En 1990 en Scipa se redactaba la “Declaración de Pilar” donde se señalaba la complicada situación de los comercios pilarenses. Se apuntaba a la carga tributaria que acervaba la “crisis económica” de los frentistas. Hoy en día, el panorama parece acercarse a aquella realidad.

El comercio local sufrió un duro golpe en lo que va del año. Los locales cierran y no vuelven a abrir sus puertas, las ventas se desplomaron considerablemente afectando principalmente al rubro comercial.

Esta preocupante situación es tratada por la Sociedad de Comerciantes, Industriales, Propietarios y Afines (Scipa) de Pilar que lanzó una promoción de tarjetas de crédito para que los frentistas ofrezcan la posibilidad de comprar en seis cuotas sin interés los últimos lunes del mes. La iniciativa fue pensada para reavivar las ventas.

Hace 24 años, en la edición de Resumen del 6 de julio de 1990, se informaba de una reunión organizada por Scipa donde se contó con la presencia del directorio de la Federación Económica de Buenos Aires.

En esa ocasión, se desarrolló una conversación entre las autoridades de la Cámara de Comercio local y con los empresarios que integraban el directorio, el resultado de la charla fue la confección de la “Declaración de Pilar”.

En dicho escrito se resaltaba: “No se han registrado cambios positivos en la situación económica general desde la última reunión del directorio. En consecuencia, nos vemos obligados a reiterar nuestra preocupación que es la de todo el comercio y la industria de la provincia, frente a la agudización de una crisis complicada”.

Más adelante, en la declaración se indicó que “las pequeñas y medianas empresas tienden a desaparecer y en la mayor parte de los casos sus cierres no llegan al conocimiento de la opinión pública, ni logran resonancia a través de los órganos de prensa. Lo ocurrido recientemente en nuestra provincia es un claro ejemplo de voracidad fiscalista del Estado que en un implícito reconocimiento debió dar marcha atrás en algunos aspectos de la nueva acción tributaria”.

En este sentido, se apuntó que “el Estado ante el desmoronamiento de las finanzas públicas no encuentra otro medio de equilibrar sus crónicos desbalances que el incremento de la presión impositiva, tarea en la que parecen competir el gobierno nacional, provincial y municipales”.

Esta situación desencadenó más adelante acciones por parte de Scipa para salvar el comercio local. ¿Paralelismo? O quizás una alarmante coincidencia.

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