Ineficiencia, estupidez o simplemente, darle “Pasto a las fieras…”

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A casi tres años del “nuevo” gobierno, que por el desgaste que va teniendo parecería que de nuevo no tiene mucho, cada día que pasa nos encontramos con un nuevo “martes 13”.

Hace escasas semanas, menos de dos meses, los argentinos nos desayunamos con una devaluación más que sangrienta, de un valor de la moneda extranjera que domina no sé si al mundo pero sí a Latinoamérica, de entre 28 y 30 pesos, de golpe trepó a más de 42, con sus estrepitosas consecuencias. De a poco, con poca prisa y muchas expectativas, merced al acuerdo con el  FMI, la moneda “gringa” se fue acomodando mientras que nuestros bolsillos, los de la clase que siempre sostuvo el país, la clase laburante, la del comerciante, el profesional, la ama de casa, la clase media, pasaron a enflaquecer de la noche a la mañana.

Pero en este vendito suelo, nada tiene fin, las sorpresas desagradables están a la orden del día. Justo cuando todo comenzaba a aquietarse, no a solucionarse, un secretario de estado con total soltura y con una cara petrificada, por no decir cara de piedra, anuncia que aquello que una vez pagamos a través de la factura de gas, había que pagarlo de nuevo.

Con una falta total de sentido de la comunicación y, lo que es peor, alejadísimo del manual que indican los conceptos de “política”, no politiquería, sin anestesia, nos comunica que hay una diferencia entre el precio que se le pagó en dólares a la empresa “privada” prestataria del esencial servicio; por consiguiente, esos 12 o 13 pesos de diferencia los tenemos que pagar los usuarios.

Tal como hiciera un periodista o notero de la televisión argentina, con total inocencia fuimos a preguntarle a “José Supermercado”, cuánto le debíamos de la compra que hicimos y pagamos la semana pasada o la anterior y, lo mismo hicimos con el agenciero que nos vendió un auto hace unos meses, para ver cuánto era la diferencia de precio del vehículo con el valor actual, teniendo en cuenta que, en todo caso, ese vehículo es importado y se rige, precisamente por valor dólar.

Grande fue nuestra sorpresa y la del notero, cuando ambos comerciantes nos dijeron “no, en absoluto, no hay diferencia alguna…”. Claro que dicho así resulta estúpido nuestro comentario, pero por lo visto para las empresas que alguna vez vendimos y para los funcionarios que no votamos ni elegimos, y para los que si votamos, parecería que es más que normal el tema, ya que el mismo Presidente osó respaldar los disparatados comentarios y resoluciones del ministro.

Hace casi tres años que venimos escuchando y, para muchos, confirmando las atrocidades económicas y los hechos de corrupción de quienes nos gobernaron durante 12 años, pero, con los hechos y las realidades que día a día tenemos que presenciar y, diríamos que soportar, parecería que queremos que en el próximo período electoral esas misma figuras, lleguen al poder victoriosas y triunfantes.

Parecería entonces que con estas medidas quienes merced a nuestro voto tienen la oportunidad y responsabilidad de sacar el país adelante, insisten en “darle pasto a las fieras…”, si es que “las fieras” son tan malas como ellos mismos lo pregonan o dicen.

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