“Hoy que la suerte quiere que te vuelva a ver, ciudad porteña de mi único querer, y oigo la queja de un bandoneón, dentro del pecho pide rienda el corazón”. La letra corresponde al tema “Mi Buenos Aires querido”, una de las canciones más reconocidas del tango, cantada por el gran Carlos Gardel. Este género musical prácticamente olvidado, que nos hace recordar posiblemente a nuestros abuelos escuchándolo los fines de semana en la radio, está volviendo a tomar protagonismo de una manera renovada.

De la mano de De Queruza Tango Club, un grupo de jóvenes en su mayoría de Luján, pero con la participación del pilarense Emmanuel Vázquez Pirsch, nos transporta a aquellas épocas con canciones propias que están revolucionando los bares porteños y del exterior.

Prácticamente recién llegado de una gira por Europa, el músico y profesor local de 30 años, nos cuenta cómo fue que nació este grupo, su pasión por esta rama del arte y cómo combina su tiempo con otra reconocida banda local de un estilo completamente diferente: La Dólar, grupo tributo a Los Beatles.

¿Cómo arrancó De Queruza?

Es un grupo de Luján que empezó hace unos siete años, en un formato diferente. Era un dúo de guitarra y cantor, los cuales grabaron los tres primeros discos. Uno de ellos es de los clásicos del tango, los que nosotros conocemos, uno con todos los temas de Gardel y otro con temas que no son tan conocidos. Hace unos tres años, decidieron ampliar la formación, donde se incorporan más guitarras, un bandoneón y el canto. Fue en ese momento donde comenzaron a componer temas propios. De ellos quedaron solo tres que son los que actualmente están tocando en el grupo.

Yo terminé ingresando porque uno de los fundadores de la banda es profesor de guitarra-canto en la Escuela de Arte de Luján, en donde yo estudio. Compartiendo clases con él, me invitó a que me sumara al grupo y le dije que sí.

Actualmente son el director, Eduardo Fonseca (33), profesor de la Escuela de Arte en Luján. El guitarrista Julián López (27), Fernando Vieyra (28) y Joy Gutiérrez (35).

¿Alguna vez imaginaste ser parte de una banda así?

La verdad que no. Si me decías tres años atrás que el día de hoy iba a estar tocando tango con una banda en Europa, no te lo creía ni ahí. El tango era un género que se escuchó siempre en mi casa, mi papá es fanático. En sí, siempre estuve rodeado de música. Si bien se escuchaba mucho, no era un género que me llamase mucho la atención. Me gustaba, pero no como para ponerme a tocar. Supongo que era una cuestión de edad. El tango es melancolía, y uno de chico no siente eso.

¿Cómo surgió la gira por Europa?

Cuando empezaron a sacar los temas, surgió la idea de hacer una gira por Colombia. La idea era encontrar a Julián en medio de esa gira y tocar con él, para reincorporarlo en la banda. Como yo tocaba con su guitarra, estaba planeado no viajar porque allá la iba a utilizar él. Fue en ese momento que Eduardo me preguntó si me animaba a tocar el guitarrón, un instrumento argentino-uruguayo, inventado para el tango. Fue un desafío porque yo no tenía ni idea que existía, ni cómo se tocaba. Le puse garra y así empecé. Las primeras presentaciones fueron en Luján, en una biblioteca popular y en La Plata, hasta que tocó arrancar con esta gira. Fue muy loco todo.

¿Fue tu primera vez tocando en otros países?

Los dos últimos años estuvimos de gira con La Dólar. Habíamos estado en Punta del Este. Una banda tributo a Los Beatles que creamos básicamente para poder viajar. Llegamos a Uruguay hicimos un breve gira y en medio de ella, nos contactó el Casino Conrad. Quedó muy buena onda y desde ese momento, tenemos ahí nuestra cita fija en cada uno de los veranos.

Siendo tan jóvenes ¿Cómo fue romper ese mito de que solo la gente mayor se interesaba por el tango?

El tango tiene una movida que en general se divide entre la guardia vieja, los tangueros más reconocidos, es decir, la época dorada con Gardel y demás. Y a partir de los 90´ arranca una movida del tango joven en Argentina, en la cual está la Orquesta Típica Fernández Fierro, donde se empiezan a mezclar y a matizar con el tango otras cuestiones generacionales, hacia el lado del rock o del jazz. Hoy en día hay muchos jóvenes que se acercan al tango, ya sea bailando o interesándose en el canto.

La idea nuestra, cuando empezamos a componer nuestros propios temas, era encararlo por ese lado. Darle una impronta joven al tango. Somos una formación súper tradicional y criollo, le ponemos a las letras y a los arreglos, lo que más nos llega a nosotros, mostrar la realidad y lo que nos pasa, que no es la misma que se vivía hace 50 años. Y mismo la forma de hablar, nosotros no usamos el mismo lunfardo que usaban los tangueros en su momento. En cuanto a la música, la métrica y el ritmo va a seguir siendo siempre el mismo, porque si no, no es tango. Pero sí en las melodías, ahí se empieza a notar los arreglos, por ejemplo cuando le incorporas un poco de rock, o cualquier otro género musical.

¿Hace cuánto se fundó La Dólar?

Hace unos tres años, con un trabajo prácticamente ininterrumpido. Paramos por unos seis meses, ya que cada uno tenía sus propios compromisos, dentro y fuera del país. Después de ese tiempo nos volvimos a reencontrar y fue una satisfacción enorme. No solo vernos a nosotros mismos ahí arriba, sino a toda la gente que siempre nos apoya desde abajo del escenario.

