Por Guillermo Pellegrini, Maestro Normal, Licenciado en Ciencia Política

 

“El truncamiento o interferencia con la conducta dirigida hacia una meta se llama frustración” (Willaker). Cuando no conseguimos alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto o nos han prometido, se siente cierta ansiedad, angustia y depresión. Estos desajustes te amilanan, te bajan la moral, si no encontras alternativas hay desazón, una zozobra generalizada.

Muchas organizaciones buscan una respuesta, algo está afectando el tejido social, indignación, angustia y a veces odio y rencor. Hay frustración.  No hay respuesta para gran parte de la sociedad.

La gente lee en los diarios las mismas frases que se ven y escuchan en las calles… ¡exigí, hace un piquete, manifestate, protestá!

Qué está sucediendo en las distintas sociedades, cómo entender tanta frustración que también se ve en la juventud, de la cual parte se esconde en el alcohol y las drogas, gente que se queda sin trabajo, porque cierran las fábricas, se radican en otro lugar o se fusionan, nadie se jubila en su primer trabajo, los procesos de “racionalización” y “ajuste” están al orden del día.

Lo primero que se destaca es que los gobiernos no cumplen en general con sus promesas electorales o las cumplen a medias y por otro lado en unos cuantos países, por distintas circunstancias, tanto le dispararon a la economía social de mercado, porque se comía a los chicos, que depositaron toda la confianza en el estado paternalista, asistencialista que por obligación debe solucionar todos los problemas.  Al no concretar aquellas esperanzas de trabajo, progreso social y buen pasar aparecen los nubarrones, llegan las frustraciones y las conductas demandantes, muchas veces agresivas. Hasta el estado soviético comunista después de 70 años se tropezó con la Perestroika y aburridos de tantas privaciones, reflotaron las empresas, industrias y bancos privados, sin olvidar la lujosa hoteleria y los grandes shoppings.

Estos fenómenos deben provocar una reflexión en la sociedad. Estas crisis no solamente comprometen a los gobiernos sino también a sus dirigentes, muestran un fracaso, la gestión o no la supieron hacer o no les interesó, pero existe una mala praxis para con el pueblo, un incumplimiento y el pueblo se ve frustrado, se siente engañado. Hay presunción de estafa moral.

Hasta que descubran que la energía creadora y generadora de otras épocas, ese apalancamiento, combinado con innovaciones, inteligencia e intuición que se necesita, sigue estando y es desde donde puede encontrarse, si la saben buscar, la forma mas rápida, la respuesta y porque no la solución, Irlanda y Finlandia se cortaron hace unos años por ese lado y les fue bien. Al Perú también. …”Que no hayamos visto pasar la liebre, no significa que no haya pasado”.

Existen estados y gobiernos que son lentos con resultados lejanos, están siempre en transición. Estas sociedades ya no tienen miedo del pasado, ni esperanzas en el futuro, son como una ameba social, todo igual y parecido, sociedades vencidas, sin fuerza, sin coraje, abúlicas, siempre esperando.

No tienen desarrollo, no hay sinergias para maximizar el bien común y potenciar toda la cadena de valor social. Pasto para ideologías foráneas.

Les cambian las reglas de juego, les aumentan los impuestos, en algunos países le ponen un califa, algunas corrientes migratorias nuevas orientales, se presentan con distintos usos y costumbres, se ven ejecuciones por TV y nadie dice nada. Que hace cada uno y la sociedad diariamente para revertir estas situaciones, incluyendo ideas y propuestas que contrarrestan lo que viene ocurriendo, o se quedan disfrutando de la siesta de la vida.

“He visto tronos volcados, instituciones caídas y con tantas sacudidas pueblos y reyes cansados”… Gaspar Núñez de Arce (España 1834)

A veces las partes confrontadas en algunos países (grieta), serían en el fondo un hecho cultural, un hecho social que muestra los antagonismos y odios de la historia política del país.

No hay diagnóstico y no se escucha al pueblo que en silencio lo está gritando. La energía a través de las ganas es muy importante para que se haga por la descendencia lo que aquellos abuelos hicieron por sus hijos y nietos. Un lugar donde poder vivir.

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