“La seguridad distrital no es un tema sencillo, cada localidad tiene una complejidad distinta”

“La seguridad distrital no es un tema sencillo, cada localidad tiene una complejidad distinta”

 

Se retiró como comisario inspector en la compulsiva y generalizada purga policial que realizó el gobernador Duhalde en 1989. A dos meses de su retiro volvió a trabajar bajo la órbita del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, continuando por 22 años más en forma ininterrumpida. Entre otros lugares, Losada prestó servicios en la embajada de China y en la CNRT. Al año y medio fue nombrado por el ex intendente Zúccaro como Secretario de Seguridad, cargo que desempeñó durante 12 años.

“Haber presado servicios en el ministerio de Seguridad fue algo apasionante ya que tuve la oportunidad de recorrer toda la provincia de Buenos Aires -recordó iniciado el reportaje Losada, más conocido por “Tito” por amigos y allegados-. Ahí descubrí lo maravilloso que es el interior de nuestra provincia. Recuerdo que cuando era gobernador Felipe Solá, en una de las localidades un centro de jubilados nos hizo una recepción como si fuésemos grandes personalidades. En cada localidad que llegábamos hacíamos el relevamiento fotográfico y el historial. De todo ese material no me quedó copia, ya que quedó en el ministerio, de lo que estoy enormemente arrepentido porque a veces hay tantas similitudes en los pueblos del interior que me traiciona el pensamiento al tratar de recordar, cosa que con ese valioso archivo no me hubiera pasado”.

“Algo parecido me pasó con el recordado médico forense y amigo Federico Pazzi Plá. Teníamos 100 autopsias grabadas, filmadas, con sus respectivas actas y cada uno tenía su copia del material. Cuando me divorcié, mi ex mujer me preguntó qué hacía con unas cajas con videos y papeles que había encontrado. ‘Quemalas’ le dije, tranquilo porque sabía que Federico tenía el back up. En una de mis charlas con la viuda de Pazzi Plá a la que iba a visitar luego que falleció, le pregunto por las cajas de videos y me respondió para mi desazón que también las había quemado. Fue una lástima porque la idea que teníamos era la de hacer un manual destinado a los jóvenes estudiantes de medicina forense, para que supieran el procedimiento al  afrontar una muerte, ya que como decía un juez amigo ‘todas las muertes son homicidios, hasta que las autopsias demuestren lo contrario’”, recordó.

Lo instructivo que es conocer a fondo el interior de la provincia, es algo que no tiene precio”

“Al respecto, una semana nos tocó ir a Tres Arroyos, durante el gobierno de (Antonio) Cafiero por el tema de la desaparición de la chiquita Nahir Mustafa, había entonces un gran  encono de la sociedad con la policía, que pronto atribuí a un problema de falta o mala comunicación. Tuvimos varias reuniones con fuerzas vivas y vecinos de la localidad y la cosa se calmó, tanto, que nos pidieron que nos quedáramos. Por eso, repito que fue una experiencia invalorable ya que lo instructivo que es conocer a fondo el interior de la provincia, es algo que no tiene precio. La gente del interior es tan buena hoy como hace 20 años y lo comprobé hace poco cuando volví  a Tandil, lugar al que visité cuando tenía 12 años. Fui a visitar a gente de esa época que me recibió como si hubiera sido ayer. Es una realidad que lamentablemente no tenemos acá en Pilar, que hace rato dejó de ser un pueblo, aunque en algún aspecto algo tiene de idiosincrasia de pueblo, pero el partido creció mucho, para bien y para mal”, subrayó.

Precisamente. ¿Cómo ubicas a Pilar dentro de la provincia de Buenos Aires?

Para mí Pilar es hoy la ciudad más importante del país. Yo habitualmente recorro todo el partido, una vez por semana he tomado la costumbre de subirme al auto y recorrer, siempre acompañado por alguien. El crecimiento que tiene Pilar es impresionante, lo que es el polo, el Parque Industrial, Estancias del Pilar. Parece mentira que aún hay gente que dice que no conoce esos lugares porque ‘son privados’, desconociendo que son lugares abiertos a todo público y que se pueden visitar en cualquier momento. Otros sitios dignos de recorrer son la zona de San Sebastián, Zelaya, el corredor gastronómico y hotelero, que es cierto, está disperso, pero los fines de semana explotan de gente.

Para mi Pilar es hoy la ciudad más importante del país”

¿Te preocupa el tema de la seguridad en Pilar?

Es un tema que conozco muy bien como te imaginaras. Tengo amigos y referentes en todas las localidades. Siento una gran inquietud, porque particularmente la inseguridad le pegó a alguien de mi familia y me duele y me preocupa mucho que se sigan sucediendo hechos delictivos con la frecuencia que se están dando. De todas maneras hay que reconocer que estamos en una gestión gubernamental muy nueva y considero que el Intendente va a tener la suficiente entereza de pegar un giro en el tema. No es tarea sencilla afrontar todo de golpe. Pero es una cuestión que me preocupa mucho porque si bien la economía es una prioridad, creo que aun más prioritario para la gente es el tema seguridad otra vez.

