Por la Dra. Gabriela Renault

Lic. En Piscología, Lic. en Psicopedagogía

Decana de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador

Aunque antes se lo caracterizaba como algo natural y era un clásico, que se escuchara gordo, gorda, traga, fideo fino, odiosa, lento, la adjetivación, no era intimidante y siempre se lo acompañaba de un adjetivo calificativo positivo, el gordo era bueno, la gorda era divertida, el traga era estudioso, el lento se tomaba su tiempo, el fideo fino era esculpido, hoy la intimidación, persiste hasta la edad adulta y no tiene ningún calificativo compensatorio, hoy la marca es el acoso, la persecución, es un acto repetitivo, agresivo hecho para abusar o intimidar al otro, corrimos los márgenes y hoy al acoso se lo denomina bullying.

Puede asumir diversas formas, sobre todo verbal, emocional, cibernético denominado grooming que acicala al otro y físico.

Normalmente, se producen en la escuela, en la familia, en el trabajo que se denomina mobbing, es un desequilibrio de poder, que está presente, en este acto, un grupo o un niño o niña, o joven, atormenta a otro, hostigándolo en forma permanente, generalmente el que hostiga, va acompañado de quienes lo alientan que tienen tanta baja autoestima, como el que ejecuta el acoso, el error más común es considerar, que solo el que es acosado padece de baja autoestima, como para no poder defenderse, en este acto todos tienen baja autoestima.

De no estar atentos, a este sufrimiento, los daños serán mucho más graves, de lo que nos imaginamos, en esas escenas todos salen perdiendo, los efectos que esto produce, siguen a lo largo de la vida, en los que lo han padecido, las bully-víctimas, generalmente se convierten en sujetos solitarios, pueden causar agorafobia, ansiedad generalizada, pueden ser más impulsivos y agresivos y pueden también padecer trastornos de pánico, o muchas veces, hasta suicidios, son la causa de esta inadecuación social, es más cuando se convierten en adultos, reproducen serias represarías contra otros cuando están en funciones de poder, hace dos años salía una publicidad alemana, marcando los niños que sufrieron acoso, qué pasaba cuando de adultos fueron jefes, el efecto era directo en la reproducción de odio.

En el caso de los que acosan, cuando llegan a la adultez, un estudio reveló que muchos se convertían en sujetos anti sociales con conflicto con la ley o directamente en matones.

Toda escena de acoso imparte un gran costo emocional y económico para la sociedad. La reducción y o prevención de la intimación, podría reducir el sufrimiento humano y la salud a largo plazo,.

Debemos estar atentos, porque el acoso es costo para el sujeto y para toda una sociedad que aprende a mirarse en donde no corresponde, quizás la pista de por dónde empezar sea reactivar conductas pro sociales, crear sujetos con mejor autoestima, animarse a mirarse en el propio espejo y no en el ajeno, reducir la intimidación es reducir la violencia, reducir la violencia es mejorar el bienestar de cada uno, el aceptarnos, el trabajar en la diversidad, fomentando el que cada uno tiene un talento , que desarrollar, Dumbo tiene orejas muy grandes y es la risa de los que van al circo, hasta que con esas mismas orejas , aprende a volar y eso lo diferencia y lo hace único.

Estamos a tiempo de frenar el circuito, de hablar con nuestros hijos, nuestros estudiantes, nuestros compañeros de trabajo, para poder transformar en talentos, nuestras diferencias y sino al menos respetarlas.

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