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La equinoterapia, una alternativa que cura el alma

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Desde tiempos inmemorables el caballo ha sido un fiel compañero del hombre, incluso más que el perro. Su predisposición, el acompañamiento y cariño que puede llegar a brindar un equino, llevó a que especialistas en el área de psicología y medicina estudiaran una rama diferente, y que sin recetas de medicinales de por medio, ni tratamientos costosos, cambien la vida de cientos de chicos con hiperactividad, parálisis cerebral, síndrome de down y autismo, entre otros. La llamada equinoterapia.

La misma se encarga de llevar a los alumnos por un popurrí de emociones. Con la dulzura de su instructora y el compañerismo del equino, se corrigen problemas de conducta, disminuyen la ansiedad y estimulan  la concentración, pero por sobre todo, aumenta la autoestima del alumno y los ayuda a saber que a pesar de los momentos difíciles, allá afuera hay un mundo mejor para ellos.

Hace cinco años la actividad terapéutica llegó al distrito a través del Club Ecuestre de Pilar, de la mano de Karina Galek, con quien pudimos charlar y conocer todos los rincones de esta actividad. “Me contactaron y empecé a armar un equipo multidisciplinario, con el que actualmente estamos trabajando y asistiendo a todos los chicos”, aseguró la docente. “Soy de Capital y el viaje se me complica un poco por lo económico, pero hay que sobrellevarlo. Es hermoso venir y ver como los chicos juegan y a través de ello, van incorporando muchas cosas”, añadió.

¿Qué es la equinoterapia?

La utilización del caballo tiene un montón de beneficios. Es un gran colaborador por su tamaño. Una vez que los chicos pueden dominar al caballo, sienten que pueden dominar el mundo. El caballo tiene los mismos movimientos de marcha que el hombre, por eso es tan bueno para las personas con problemas en los miembros inferiores. Todo nuestro organismo comienza a estar más alerta y mucho más concentrado, lo que facilita que el equipo pueda trabajar y estimular a un nivel superior. No solo eso, gracias a la relación con el caballo, comienzan a estimularse factores más emocionales, el alumno está más entusiasmado y sociabiliza más. El vínculo es súper importante, ya sea con el caballo como con el equipo. Además, está comprobado que el ritmo cardiaco del caballo, genera un campo que hace que nosotros también podamos bajar nuestro ritmo cardiaco y sentirnos mucho más relajados.

¿Cómo fueron tus inicios?

Arranqué con mi pasión por la equinoterapia como a los 20 años. Empecé colaborando en el Hipódromo de Buenos Aires, pero la vida me llevó por otros caminos y hace aproximadamente una década que con mis hijos grandes empezamos a ser voluntarios, hasta que decidí hace unos cuatro años, que me dedicaría exclusivamente a esto. Pasé por el club Buenos Aires, diferentes fundaciones y también trabajé en Escobar, siempre armando equipos de especialistas.

¿Te llamaban exclusivamente para armar los equipos?

Lo que sucede es que no hay tantas personas capacitadas en el área ecuestre y en equinoterapia. Yo estoy especializada, además soy acompañante terapéutica.

En Pilar éramos dos, junto a una terapeuta ocupacional y desde ese momento, comenzaron a acercarse voluntarios. Hoy somos alrededor de siete personas, todos profesionales. Van desde psicólogas sociales, psicopedagogas hasta una musicoterapeuta, a quien incorporamos el año pasado.

¿En los clubes dan cursos de equinoterapia?

Concretamente son cursos de formación. La Facultad de Veterinaria también está formando y este año me convocaron para dar una clase en la Universidad Abierta Interamericana. Además de dar una masterclass en mayo, ya realicé el primer semestre de la diplomatura.

¿Cómo es la selección de los caballos?

Tienen que ser caballos con un carácter tranquilo, dóciles. Se trabaja para que su paso no sea brusco. Tiene que tener ritmo, saber pararse sobre una rampa, acostumbrarse a diferentes ruidos, manipulaciones, a estar rodeado de personas, cosa que es un poco contra su naturaleza, porque está acostumbrado a huir el humano, que es un depredador para él. Por eso es que resaltamos lo importante que es poder trazar un vínculo con ellos.

¿Cuánto tardan en saber que está apto para poder comenzar?

