La medida de fuerza impulsada por los gremios opositores provocó una imagen desértica en la zona comercial. Algunos frentistas atendieron a puertas cerradas o semicerradas por razones de seguridad. Después del mediodía, el panorama fue aún más desolador.

En la jornada de hoy, el centro de Pilar vivió una de las jornadas más atípicas en los más de cuatro meses que han transcurrido este año. El paro impulsado por los gremialistas opositores al gobierno nacional, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, propició una imagen desértica del punto más populoso del distrito.

La adhesión de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), significó un hecho clave a la hora de explicar la situación de los distintos puntos neurálgicos del partido, así como también la ausencia de congestiones viales.

La imposibilidad que tuvieron los usuarios para llegar al centro, a raíz de la suspensión del servicio en todas las líneas de colectivo y los ferrocarriles, impidió que los transeúntes llegaran para realizar sus compras, o realizar trámites en cualquiera de las dependencias municipales.

Asimismo, la desolación alcanzó la terminal de ómnibus, huérfana de colectivos y pasajeros, y con sólo algunos locales dándole vida a su despoblada explanada interna, casi a tono con lo encontrado en las principales vías comerciales del centro pilarense.

Las escuelas también sintieron el inevitable golpe provocado por la falta de transportes, generando el cierre de los establecimientos y la suspensión de clases, mientras que en los colegios que abrieron sus puertas el porcentaje de asistencia registró valores mínimos.

En los comercios abiertos, este panorama fue ratificado en muchos casos por los mismos dueños de los locales, quienes ante la posibilidad de contar con sus empleados, oficiaron de eventuales encargados y aseguraron que, salvo por algún desprevenido que pasaba por allí, no tuvieron mayor relevancia en sus ventas.

Por ese camino también transitaron las entidades bancarias públicas. A diferencia del cierre total de los bancos privados, en la sede del Bando Nación las puertas estuvieron abiertas para cualquier tipo de atención, a excepción de transferencias interbancarias.

Como era de esperarse, las largas filas que habitualmente se improvisan en la entrada principal formaron parte del recuerdo, al menos durante la jornada de hoy.

A su vez, el Banco Provincia también abrió sus puertas, aunque con la particularidad de trabajar a puertas cerradas por razones de seguridad, según adujeron tras ser consultados sobre esta determinación. En este caso, el personal de seguridad esperaba en la puerta, y abría a quienes así se lo solicitaran.

Inseguridad

Curiosamente, la decisión del Banco Provincia de trabajar a puertas cerradas no tuvo quórum entre los comercios, quienes trabajaron en su amplia mayoría sin rejas ni restricciones, a pesar del evidente peligro que supone la ausencia de caminantes, y por ende, la desprotección ante robos.

Sin embargo, un número importante de comerciantes realizó solamente un horario de atención matutino, debido a que se esperaba que en horas de la tarde el número de transeúntes fuera incluso menor, lo que sumado a los últimos rayos de sol y la posterior oscuridad podría generar la situación mucho más peligrosa.

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