Estamos muy contentos porque nuestra vuelta fue en Quiquia, una cervecería local, y realmente no lo podíamos creer, la cantidad de gente que fue a vernos. Nosotros no dejamos de ser una banda de covers, lo sabemos, no pretendemos ser más que eso, pero si disfrutar de nuestra banda preferida. La respuesta de la gente es impresionante. Este sábado volvemos a Alquimia, nuestra segunda casa, y esperamos que sea un fiestón.

¿Se consideran los mejores haciendo tributo a Los Beatles?

(Risas) No, nunca nos pusimos a pensar en eso. Más allá de que hay miles de bandas en el mundo tocando sus temas, somos muy críticos con nosotros mismos, todo el tiempo estamos tratando de ensayar, aunque a veces se complica porque todos tenemos nuestros trabajos, encontrar el tiempo es difícil. Tratamos de imitar un poco a los mejores. Sabemos que ellos tuvieron muchos temas que solo grabaron y nunca se escucharon en un escenario, y ahí entramos nosotros a preguntarnos ¿cómo llevamos esto a un vivo? Tienen más de 250 temas grabados, por lo que tenemos un repertorio importante (risas).

¿Cómo ves la industria de la música actualmente?

Tenemos como punto a favor, que en nuestro caso, hacemos covers. Las bandas así llevan gente, porque saben lo que van a ver. Sin embargo, para los otros grupos, que hacen sus propias canciones, es difícil. Hoy en día las redes hablan mucho. En el caso de Queruza son temas propios, es complicado porque tampoco es que hay muchos lugares donde uno pueda mostrar lo que hace, pero hay que pelearla. Hay que generar los espacios nosotros mismos, llevar propuestas a espacios que posiblemente no estén preparados o que no estén organizados para llevar bandas. Por suerte la respuesta es muy buena, ya que es toda una novedad este tema del tango redefinido. Si bien imagino que siempre fue así, sabemos que lo que hay en el mercado es muy fuerte, hoy en día la calidad bajó un poco con respecto a lo que más le gusta a la juventud. Y eso lo impone el mercado. En ese sentido, si queres hacer algo nuevos se complica un poco. Hay que seguir tirando para adelante para hacer lo que más nos gusta, que es el arte.     

Son pocos los afortunados…

Sin duda. A veces nos toca “luchar” con los que nosotros llamamos bolicheros. Llaman a las bandas y te cambian los shows por alguna bebida o lo que sea. Y no es así. Nosotros trabajamos como cualquier otra persona, gastamos nuestro tiempo en ensayos, en llevar los equipos, nos subimos a un escenario, nos movemos y nosotros queremos que se valore eso. Desde el lado que se aprecie artísticamente y económicamente. Es una lucha constante.

¿Cuál es tu instrumento favorito?

Probé varios a medida que me fui metiendo con la música. Mi mamá es profesora de música y de guitarra, por lo que tuve más a mano fue la guitarra. O al menos eso creía. Porque hace poco apareció una foto de cuando era muy chiquito, menos de 1 año, donde estaba sentado con mi papá, tocando un teclado. Así que, al parecer el primer instrumento que toqué fue ese. Tuve clases de teclado, de trombón y unos cuantos más, pero la guitarra creo que es la que más me cautivó.

¿Recordás algún show por algo en especial?

No sabría decirte uno en específico, pero cada vez que tocamos en Alquimia, tocamos en nuestra casa. Es el lugar que nos vio nacer y al que van todos nuestros amigos. Es como un ensayo abierto, no sentimos la presión de estar tocando en un lugar y la mayoría de las personas que se encuentran debajo del escenario, ya las conocemos. O mismo en Quiquia, donde en el último show había más de 200 personas, fue uno de los más convocantes que hicimos. Fue nuestra vuelta después de seis meses y nos divertimos mucho.

¿Cuál es tu músico preferido?

Es una pregunta muy difícil de responder (risas). Podría nombrar muchísimos. Claramente George Harrison es uno de mis favoritos y de mayores influencias, Jimi Hendrix y en el tango podría decir a Roberto Grela, uno de los mejores guitarristas de tango. Eso también influye, como yo toco la guitarra, por ahí es el lado donde más presto atención.

¿Qué significa la música en tu vida?

Soy una persona que no podría pensar una vida sin la música. Doy clases de música en los colegios, por lo que todos los días estoy en contacto con esto. Y no me canso. Necesito poner música para ponerme a hacer las cosas, para estudiar, para todo. Es una de las artes más universal. El hombre empezó a hacer música antes de hablar, y es una forma de conectarte con cualquier persona del mundo sin tener que hablar su mismo idioma. Es algo importantísimo y que lamentablemente está un poco menospreciado. Es algo que en las escuelas se ve muy por arriba. En mi caso estudié en primaria y después chau. Hasta que de grande, me topé con los conservatorios. La información musical en los chicos es fundamental y hoy ves que solo les dan 40 minutitos.

Y que en su mayoría, es construir el famoso “palo de lluvia”.

Exacto (risas). Desde el lado de profesor, es darle una apertura de mente. Como profesor no les voy a imponer que música es mejor o peor, pero me parece que es importante tener un abanico importante para que conozcan las bandas que existieron. No decirles que lo de ahora no es música. Hoy de hecho está pisando fuerte el trap, y me parece perfecto. No quiero desvalorizar un género ni nada por el estilo, simplemente me gustaría que conozcan de todo. Que sepan distinguir y me digan me gusta este género porque…

¿Qué próximos proyectos tenes en mente?

Por el momento estoy un poco a pleno. Volví de la gira pensando en planear un tour nuevo. Estoy organizando agendas culturales con la cervecería que nombramos, donde va a haber de todo. Bandas de todos los géneros, shows musicales, proyecciones al aire libre, de todo. Este año me despido a full con este proyecto y veremos que nos depara el año entrante.

 

Belén Gómez

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