En general la elección se trabaja con los profesores que están en formación ecuestre. Yo mantengo continuamente reuniones con ellos, para que ellos también me cuenten el carácter del caballo, cómo reacciona y así, empezar a trabajar y utilizarlo en las clases.

Es por eso que empezar equinoterapia, es tener muy en claro el concepto del trabajo en equipo, desde el minuto uno. Desde el petisero, el club, el lugar donde uno trabaje, todos deben saber que los protagonistas son el caballo y el paciente, o alumno como nosotros le sabemos decir.

¿Por qué “alumnos” y no “pacientes”?

El título de equinoterapeuta no existe. Yo siempre digo que soy profesora de equinoterapia, ya que yo no los llamo pacientes, para mí son alumnos. Todos pasamos por esta vida para aprender constantemente. Acá es imposible no ser sincera, ya que el vínculo de los jinetes, con nosotros y los caballos, se basa en la sinceridad. No hay forma de relacionarse con ellos que no sea a través del amor y la sinceridad. Así se arma un equipo, y todos sabemos que las victorias no son solo de uno, son en equipo. Un médico no te va a pedir que busques amor y confianza, por eso es que no son pacientes.

¿Los alumnos llegan a través de un médico o por su propia familia?

Algunos papás vienen como recomendación de otros alumnos, como así también de un médico. Pero sin excepción, todos deben presentarse con un certificado de apto físico y una entrevista de admisión, ya que no todos los jinetes están aptos para la actividad.

¿Qué actividades se realizan durante la clase?

Arranca con un acercamiento, saludamos al caballo antes de montar, y luego, damos un par de vueltas por la pista. Todo se planifica dependiendo la necesidad de cada uno, ya sea autismo hasta un problema motriz. Debemos recordar que dentro de la equinoterapia existe la hipoterapia, que es todo lo que es estimulación y después está la multaterapeutica, que son los alumnos aptos para incursionar en el deporte. Otro de los propósitos es aprender los tres aires del caballo: paso, trote y galope, algo que muchos conocen como equitación adaptada. Pero lo más importante, es que todos los ejercicios se dan dependiendo los tiempos de los alumnos, por eso las clases son individuales y no en tanda. Porque cada uno necesita recibir una atención especial. Nada los invalida a participar en concursos de salto ni de cumplir sus sueños, pero necesitan mucha atención en estos casos. Dicen que arriba del caballo no hay diferencia, somos todos iguales, y yo creo que es así.

“Dicen que arriba del caballo no hay diferencia, somos todos iguales, y yo creo que es así”

¿Alrededor de cuántos alumnos tienen?

En este momento son 20 alumnos de diferentes edades y diferentes patologías. Tenemos chicos con parálisis cerebral, con autismo, retraso madurativo, déficit del lenguaje, Síndrome de Down, como así también, alumnos con problemas genéticos.

En nuestro caso nos estamos capacitando día a día. No es que es un terreno donde se presenta un nene y sube a dar una vuelta. Así como esto trae miles de beneficios, si no se realiza adecuadamente puede traer muchas complicaciones. Además del certificado que les pedimos, nosotros hacemos un seguimiento y nos comunicamos con traumatólogos, kinesiólogos o terapeutas ocupacionales, al igual que con la familia. Charlamos, vemos si el problema viene de ahí, creamos lazos. La capacitación es constante, esto nos lo tomamos en serio. En cada una de las clases siempre nos acercamos a algún padre que haya ido, nos interesamos en sus necesidades, su entorno, ver cómo está todos los días, si hay alguna reacción del alumno que nos llame la atención y demás.

¿Son caros los cursos? 

A nivel nacional hay muchos centros y personas que trabajan para la equinoterapia y lo hacen muy bien. A lo largo de los años formamos una red nacional, donde somos cerca de 250 miembros, donde no solo nos comunicamos por alguna duda, o compartir algún estudio nuevo, sino que estamos trabajando mucho para que traten la Ley de Equinoterapia para que sea nacional y que forme parte del plan médico obligatorio. Esto, por una parte, se trata de que las obras sociales adopten como suya esta actividad, y por otra parte, para regular un poco más la actividad. Esto no es ir a un campo y montar solo un caballo. Hay que estudiar, que el lugar esté en condiciones para los animales y quienes estén pronto dando una clase, sean realmente profesionales en lo que hacen.

