50 años del Teatro Municipal, de sueño vecinal a emblema cultural
Manuel Vázquez integró la Asociación Cultural de Pilar (ACUPIL), entidad que tuvo a su cargo la recaudación de fondos para la construcción de la sala teatral. Martín Simeoni transita el teatro desde su niñez, acompañando a su madre, la actriz Ethel Taroni. Desde comienzo de los 2000 es el director de la Comedia del Pilar.
Por Oscar Mascareño, de la redacción de Resumen
El pasado 19 de octubre, se cumplieron 50 años de la inauguración del Teatro Municipal de Pilar, un espacio que nació del sueño colectivo de un grupo de vecinos y que hoy es un emblema de la identidad cultural del distrito.
El edificio, ubicado en Pedro Lagrave 725, fue inaugurado en 1975 bajo el nombre de Lope de Vega, y desde 2020 lleva oficialmente el nombre de su principal impulsor: el recordado director teatral y ex funcionario municipal Ángel Alonso.
Sin dudas, para todo actor y director de teatro pilarense una de las máximas ambiciones es llegar a representar una obra en el Teatro Municipal. Sucede lo mismo -y salvando las distancias- con lo que representaba el escenario mayor de las Fiestas Patronales cuando las festividades se hacían en el centro de la ciudad para los músicos y cantantes locales.
Pero también hay reconocidos directores teatrales que estuvieron relacionados con el teatro desde sus comienzos. Dos de ellos son Manuel Vázquez, director de la Unidad Teatral 8, y Martín Simeoni, director de La Comedia del Pilar y su propio espacio teatral Torrente.
Manuel Vázquez integró la Asociación Cultural de Pilar (ACUPIL), de la que participaron reconocidos vecinos como Irma Messeguer de Zamarripa, Teresa López Herrero, Oscar Fiorito, Orlanda Almanza, Amelia Wideman, Cristina Pérez, Beto y Elsa Orsini, y Antonio Almanza, entre otros.
La creación del teatro fue fruto de una iniciativa vecinal que encontró eco en la gestión del entonces intendente Daniel "Beto" Ponce de León. A comienzos de 1974, Ángel Alonso, por ese entonces director de Cultura, presentó la propuesta de construir una sala municipal en el predio donde funcionaba el antiguo Mercado San Cayetano.
"Según la legislación vigente el Municipio no podía recaudar fondos para la construcción en forma directa, por lo que tenía que canalizarlo a través de una entidad. Por eso se constituyó ACUPIL que rápidamente interesó a comerciantes, countries y particulares a aportar donaciones para la obra -recuerda Manuel Vázquez-. En el caso particular de la Sociedad Hebraica Argentina, donó al teatro todo el sistema de telones, que aún se utiliza y que fue instalado por un técnico del teatro IFT, entidad cultural de la colectividad judía".
Vázquez recuerda que el teatro se inauguró a medio terminar, estaban habilitados totalmente el hall de ingreso, la sala y el escenario, quedando para una siguiente etapa la zona de vestuarios y otras dependencias del Centro Cultural Lope de Vega, como se lo bautizó, a sugerencia del propio Alonso que propuso el nombre del poeta y dramaturgo español (1562-1635), referente absoluto del Siglo de Oro y uno de los autores más prolíficos de la literatura universal
El 19 de octubre de 1975, el sueño se convirtió en realidad con la inauguración del Centro Integral de Cultura Lope de Vega. La velada tuvo como punto culmine la representación de Israfel, una obra de Abelardo Castillo inspirada en la vida de Edgar Allan Poe, dirigida por el propio Ángel Alonso. En el elenco participaron integrantes de La Comedia de Pilar, el único grupo teatral local de aquel entonces, y contó con la actuación estelar de la primera actriz Milagros de la Vega, quien fue designada madrina del teatro.
La obra también tuvo la participación del actor Alfredo Iglesias como figura invitada, y en el reparto estuvieron Jorge "Titi" Villar, Manuel Vázquez, Francisco Runco, Esteban Ourmañan, Félix Cassano, Virginia Lombardo, Alberto Cattán, Patricia Caresi, Mabel Almanza, Oscar Fernández, Andrés Moreira, Horacio Heit y Martín H. Faure.
En tanto, el equipo técnico estuvo integrado por Oscar Corrales, Raúl Wideman, Héctor Mattar, Santiago Müller, Armando Mathias D'Auria, Oscar Villagra y Mabel Almanza.
