Por Guillermo Pellegrini

Maestro Normal – Lic. En Ciencia Política

 

“Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en épocas de crisis”, Dante Alighieri

El aumento de la violencia y los conflictos en diversos lugares nos llevan a hacer una importante reflexión para construir y fortalecer una cultura de la paz en la sociedad. Si queremos construir el futuro debemos actuar de inmediato y de común acuerdo, para que la paz y la no violencia sean una realidad para todos nosotros.

La paz no es un estado lírico ideal al que se llega, hay que trabajar, prepararse y saber negociar para poder vivir en paz. Es un trabajo cotidiano, es una esencia de la civilización, es el logro de un gobierno, de un estado, junto a su comunidad, es un lugar común y un pensamiento deseado, es un camino de acción, trabajamos para la paz. Ayuda pero, no alcanza con manifestarse y gritar contra el conflicto o caminar con el panfleto y la pancarta contra la violencia.

La paz es acción permanente, verdadera política interior, la guerra es un cambio brusco y traumático en la política exterior y no deseada en general por la gente. La paz tiene correlación con otros indicadores como los niveles de ingresos, educativos o de integración social, la buena vecindad y respeto entre los países limítrofes, es trabajo diario de las cancillerías, evitar el narcotráfico, el contrabando, la trata de blancas y la contaminación ambiental, son todos requisitos imprescindibles para un mantenimiento de la paz en determinada zona, es el buen manejo de las relaciones exteriores, su mesura y prudencia.

Una hábil política diplomática es la que consolida las soberanías y evita el conflicto, es responsabilidad de los gobernantes, quienes tienen el destino del país en sus manos, para tomar decisiones acertadas que hagan a la paz y el bien común. Eso si un país debidamente integrado democráticamente es necesario como premisa para este tipo de políticas.

La paz nace en el hogar, se forja en la vida cotidiana, es amor, fe y esperanza, el resto es destrucción y caos. Como el compromiso, el deseo de cosas buenas, el encuentro es interior, nace en la conciencia, está presente desde la niñez, si no hay paz adentro, no hay afuera. El niño que crece en el conflicto, en la violencia familiar y social es probable que sea en su madurez un intolerante, un extremista, un violento; más allá de las miserias humanas, luchas étnicas, subversivas y fundamentalistas. Pero debemos mantenernos alertas y vigilantes de nuestras fronteras de paz, para poder defendernos rápidamente si quieren alterar nuestro estilo de vida. La paz es vivir dentro de la ley, es un proceso pedagógico de enseñanza y construcción en un marco de valores o de creencias, para vivir en paz, poder enseñarla, disfrutarla y promoverla en la comunidad.

En 1961 surge en USA el llamado “Cuerpo de paz” creado por el presidente John F. Kennedy. El cuerpo de paz eran “misiones de la democracia en el mundo” por el creciente sentimiento revolucionario, guerrillero y subversivo que se veía en el “tercer mundo”. Desde que se fundó han pasado cerca de 210.000 voluntarios en 139 países.

Ese gobierno desarrollo también otro programa como “La alianza para el progreso” y desde el Vaticano se publica después de años de trabajo, donde intervinieron comisiones laicas, la famosa encíclica “Pacem in Terris” (Paz en la Tierra), …”profunda aspiración de los hombres de todos los tiempos, no se puede asegurar sino se guarda íntegramente el orden establecido por Dios”…”la Paz ha de estar fundada sobre la verdad, construida con las normas de la justicia, vivificada e integrada por la caridad y realizada, en fin, con la libertad”… Juan XXIII – abril de 1963.

América Latina y el Caribe tienen una generosa superficie de 22.200.000 km2 y una población de 626.500.000 habitantes en 20 países y dos colonias, con predominio del castellano y el portugués, con algo de francés. Hay pobrezas, carencias, diferencias, credos, doctrinas, sectas, tribus, ideologías e ideas de todo tipo, más intención e impulso a la confrontación y el odio, todos posibles focos de conflictos, cualquier chispa lo enciende y no se sabe dónde termina. La paz debe ser necesaria y justa, nada debe ser negociado a espaldas del pueblo, debe haber un fuerte proceso de diálogo, deben estar todos involucrados, gobiernos, municipios, universidades, empresas, sindicatos y hasta el mundo de las ideas, es un importante y necesario trabajo a realizar, de no hacerse, mañana es tarde.

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