Por Gustavo Giacomo, economista. Docente Universidad Austral

 

La educación financiera puede definirse como la capacidad de una persona de entender cómo funciona el dinero, desde su creación hasta la administración del mismo. Esto abarca temas como ahorro para el retiro, crédito y tasa de interés, presupuestos, el papel de la banca central, entre muchos otros. Pero, ¿Por qué es importante la educación financiera?

Si una persona conoce estos temas puede tomar las mejores decisiones para la administración de sus finanzas personales. Esto termina por reflejarse en una mayor estabilidad de su ingreso y sus gastos; mayor ahorro para adquirir bienes muebles e inmuebles; mayores posibilidades de cubrir imprevistos, como accidentes o enfermedades, o salir de vacaciones; e incluso una mayor calidad de vida, especialmente por el tema del ahorro de retiro. Así, la educación financiera constituye una necesidad dentro del sistema económico actual para poder tomar las mejores decisiones en cuanto a nuestros ingresos y gastos.

A nivel país, una población con suficiente educación financiera provoca una mejor asignación de los recursos. Por ejemplo, no existe dinero ocioso, pues el ahorro de las personas se encuentra en los bancos, que lo prestan a su vez a empresas que le darán un fin productivo, aumentando así la inversión y con ella, la tecnología, el crecimiento y el desarrollo de la nación. Asimismo, disminuye el problema social de la incapacidad de las pensiones para brindarles una vida digna a los jubilados, ya que las personas consideran al ahorro para el retiro dentro de sus planes.

Debido a la importancia que tiene la educación financiera y la posibilidad que otorga de tomar decisiones mejor informadas, su falta de difusión, especialmente entre las personas de estratos socioeconómicos más bajos, podría considerarse una falta de mercado dentro del marco de asimetrías de información. Por ello, deben existir esfuerzos gubernamentales y de la iniciativa privada por difundir este tema en la población.

Cabe destacar que la educación financiera puede y debe impartirse desde la edad escolar. Existen muchos juegos y actividades con lo que los chicos pueden entender temas tan complejos como la inflación (que no es un tema menor en la Argentina), la base monetaria (la plata que circula en la calle), el crédito, las tasas de interés y otros temas relacionados con la economía de todos los días (economía de bolsillo). Se pueden crear recursos didácticos para introducir estos temas en forma atractiva para los chicos de jardín, preescolar y los primeros grados de la primaria. Esto despertaría el interés de los chicos por la educación financiera. Teniendo en cuenta un impacto positivo en su formación y lo aprendido podrían aplicarlo de a poco en las actividades cotidianas que realizan.

Por lo tanto, la educación financiera desde el colegio constituye una condición necesaria para la calidad de vida de las personas y para el crecimiento y desarrollo de los países, especialmente en los de economías en desarrollo (como la nuestra) cuya cobertura en este tema es menor que en países desarrollados (economías del primer mundo). Por esta razón, es menester que en el marco de la educación financiera se difunda el tema hacia toda la población y garantizar la transferencia de estos conocimientos básicos para poder contar con mayores herramientas para enfrentar un mundo en términos económicos, cada vez más complejo.

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