La participación de Milagros de la Vega y Alfredo Iglesias no fue fácil de lograr, según refirió a Resumen, Manuel Vázquez. "Hubo consenso para que en la obra inaugural participara una actriz de primera línea y todos los cañones apuntaron a Milagros -recordó el director de UT8-. De la Vega era ya una señora grande y había dejado de actuar, manteniendo sus clases de teatro. La fuimos a ver para que encabezara el elenco y nos dijo que no, pero que, si aceptaba conocer el teatro, logrando nosotros transmitirle el entusiasmo que teníamos. Es así que Alfredo Iglesias la trajo un domingo al mediodía, compartimos un asado y los llevaos a conocer el teatro. Cuando llegamos, había un grupo de personas pegando las alfombras y colocando butacas. Milagros comentó ‘que bueno que el Municipio mande a trabajar a sus empleados un domingo a la tarde', a lo que le respondimos que no eran empleados municipales, sino los actores que iban a trabajar en la obra. Impactada por el hecho, De la Vega aceptó participar de Israfel en el papel de la madre de Limpak, el personaje que compuso Alfredo Iglesias. Vinieron a los ensayos todos los sábados y no cobraron honorarios por su participación".
Acupil siguió recaudando fondos y administrando la continuidad de la construcción del teatro hasta el golpe militar de 1976, cuando se disuelve la entidad.
Ya como director de UT8, Manuel Vázquez subió por primera a las tablas del entonces Teatro Lope de Vega con la obra ‘La depresión' de Julio Mauricio. "La obra la dirigí yo y también actué junto a Mabel Peñales, Alejandro Benedetti y Mabel Almanza", recuerda.
Para el director de UT8 y ex funcionario municipal en el área de Cultura "el teatro sigue teniendo un rol muy importante en la sociedad pilarense y la gratuidad en las funciones hace que cada presentación se realice a sala llena, algo muy positivo para el público y por supuesto para todos los elencos locales".
Nacido en Lope de Vega
Todos los recuerdos infantiles del actor y director teatral Martín Simeoni, lo transportan al Teatro Municipal de Pilar, donde acompañaba a su madre, la actriz Ethel Taroni cada vez que ella interpretaba una obra bajo la dirección de Jorge "Titi" Villar.
"Recuerdo con todo detalle los decorados de la escenografía, el olor particular de la sala, el color de los tapizados de las butacas que se fueron cambiando durante años y el alfombrado, que también tuvo su recambio al paso del tiempo", rememoró el director de la Comedia del Pilar.
"Mi debut en la Comedia fue a los 13 años como iluminador en la obra "El herrero y el Diablo" que se puso en escena en un escenario sobre la calle Bolívar, al costado de la municipalidad. A partir de ahí cumplí distintas funciones en el teatro, a las ordenes de Jorge ‘Titi' Villar, ya que seguía yendo a todos los ensayos, aprendiendo de memoria todos los diálogos de los actores, por lo que cumplí también funciones de apuntador, siendo aun adolescente. Para Titi, fui uno de sus mejores discípulos y me tomaba como ejemplo cada vez que un actor se olvidaba la letra y me hacía repetir la línea que yo sabía de memoria. ‘Viste que no es tan difícil de memorizar - les decía- si hasta el pibe se sabe el guion'".
"Hacia 1997-1998 presento mi primera obra dirigiendo la Comedia del Pilar, un legado que recibí una noche después de una función del propio Titi Villar, que me dijo: ‘a partir de ahora, sos el nuevo director de la Comedia, queda en buenas manos, aquí termina mi ciclo", subraya.
Entre1999 y 2003, Simeoni se recibe de Actor Nacional en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático, obteniendo también una diplomatura en dirección en el CELCI. "Estas capacitaciones me permitieron dar clases de teatro y dirigir el Seminario de Arte Dramático Municipal", contó.
Una de las grandes emociones que vivió en el teatro municipal, fue cuando conoció en persona a Alfredo Alcón y lo acompañó del brazo hasta el centro del escenario donde brindó una charla sobre sus experiencias actorales. "Alcón siempre fue mi mayor referente como actor y haber charlado con él y acompañado hasta el escenario fue una de las emociones mas grandes que viví en mi vida", confesó el director del Espacio Teatral Torrente.

