La nafta superó los $2.000 en Pilar y crece la presión en los surtidores
El aumento del petróleo a nivel internacional impacta de lleno en los precios locales, donde varias estaciones ya venden combustibles por encima de los 2 mil pesos por litro. La tendencia genera preocupación y cambios en el consumo.
El aumento sostenido del precio internacional del petróleo continúa impactando en los surtidores de todo el país y ya se hace sentir con fuerza en Pilar, donde el valor de la nafta superó la barrera de los 2.000 pesos en varias estaciones de servicio.
De acuerdo a un relevamiento de Resumen, los precios muestran una marcada disparidad entre las distintas petroleras. En estaciones de YPF, la nafta súper se ubica en $1981, mientras que la premium alcanza los $2147. En el caso del gasoil, el valor es de $2017 para el común y $2285 para el premium.
Por su parte, Axion presenta precios aún más elevados, con la nafta súper en $2029 y la premium en $2312. El gasoil se comercializa a $2121 y su versión premium a $2352.
En tanto, Shell también se posiciona por encima de los $2.000 en la mayoría de sus productos: la nafta súper cuesta $2039 y la premium $2299, mientras que el gasoil vale $2086 y el gasoil premium alcanza los $2429, uno de los valores más altos del distrito.
Este escenario local se enmarca en un contexto internacional marcado por la escalada del barril de crudo Brent, que superó los 112 dólares y acumula un incremento cercano al 55% desde fines de febrero, impulsado principalmente por la crisis en Medio Oriente y las tensiones en puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz.
Según un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET), esta suba del petróleo generó un traslado progresivo a los precios internos, con aumentos que en marzo alcanzaron el 15% en naftas y el 14,6% en gasoil en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Sin embargo, en el interior del país los valores suelen ser más altos debido a los costos logísticos y la carga impositiva.
La presión sobre los precios responde a la necesidad de las refinadoras de evitar desabastecimiento y sostener su estructura de costos, en un contexto donde el crudo representa cerca del 50% del valor final del combustible. A esto se suman los costos de refinación, transporte, impuestos y biocombustibles, todos impactados de manera directa o indirecta por la suba del petróleo.
En este marco, especialistas advierten que, mientras se mantenga la volatilidad internacional, es probable que continúen los ajustes en los surtidores. La situación ya genera cambios en el comportamiento de los consumidores, con una migración creciente hacia combustibles más económicos en detrimento de las versiones premium.
Así, Pilar no escapa a una tendencia nacional que refleja la fuerte presión del mercado global sobre los precios locales, con un dato que marca el pulso de la coyuntura: cargar combustible ya implica, en muchos casos, pagar más de 2.000 pesos por litro y llenar el tanque más de 100 mil pesos.

