Los inconvenientes de la empresa Edenor no son una problemática reciente. La situación pareció haberse convertido en “un clásico” que llega con cada invierno y verano para complicarle la vida a los vecinos de Pilar. Ya en el 2003 el municipio trataba el asunto.

Cuando el excesivo frío o el agobiante calor golpea Pilar, el consumo de energía eléctrica aumenta para que los vecinos puedan sobrellevar las inclemencias naturales. Pero cada año se repite la misma historia, la capacidad del servicio no da abasto y los cortes de luz se vuelven un común denominador.

Las quejas contra la empresa prestadora del servicio, Edenor, se acumulan mientras que el tiempo pasa, y a pesar de las exigencias que las autoridades municipales le hacen a la firma, todo sigue igual.

En la edición de Resumen del 22 de octubre de 2003, el entonces secretario de Obras y Servicios Públicos, Ernesto Camps, había tomado cartas en el asunto ante los problemas que la empresa presentaba en el distrito, y a nivel nacional.

“Somos conscientes de que Edenor tiene problemas con la generación de energía o la tensión por los altibajos de electricidad que constantemente hay, pero este es un tema de alcance nacional, por lo que el municipio sólo puede reclamar como un usuario más. Después de esto, estamos imposibilitados para actuar de otra manera”, había expresado Camps.

En aquél momento, ya se mencionaba el ENRE, ente encargado de regular el servicio a nivel nacional, pero la empresa alegaba lo mismo que ahora, que no tiene suficiente dinero como para encarar obras nuevas para adecuar el suministro a la masa poblacional.

La firma culpó en aquél entonces a las iniciativas  del Gobierno nacional que la obligaba a no aumentar sus tarifas, por lo que no generarían el excedente necesario como para realizar obras.

Actualmente, los reclamos de los usuarios van más allá de los cortes de luz, apuntan a la baja capacidad de respuesta que tiene Edenor para atender a los cortes. En este sentido, ya se volvió algo común que se realicen piquetes para llamar la atención de la empresa y que atiendan el problema.

Los ceses en el suministro, no sólo dejan a las casas a oscuras, sino que también afectan a los comercios locales, sobre todo a aquellos que necesitan de heladeras para mantener la mercadería. También se ven afectados los trámites matutinos ya que “sin luz, no hay sistema”.

“En este momento, las empresas de servicios son uno de los ejes centrales de preocupación del Gobierno”, aseguraba Camps en 2003. Por lo que se puede apreciar, esa preocupación va a perdurar.

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