Por auguzama

Sentimientos y sorpresa “encontrados” pasaron por mi mente al leer la edición del jueves pasado de nuestro medio, el Diario Resumen. Con sorpresa leí en la página 7 que un par de artistas de última moda, la brasilera Leite y el artista norteamericano Pitbull, fueron denunciados ante la Sociedad Argentina de Actores y Compositores (SADAIC), por lo que aseguran se trata de un nuevo plagio a la obra escrita por el músico argentino autor de El Humahuaqueño, Don Edmundo Zaldívar (h).

Según reza la nota, la familia del extinto músico y excepcional guitarrista que vivió en Pilar allá por las décadas del 60 y 70 asegura que estos dos artistas de fama internacional, editaron un  tema llamado “Carnaval”, donde se escucha según se pudo comprobar, la canción que se convirtió en el “Himno a Jujuy…” en pleno, según denuncian los herederos de “Don Cacho”.

Más allá de los temas legales que seguramente dirimirá como corresponde la justicia, afloraron en mi dos sentimientos: por un lado como pilarense y como “discípulo” de Zaldívar, el orgullo que dos artistas modernos, de fama mundial, usen las estrofas del Carnavalito que todos conocemos para lanzar su disco y, por el otro, repudio y tristeza por el hecho de que sin autorización alguna, hagan plagio de algo que nos pertenece pura y exclusivamente a los argentinos.

En lo que a mí respecta, recuerdo los dichos de Don Edmundo cuando contaba cómo había escrito este Himno a Jujuy, sin conocer en ese momento los paisajes de su monumental Quebrada de Humahuaca. Se inspiró en la música de la canción con el ruido que hacía el tranvía que circulaba por las calles de Buenos Aires.

Por otra parte, también vinieron a mi memoria los recuerdos del método de Don Cacho como profesor de que, en mi caso, el aprendizaje era del bombo y la verdad, modestia aparte, me salían bien los ritmos que me enseñaba como lo básico que recuerdo: “Un papa, un pa, un papa un pa…” que era la melodía básica del gato para el bombo, instrumento con el que me lucía tocando en los festivales del colegio con el conjunto que integrábamos con  Marcelo Zaldívar, el menor de la familia en la guitarra, Liliana Hermiaga, Selma Contreras, Mirta Monsalvo en la voz y yo con el bombo en el que mi maestra me escribió “No pegue fuerte bombisto que los golpes no resisto”.

Muchos años después de esto y retomando la amistad con el mayor de los Zaldívar, Carlos, su familia y sus hermanos Julio y Marcelo que cuando se fueron a vivir a San Antonio de Areco nos distanciamos geográficamente pero no en la amistad, tuve la oportunidad de compartir con el conjunto que integraba Carlos con su hijo “Quiquín” alguna actuación en el bombo en peñas que se hicieron hace poco tiempo en Pilar.

Pero el reencuentro más emocionante, fue allá por 2014 cuando visité precisamente esa imponente Quebrada de Humahuaca y en la ciudad homónima, allá en lo alto, estuve junto al “Erke, Charango y Bombo” que cuenta El Carnavalito, instrumentos que acompañan en su morada – monumento del cementerio de Humahuaca, al músico y compositor argentino Don Edmundo Zaldívar (hijo).

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