Por Guillermo Pellegrini, Maestro Normal – Lic. en Ciencia Política

“Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana” (J.H.Clarke)

La pobreza es como una epidemia pues se puede expandir por todo el mundo. Las consecuencias de la pobreza comienzan antes del nacimiento. Las mujeres embarazadas con mala alimentación y en un ambiente psicológico inadecuado no están preparadas biológica y mentalmente para la maternidad; los niños nacen  ya desnutridos y frecuentemente sin ser amados. La educación formal no existe, es de mala calidad, el daño biológico, intelectual y social puede ser importante cerrando con esto el círculo vicioso, pues como adultos estarán también con las limitaciones o distorsiones de sus padres y serán padres inadecuados.

Luchar en Latinoamérica contra la pobreza es una labor enorme y difícil pues la economía mundial se encuentra en manos de los países desarrollados o por sistemas complejos centralizados que están por encima de ellos (Fondos de inversión, Holdings, Trusts) entonces controlan con la misma economía, pero como ariete el desarrollo en algunos lugares del mundo, hasta ahora en forma deficiente, pues las áreas de pobreza intensa son enormes.

Cuáles son las causas de la pobreza: vamos a enunciar cuatro aunque debe haber muchas más. El crecimiento poblacional, según la ONU, nacen todos los años 80 millones de bebés, lo cual indica que en poco tiempo seguirá habiendo grandes problemas de vivienda. Ya de por si las grandes ciudades están superpobladas por lo tanto seguirán igual y peor también. Crecimiento de la construcción sin límites, ciudades como Sao Paulo (20 millones) New York, Buenos Aires, Río de Janeiro, Bombay, Nueva Delhi, México, siguen creciendo para arriba y para los costados y es para la gente marginada un símbolo de prosperidad con espejitos de colores, abandonan la parte rural y se instalan en los suburbios, villas miserias, favelas, asentamientos informales y precarios, como consecuencia de migraciones internas, falta después el recurso humano rural en los campos y las zonas agrícolas se van reduciendo, empobreciendo, en todo con su consecuente abandono de la infraestructura.

Los desastres naturales, terremotos, derrumbes, inundaciones como en Haití, también acosan a los pobres sumergiéndolos cada vez más. Y los conflictos políticos llevados a la subversión armada, guerrillas, escaramuzas, milicias terminan ahuyentando a los marginados que se hacinan donde pueden en forma de refugiados.

Los países en el mundo con mayor pobreza también tienen más analfabetismo y el analfabetismo también es una causa de la pobreza. Con la educación los niños pueden continuar su aprendizaje para ser productivos y participar socialmente. Es difícil romper la tendencia, sin embargo la educación es una esperanza. Por eso los que estudian tienen más posibilidades de conseguir trabajo. Si los países pobres, no pueden dar a los niños una educación no sabrán cómo ayudar a sus familias y manejarse en la sociedad. El umbral de pobreza extrema se define según el Banco Mundial en 1,20 dólares diarios per cápita de poder adquisitivo.

En el 2005 las personas que ganaban menos de 2 dólares diarios eran según la ONU 2.600 millones (población mundial 7.000 millones). Para ilustrar un poco digamos que 100.000 son las personas que mueren por día de hambre. Cada 5 segundos un niño menor de 10 años muere por falta de alimentos. Más de 1000 millones de personas viven en pobreza extrema y el 70% son mujeres.

La alienación, la ansiedad y la desesperanza en la gente pobre traen aparejados distintos fenómenos psíquicos en el individuo, que muchas veces determinan el incremento de la violencia y el delito. La identidad de las personas desde siempre estuvo ligada al trabajo, esto le permite ser alguien ante la sociedad. El poseer un trabajo para el hombre significa poseer un ingreso, que le ayuda a tener respeto propio, el respeto de sus hijos y de su familia entera y le permite sentirse digno.

La situación de la pobreza mundial es grave, las gestiones de los gobiernos latinoamericanos son irrelevantes, no pueden solucionar el problema, van paliando como pueden y no existen las políticas inteligentes y contundentes para focalizar y abordar el problema, es más se desconoce si existen esas políticas. Nos preguntamos más allá de esta calamidad cual será el recurso humano futuro, si un tercio de la población se muere de hambre y de enfermedades, con que contarán los Estados, cuando esos niños desnutridos, enfermos, sin amor, llenos de frustración y odio sean adultos, podrán integrarse con el resto de la sociedad y en el sistema educativo y productivo, sabemos que no. Por lo tanto deberemos hacernos cargo de ellos, pero este fenómeno se da con mayor fuerza en países en desarrollo, donde además hay una falta de recursos financieros disponibles. Se podrá encarar esa contingencia humana, sabemos que no y entonces qué pasará dentro de 20 años.

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