Las ventas minoristas pyme cayeron 1,2% en mayo y acumulan una baja del 3,1%
Aunque el comercio mostró una leve recuperación respecto de abril, el consumo sigue concentrado en productos esenciales, mientras que los rubros vinculados a bienes no indispensables continúan entre los más afectados.
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron en mayo una caída interanual del 1,2% a precios constantes, según el último relevamiento elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Pese a este retroceso, el sector mostró una leve recuperación respecto de abril, con una mejora del 1,2% en la medición desestacionalizada.
Con este resultado, el comercio pyme acumula una retracción del 3,1% durante los primeros cinco meses de 2026, reflejando las dificultades que atraviesa el consumo interno en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de los costos operativos.
El informe señala que casi la mitad de los comerciantes consultados, el 48,2%, consideró que su situación se mantuvo estable en comparación con un año atrás. Sin embargo, esa percepción perdió terreno respecto del mes anterior, cuando alcanzaba al 53,3% de los encuestados.
En paralelo, creció la proporción de empresarios que calificaron su situación como desfavorable, pasando del 39,6% en abril al 45,1% en mayo. Este deterioro refleja las dificultades que enfrentan numerosos comercios para sostener sus niveles de actividad y rentabilidad.
Expectativas moderadas
De cara a los próximos doce meses, el panorama se muestra dividido. El 48,4% de los comerciantes espera que la actividad se mantenga estable, mientras que el 38,8% confía en una recuperación. En contraste, un 12,8% proyecta una nueva caída en las ventas.
Las expectativas de inversión también continúan siendo cautelosas. El 59,4% de los consultados considera que no es un buen momento para realizar desembolsos de capital, mientras que apenas el 12,5% entiende que el contexto ofrece oportunidades. El resto mantiene una postura indefinida.
El relevamiento mostró una marcada diferencia entre los sectores vinculados al consumo esencial y aquellos asociados a bienes considerados prescindibles.
El mejor desempeño correspondió al rubro Farmacia, que registró una suba interanual del 8,2%. También mostraron números positivos Perfumería, con un crecimiento del 2,3%, y Alimentos y bebidas, que avanzó un 0,2%.
En tanto, Ferretería y materiales para la construcción mantuvo un comportamiento estable, sin variaciones respecto de mayo del año pasado.
Por el lado de las caídas, el sector más afectado fue Bazar, decoración y muebles, que sufrió una contracción del 8,9%. Le siguió Textil e indumentaria, con una baja del 5,2%, evidenciando el menor nivel de consumo en productos no esenciales.
Crecen las ventas online, pero no alcanzan
Uno de los datos destacados del informe fue el crecimiento del comercio electrónico entre los negocios que cuentan con locales físicos. Las ventas online aumentaron un 15,2% interanual y registraron una mejora del 3,7% respecto del mes anterior.
No obstante, desde CAME advirtieron que ese avance no logró compensar la caída registrada en las ventas generales del sector minorista.
Según el análisis de la entidad empresaria, durante mayo se consolidó una reconfiguración del consumo, impulsada por la pérdida de capacidad de compra de los hogares.
La demanda se concentró principalmente en productos de primera necesidad, mientras que los bienes no esenciales continuaron sufriendo una fuerte retracción. Este comportamiento evidencia que gran parte de los ingresos familiares se destinan actualmente a cubrir la canasta básica.
Desde el lado de la oferta, la actividad comercial dependió en gran medida de promociones, descuentos, financiamiento y eventos masivos de venta online para sostener el volumen de operaciones.
Sin embargo, la combinación de mayores costos fijos, aumentos tarifarios y la necesidad de aplicar descuentos para estimular el consumo generó una fuerte presión sobre los márgenes de rentabilidad de los comercios.
En ese contexto, el sector proyecta una etapa de relativa estabilidad, aunque condicionada por factores estacionales, la capacidad de liquidar stock y una eventual mejora en el nivel de consumo.