Alguna vez dije en un reportaje para el suplemento Norte del Diario La Nación, que la seguridad es un problema de todos, frase que después fue tomada como slogan por más de un político. Es una lástima que la seguridad no sea hoy tema de los docentes, de las escuelas, de los chicos. Sigo pensando que es un problema de todos y que todas las fuerzas políticas se deben sentar en una mesa consensual, ponerse los pantalones largos y preocuparse y ocuparse del tema. Pilar creció en una forma descomunal y hoy los problemas se dan en varios lugares con simultaneidad. Por ejemplo Villa Morra es un barrio donde cíclicamente se dan hechos de inseguridad. Nosotros pusimos en su momento dos choferes y dos oficiales y logramos que de cuatro hechos, tres se lograran neutralizar. Repito, la seguridad distrital no es un tema sencillo de solucionar, es complicado porque cada localidad tiene una complejidad distinta.

Me duele y me preocupa mucho que se sigan sucediendo hechos delictivos con la frecuencia que se están dando”

No soy quien para presentar un plan de seguridad  porque hoy soy un simple espectador de la realidad que estamos viviendo en el tema, no soy protagonista, pero si estoy convencido que la solución está en la unión de todas las fuerzas políticas en pos de un proyecto integral  e integrador sobre el tema seguridad. La idea es consensuar y para ello hay gente muy capaz, con conocimiento, que puede dar una idea de cómo afrontar este pico de crisis, que siempre lo tuvo Pilar. En ese aspecto, todavía tenemos un ‘Pilar Pueblo’ que exige a sus autoridades en seguridad que les hable , ya que a veces lo único que llega en momentos críticos de inseguridad es la palabra, porque el hecho de tener a alguien a quien llamar y le conteste a cualquier hora es algo muy importante para el vecino. Por supuesto que esto supone un gran agotamiento síquico y físico.

Yo durante 12 años tuve tres teléfonos prendidos las 24 horas y la gente no solo te llamaba por cuestiones de seguridad , sino también por temas de salud, por ejemplo para pedir una ambulancia para una señora que iba a tener familia o alguien tirado en la calle con un pre infarto. Hasta hemos atendido reclamos por luminarias, basurales, pastizales; algo comprensible si se tiene en cuenta que éramos el organismo que más vehículos y personal tenía, con la posibilidad de llegar además con sus reclamos a otros organismos municipales en forma inmediata.

¿Sirvieron en su momento los aportes que llegaron a través de las cooperadoras policiales y el Consejo de Seguridad que lideraban los clubes de campo?

Considero que la labor de las cooperadoras no fue tan relevante como la que realizó el Consejo de Seguridad Distrital. La gestión que realizaron los countries en ese aspecto fue algo perfecto. Tuvimos reuniones todos los sábados durante cinco años para resolver los problemas que se presentaban, con asistencia perfecta de quien te habla y del secretario entonces de la Federación de Countries, el doctor Alberto Julia. Se lograron cosas importantes sobre todo en el tema de administración y la reparación de vehículos en forma  instantánea; tanto que antes de cobrar el seguro ya teníamos los móviles reparados.

La Patrulla Comunitaria contó también en su momento con una asistencia bastante interesante. Comenzamos a trabajar con los seguros y un año alcanzamos a tener superávit  con los móviles siniestrados, dinero que ingresaba al Municipio a través de Rentas Generales. Por lo tanto como ves, hay maneras de mejorar la infraestructura policial, por supuesto que esto lleva horas, día, meses y años para lograrlo. Hoy me parece mentira que 14 años de trabajo junto al intendente Zúccaro hayan pasado tan rápido y hayan consumido la mitad de mi carrera.

Hay que reconocer que estamos en una gestión muy nueva y considero que el Intendente va a tener la suficiente entereza de pegar un giro en el tema”

Siempre valoraste la labor de los choferes en la Policía Comunitaria.

El chofer es el contralor del vehículo y a veces la idoneidad de los choferes no es acorde a lo costoso que es mantener un móvil policial. El vehículo de seguridad tiene un eje central que es el chofer y cuando se arma la podrida, el corazón empieza a latir fuerte y ‘en la cancha se ven los pingos’ .Yo tengo que agradecer a la gente que tuve en la patrulla, entre diez y quince choferes verdaderamente extraordinarios como nunca los tuve en la parte policial, donde solo tuve tres choferes para destacar en toda mi carrera, dos de ellos que habían sido de la custodia presidencial. Parece una cosa sencilla tener un chofer y tan importante que es en el desarrollo del servicio. Primero para evitar accidentes donde puedan ser afectados terceros que no tienen nada que ver, después el personal policial que lo acompaña. Una cosa es manejar un móvil policial patrullando y otra es cuando se empieza a sentir el olor a pólvora en la garganta durante una persecución. El hombre en esas circunstancias se transforma y tiene miedo, pero un buen chofer no tiene miedo.

