Por Gustavo Giacomo, economista

 

Estoy convencido que la tecnología Blockchain es el equivalente a la aparición de la locomotora a vapor en el siglo XIX y su uso está siendo utilizado en cada vez más casos. De los cuales, todos los días nos desayunamos con la noticia de que la cadena de bloques (traducida al castellano) independiente del Bitcoin, tuvo una nueva prestación práctica de la cual, jamás hubiésemos pensado que por medio de esa tecnología podría aplicarse.

Esta fenomenal plataforma refiere a varias cosas: a la red computacional, al algoritmo, y a la unidad contable. Pero aún la gente no interpreta que es la mayor innovación tecnológica de los últimos tiempos y en términos de aplicación práctica en la vida cotidiana (la economía de todos los días) tiene mayores usos que van más allá de ser la tecnología que le da sustento al Bitcoin, la moneda digital descentraliza más conocida del planeta.

Tenemos que entender que es un cambio de paradigma, que va más allá del Bitcoin. Es una disrupción tecnológica y sociocultural en la sociedad donde se pueden realizar transacciones de bienes y dinero. Como así también, trasladar información segura. Para esos usos y muchos más Blockchain es el garante inviolable. Por lo tanto, esta tecnología subyacente de Bitcoin, está cambiando la forma de intercambio de todo tipo en el mundo. Al igual que lo hizo la irrupción de internet 25 años atrás.

Los especialistas coinciden en destacar que la apertura y la neutralidad de esta red y la potencialidad que tiene para transformar de una vez y para siempre el panorama de inclusión financiera a escala global, teniendo en cuenta que más de la mitad de la población mundial económicamente activa no puede acceder a una cuenta bancaria o a algún servicio financiero.

Esta red de contratos inteligentes se diferencia del sistema de análisis de riesgo que realizan los bancos tradicionales. Ya que para poder entrar al sistema financiero formal se necesita tener un auto, una casa, un recibo de sueldo formal y por sobre todas las cosas, una identidad. Justamente, por eso, los excluidos son los que no pueden acceder al sistema financiero global.

Blockchain no va a hacer que desaparezcan los bancos o las instituciones financieras tradicionales. Pero se van a tener que transformar. Así como en la industria de la música, Emmy ya no existe más, porque no se pudo adaptar a las nuevas tecnologías  para permanecer en el mercado.

Por ese motivo, la mayoría de los bancos globales crearon fondos de inversión para financiar y participar de este fenómeno tecnológico. Si bien, muchos no saben de qué se trata, no quieren al menos, quedar fuera de este negocio. Teniendo en cuenta, que para la banca cualquier actividad que realicen tienen como único fin, un negocio y que sea rentable.

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