SCIPA advierte: "Si no cambian los precios, veremos infinitas cortinas bajas"

La entidad que nuclea al comercio de Pilar advirtió que el fuerte crecimiento de las compras online en el exterior está modificando los hábitos de consumo y elevando la presión sobre los negocios locales. SCIPA reclamó revisar estructuras de costos y formación de precios para evitar una mayor pérdida de competitividad y el cierre de comercios.

La Sociedad de Comerciantes, Industriales, Propietarios y Afines (SCIPA) manifestó su preocupación por el escenario que atraviesa el comercio y advirtió que el crecimiento de las compras online en el exterior está modificando de manera profunda los hábitos de consumo de los argentinos y las condiciones de competencia para los comercios locales.

Desde la entidad señalaron que las importaciones realizadas a través del sistema "puerta a puerta" alcanzaron niveles récord y ya representan un volumen equivalente a aproximadamente el 40% de las ventas de rubros como indumentaria, electrónica, juguetes y artículos para el hogar. A esto se suma un crecimiento interanual del 73,8% en las compras online en el exterior.

Para SCIPA, los datos reflejan un cambio estructural en el comportamiento de los consumidores, que actualmente pueden comparar precios en tiempo real desde sus teléfonos celulares y acceder a productos de cualquier parte del mundo con entrega directa en sus domicilios.

"Ya no alcanza con atribuir la caída de las ventas solo a la situación económica. Es imprescindible que quienes tienen la responsabilidad de formar los precios comprendan que hoy compiten con un mercado global al que el consumidor accede con un solo clic", sostuvo la entidad.

En ese sentido, SCIPA puso el foco en los fabricantes, importadores y distribuidores y remarcó que los comercios minoristas no son los responsables de fijar los precios de los productos que venden.

"El comercio minorista no es formador de precios", enfatizaron desde la institución. Según explicaron, los comerciantes reciben la mercadería con valores previamente establecidos y deben desenvolverse dentro de esos márgenes, por lo que consideraron necesario que todos los eslabones de la cadena comercial revisen sus estrategias y estructuras de costos.

El presidente de SCIPA, Alfredo Ventura, planteó que el desafío no pasa por cuestionar la libertad del consumidor para elegir dónde comprar, sino por lograr que el comercio argentino pueda competir en mejores condiciones.

"Hoy el competidor puede estar en cualquier parte del mundo y llegar directamente al domicilio del consumidor en pocos días. Por eso es indispensable que los formadores de precios tomen conciencia de esta nueva coyuntura. De lo contrario, en muy poco tiempo veremos infinitas cortinas bajas en todo el país", afirmó.

La entidad también alertó sobre las consecuencias que podría generar una pérdida sostenida de competitividad. Advirtió que el cierre de comercios no implica solamente la desaparición de empresas, sino también la pérdida de puestos de trabajo y un debilitamiento del entramado de pequeñas y medianas empresas que sostiene la actividad económica de las ciudades.

En la misma línea, el secretario de SCIPA, Mauro Moris, señaló que detrás de cada comercio existen familias y trabajadores que dependen de la continuidad de la actividad. "Cuando un comercio deja de abrir caja porque los consumidores encuentran diferencias de precios imposibles de sostener, llega un momento en que resulta inviable afrontar salarios, alquileres, impuestos y demás costos operativos. El resultado inevitable es más cierres y mayor desempleo", sostuvo.

Por su parte, el vicepresidente de la entidad, Enrique Bertola, reafirmó el compromiso de SCIPA con la defensa del comercio pyme, aunque remarcó que esa tarea debe estar acompañada por una transformación de las condiciones en las que opera el sector.

"Más competitividad, mayor eficiencia, innovación, precio y una política acorde con la realidad del mercado" son, según Bertola, algunos de los pilares necesarios para que el comercio argentino pueda sostenerse y recuperar dinamismo.

Desde SCIPA insistieron en que la expansión del comercio electrónico internacional ya no constituye una amenaza futura, sino una realidad que obliga a revisar las reglas de competencia, las políticas tributarias y las estructuras de costos. "Si no se adapta el mercado a las nuevas reglas, se corre serio riesgo de desaparecer", advirtieron.

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