¿Por qué elegiste la carrera policial?

En realidad, yo provengo de una familia humilde de San Antonio de Areco. Los últimos tres años del secundario viví en la casa de un amigo, a quien todavía frecuento, cuyo papá era policía, quien me apoyó en la elección de la carrera cuando cumplí los 18 años. Mi amigo no quiso saber nada con ser policía porque ‘no quería ser como su papá que estaba todo el día fuera de la casa’. Sin embargo, cosas del destino, a los 19 años entró al Banco Provincia y siempre fue destinado fuera de San Antonio, por lo que también estuvo casi toda su vida fuera de su casa todo el día. El traslado se lo conseguí yo a través de un pedido que le hice a Pérez Carrega, así que recién sus últimos cuatro o cinco años de bancario los hizo en su ciudad. Aprendí muchísimo al lado de su padre, no solo en la labor policial sino como albañil, le dejó tres casas a sus hijos hechas con sus propias manos y falleció a los 94 años, un verdadero tipazo fuera de serie.

En realidad mi vocación siempre fue la de estudiar derecho, pero no había manera económicamente de hacerlo. La carrera de policía te ofrecía la posibilidad de hacerlo sin examen de ingreso y la aproveché. Avancé en el estudio unos años en la UBA hasta que un día no tenía plata para el boleto y decido ir uniformado para no pagar el transporte. Recuerdo que un profesor de la universidad me ve y me saca rápidamente del edificio en el baúl de un 504. Yo no entendía lo que pasaba y el profesor me dijo “te van a matar, ya saben que sos policía”, corrían los años ’70, la época de la subversión. El profesor había sido de la fuerza aérea y me recomendó que “no pise más la facultad” y le hice caso.

Por otra parte, la carrera policial era muy drástica: o se trabajaba de policía o se iba a estudiar, no cabía la posibilidad de hacer las dos cosas juntas. Amén de esto yo toda mi vida hice adicionales, por lo que me acostumbré a trabajar prácticamente las 24 horas del día. Haciendo adicionales trabajé en Cargill durante cinco años, en Hebraica 13, en Akapol tres, en la embajada China un año y medio, en el ministerio dos años y medio. Tuve también una agencia de seguridad, rubro en que no terminé bien por cuestiones de los vaivenes económicos y financieros del país. Llegó un momento en que las deudas me pesaron mucho y con mis socios tuvimos que sacar un par de préstamos para entre cosas, regularizar los despidos de 70 personas, con un sacrificio tremendo.

¿Tu primer destino una vez recibido?

Pilar, donde entre idas y vueltas estuve 19 años. Estuve en un tiempo en San Fernando, en Escobar durante cinco años, Tigre de donde me mandaron de nuevo a Pilar donde fui subcomisario, comisario y después comisario inspector. El final de mi carrera lo hice en San Miguel, con un retiro compulsivo como conté antes.

A veces lo único que llega en momentos críticos de inseguridad es la palabra, porque el hecho de tener a alguien a quien llamar y le conteste a cualquier hora es algo muy importante para el vecino”

¿Cómo viviste la doble condición de ser comisario y a la vez vecino de Pilar?

Hay países como Italia donde no se puede ser comisario ni en el lugar donde se vive ni en las localidades limítrofes. A mí, sin embargo me ayudó muchísimo en mi función ser comisario de la ciudad donde vivo. No se da habitualmente que un funcionario policial esté prácticamente 49 años en el mismo ámbito. Pregunten lo que me pregunten sobre Pilar, lo voy a saber, es el privilegio que tengo de haber sido comisario en mi pago chico.

Pasaste ya largamente la barrera de los 60, siendo la seguridad gran parte de tu vida, ¿Te ves nuevamente en una función relacionada con el tema?

Desde que me alejé del ámbito hace cuatro años, mejoró mucho mi salud. Yo tengo una complicación intestinal desde los 11 años, me siguió toda la vida y hasta una internación de siete meses en la Clínica Güemes. En el año ’92 tuve una pancreatitis. Padecí estos problemas de salud hasta 2015, cuando milagrosamente y gracias a mi forzado retiro como secretario de Seguridad mejoré mucho y hoy me siento muy bien. Si debo reconocer que extraño la adrenalina, el lío fuerte que supone tomarse las cosas en serio en el tema seguridad.

Puedo dedicarle también más tiempo a un hobby de toda mi vida que es la carpintería fina, tengo en casa mi propio taller con todas las comodidades y puedo estar trabajando diez horas sin darme cuenta. Yo veo un pedazo de madera tirado que me parece interesante y me lo llevo a casa, seguro que algo voy a inventar con él. Es algo apasionante la carpintería fina y la ebanistería, solo pensando que de un pedazo de madera se puede hacer una alhaja.

¿Cuántos hijos y nietos tenés?

Tengo dos hijos, una nena y un varón y un nieto que vale por diez, hijo de Yanina. Mi hija hizo dos carreras universitarias y le gusta mucho la danza.

Oscar Orlando Mascareño

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