Esperemos que este año los diputados quieran tomarse un tiempo para analizar y hacerlo ley. Porque esto engloba todo, los derechos de los animales, de las personas con discapacidad y del derecho a tener acceso a estas terapias completas y beneficiosas. Al día de hoy sabemos que hay máquinas que ni siquiera fueron inventadas para tratar algunos tipos de estimulaciones que el caballo si puede hacerlo. La equinoterapia crea felicidad y confianza en los chicos. Por eso es que luchamos por esta ley, que se reconozca la actividad y para que les den una mano a los padres. Porque las obras sociales cubren y otras no. Seleccionan con el dedo a que chico quieren ayudar.  

Sabemos cómo cambia la vida de los chicos con esta terapia ¿Pero cómo lo llevan ustedes?

Muchas de las chicas que se han involucrado con la equinoterapia manifestaron el cambio que ellas sintieron en su vida. Especialmente en el área emocional, tratándose del vínculo con el caballo, con el alumno y de sentirse importantes. La diferencia del caballo con otros animales, es que no se somete. Uno se vincula y se hace amigo para poder recorrer una pista, realizar un ejercicio, generar una amistad.

Sin dudas recibimos mucho más de lo que damos. El vínculo que recibimos de los caballos, de los chicos, de la familia y del club, es gratificante. Ver en cada sesión cualquier mejoría, no tiene paga. Lograr un sueño que su papá nunca pudo cumplir, decir al menos una palabra para quienes no decían nada. La verdad es que todo es satisfacción. Me siento una privilegiada de poder vivir de todo esto.

“Empezar equinoterapia, es tener muy en claro el concepto del trabajo en equipo, desde el minuto uno”

 

¿Qué es el caballo para vos?

Son seres especiales. Lo que tienen ellos es que siempre están colaborando, todo lo que le pedís te lo va a dar. Siempre está dispuesto a ayudarte y a disfrutar el momento, por eso es que lo elegí. Bueno, en realidad, no sé 100% por qué los elegí (risas). Siempre me gustaron los caballos y no sé por qué.

Mi cuarto estaba lleno de posters. No había tenido ningún tipo de relación con ellos, hasta que empecé a interesarme en ellos. Era el destino. Cuando era más chica reunía plata para ir al Club Municipal de equitación, y mis papás nunca lo supieron. Creo que se están enterando por acá (risas). Hasta que un día me dijeron que me tenía que comprar botas, les dije que le iba a avisar a mis papás pero la realidad es que nunca volví. Jamás se lo dije a mi familia ni tenía la plata para las botas. Con el tiempo y mis ahorros al fin aprendí a montar a caballo, cumplí mi sueño, mi destino, porque la pasión siempre gana. La pasión estaba escrita y yo la cumplí.

Beneficios físicos

– Mejora el equilibrio vertical y horizontal

– El tronco se mantiene erguido, lo que favorece el control de la postura y ayuda a corregirla

– Regula el tono muscular y además, el hecho de que el caballo tenga una temperatura mayor a la del ser humano, favorece la circulación sanguínea.

– Disminuye la espasticidad (músculos contraídos)

– Al tener que estar alerta ante posibles cambios de ritmo por parte del caballo se favorece la coordinación motriz fina y gruesa, los reflejos y la planificación motora.

– Mejora la percepción del esquema corporal y favorece la adquisición de lateralidad.

Beneficios psicológicos

– El estar en contacto con el caballo favorece la confianza, el autocontrol de las emociones y también mejora la autoestima.

– Mejora la concentración, la capacidad de atención y, por lo tanto, repercute de forma positiva en la memoria.

– Que el animal esté bajo nuestro control ayuda a una mejora en la capacidad de atención e inculca sentimientos como el respeto y la responsabilidad.

– Proporciona nuevos conocimientos.

– Favorece la ubicación en el espacio y en el tiempo.

 

 

 

Equipo de trabajo

Cathy Forbes (Licenciada en Nutrición)

Lucia Parodi y Silvina Salinas (Psicóloga Social)

María Balbiani (Psicóloga)

Agustina Salatino (Musicoterapeuta)

Sofía Salatino (Psicopedagoga)

Sonia Morales (Enfermera)

Matías Veca (Abogado)

Colaboradores: Alixon (Estudiante), Juli  (Estudiante psicología), Mili (Estudiante psicología), Vicky (Veterinaria)

Belén Gómez.

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