errores más comunes que hay que tratar de evitar a la hora de usar la tarjeta de crédito.

Aunque ahora los resúmenes llegan en forma on line, todavía causa una sensación inquietante la imagen sonora del ruido que hace el resumen de la tarjeta cuando era deslizado por debajo de la puerta. Es en ese momento cuando el golpe de la realidad convierte en pesadilla la fantasía de que el dinero plástico no es dinero y que las deudas no son deudas o que alguna clase de magia arreglará los dasaguisados de pagar una tarjeta con otra, acumularlas “total después la doy de baja, es sólo para este momento” o abonar “el pago mínimo” que habitualmente es un monto infinitamente inferior o la totalidad del resumen, pero que a futuro generará una bola de nieve, que en muchos casos, será imposible de pagar. En un país inflacionario como la Argentina, el uso de la tarjeta más allá de lo recomendable es una tentación permanente que puede desordenar tu economía familiar.

Los malos hábitos en el uso de las tarjetas de crédito son situaciones previsibles y corregibles que dependen de gran parte de la “Educación Financiera” y el grado de conocimiento que se tenga sobre el uso de tarjetas.

En este sentido y para que la gente no caiga en un problema de sobreendeudamiento. A través de Educación Financiera. Economía de todos los días, citaremos los seis errores evitables más comunes entre las personas que utilizan tarjeta de crédito.

  1. Usar el plástico como un ingreso extra

Esto ocurre cuando la gente deja de usar la tarjeta como forma de financiamiento excepcional para compras que, por su tamaño, no pueden hacerse con los ingresos regulares del mes y comienza a usarla para consumos que deberían poder financiarse con los ingresos regulares y se convierte en una costumbre usar la tarjeta para “llegar a fin de mes”. Esta situación se presenta entre quienes olvidan que las tarjetas son un instrumento de pago en la que se presta cierta cantidad de dinero bajo la promesa de que se devolverá posteriormente. Al no tener esto en cuenta, muchas personas consideran la línea de crédito como un ingreso regular, lo que afecta la percepción real de su capacidad de pago.

  1. Pagar una tarjeta con la otra

Un clásico. Muchas personas intentan resolver un problema de endeudamiento pagando la deuda de una tarjeta con otra o con un préstamo personal. Esta situación podría generar una bola de nieve cuyo resultado sería una deuda aún más grande que la primera.

  1. Adquirir más tarjetas de las que se pueden pagar

En general, y sobre todo en momentos en que los bancos se encuentran muy líquidos, las tarjetas prácticamente se regalan. Esto puede ser una trampa, una tentación que debe ser manejada. Muchas personas que entran en esta dinámica no cuentan con la disciplina ni la capacidad financiera para mantenerlas bajo control.

  1. No saber cómo funciona una tarjeta de crédito

La mayoría de los titulares no adquieren una tarjeta como resultado de una decisión meditada, consciente y dirigida a obtener un mejor rendimiento de sus recursos, sino que lo hacen de manera compulsiva, suelen no tomarse el tiempo de leer correctamente el estado de cuenta y saber que significan conceptos claves como el CAT (Costo Anual Total) y sus implicaciones en el costo del crédito. También esto se conoce como CFT (Costo Financiero Total), que incluye distintos conceptos que suman al costo del crédito otorgado, como el seguro de vida, los gastos administrativos y de mantenimiento que tienen algunos clientes para tener su plástico. Se puede dar el caso de tasas de interés bajas aunque luego el costo del financiamiento es otro por efecto de todos estos conceptos.

  1. No hacer uso de un presupuesto

No saber cuánto se gana y en qué se gasta es un mal hábito que afecta todos los aspectos de las finanzas personales. Esta situación podría agravarse cuando se dispone de una tarjeta, ya que, si no se tiene una buena administración del dinero propio, es probable que la situación se agrave cuando se adquiere un crédito.

También, es común que las personas no dimensionen el tamaño del problema de endeudamiento sino hasta que ya es demasiado tarde.

  1. Tratar de evitar en la manera de lo posible pagar el monto mínimo

El pago mínimo está compuesto por el 100% de los intereses, cargos y comisiones del periodo, 4% de los saldos adeudados de periodos anteriores, 4% de las compras en un pago y hasta en tres cuotas, 10% de las compras entre 4 y 12 cuotas y 50% de las compras en 13 o más cuotas, el 100% de los adelantos en efectivo, 100% de todo el saldo que exceda el límite de financiación asignado y 100% de pago anterior del pago mínimo anterior impago.

En la práctica, una persona que sólo pague el mínimo todos los meses, haga retiros en efectivo y compre en más de 13 cuotas tendrá que enfrentar un pago mínimo cada vez más elevado que otra persona que paga el total y realiza compras en cuotas pero a menor plazo.

Comentarios

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2 Comments

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