Informe advierte sobre un ciclo de cierre de empresas, pérdida de empleo y caída del consumo en el Conurbano
Un informe de la Corporación Empresaria de Buenos Aires advierte que el cierre de comercios e industrias, la pérdida de más de 235.000 empleos formales, la caída de las ventas minoristas y la reducción del uso del transporte público forman parte de un mismo ciclo de contracción económica.
Un informe elaborado por la Corporación Empresaria de Buenos Aires advierte sobre un proceso de contracción económica que, según el análisis, se viene profundizando desde el inicio del gobierno de Javier Milei. El trabajo vincula el cierre de empresas y comercios, la caída del empleo formal, la retracción de las ventas minoristas y la disminución del uso del transporte público como distintas expresiones de una misma dinámica que se retroalimenta.
El estudio reúne información de organismos oficiales, entidades empresarias y consultoras privadas y analiza la evolución de diferentes variables desde fines de 2023 hasta mediados de 2026. La conclusión central es que la caída de los ingresos y el incremento de las tarifas reducen el consumo y los viajes, lo que impacta sobre la facturación de comercios e industrias. Esa menor actividad, a su vez, favorece el cierre de establecimientos y la reducción de personal, provocando una nueva pérdida de ingresos para los hogares.
Según el informe, ese mecanismo genera un círculo de contracción: menos ingresos implican menor consumo; menos consumo reduce las ventas; la caída de la actividad provoca cierres y pérdida de empleos; y la destrucción de puestos de trabajo vuelve a reducir el ingreso disponible.
Cierre de empresas y pérdida de empleos
Entre los principales indicadores relevados aparece el cierre de comercios, empresas e industrias, fenómeno que, de acuerdo con la Corporación, "se aceleró de manera sostenida desde fines de 2023 y continúa vigente hacia mediados de 2026".
El trabajo señala que existen coincidencias entre los datos de organismos oficiales como el INDEC, cámaras empresarias como CAME, CAC y UIA, y distintas consultoras privadas respecto de la desaparición de miles de unidades productivas y comerciales.
A esto se suma el deterioro del empleo formal privado. El informe calcula una pérdida neta superior a 235.000 puestos de trabajo entre noviembre de 2023 y abril de 2026. También advierte sobre un empeoramiento de la estabilidad laboral: solamente 76 de cada 100 trabajadores formales mantienen esa condición un año después, lo que representa, según el estudio, la peor marca de la última década.
El escenario laboral se completa con un aumento de la desocupación. Durante el primer trimestre de 2026, la tasa alcanzó el 7,8%, equivalente a unas 1,72 millones de personas, 2,1 puntos porcentuales por encima del registro de fines de 2023. Paralelamente, el informe señala un incremento de la informalidad, que llegó al 44,2%, y de la subocupación.
La Corporación también analizó la evolución de las ventas minoristas y encontró una tendencia negativa durante buena parte del período. Según el informe, las ventas registraron resultados negativos en la mayoría de los meses desde abril de 2024, con la excepción de un repunte transitorio durante 2025.
Para la entidad, existe una relación directa entre esa caída de la facturación y el cierre de comercios y empresas. La menor cantidad de ventas deteriora la capacidad de sostener los establecimientos, mientras que los cierres provocan pérdida de empleos e ingresos, profundizando nuevamente la caída del consumo.
En este punto, el estudio plantea una relación bidireccional: la menor actividad comercial genera cierres, pero los cierres también profundizan la contracción de la demanda.
Otro de los indicadores considerados es el uso del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). De acuerdo con el informe, la utilización de los distintos medios cayó entre 8% y 31%, dependiendo del modo y del período analizado.
La Corporación vincula esta reducción con la pérdida de poder adquisitivo de los hogares y el aumento de las tarifas, que en determinados casos crecieron por encima de la inflación. La menor disponibilidad de ingresos habría llevado a parte de la población a reducir viajes o modificar sus formas de movilidad.
El fenómeno, según el trabajo, vuelve a impactar sobre la actividad económica: menos viajes significan menor circulación de personas y potenciales consumidores, especialmente en zonas comerciales y centros urbanos.
Un círculo que se retroalimenta
Como conclusión, el informe sostiene que el cierre de comercios e industrias, la caída del empleo formal, la retracción de las ventas y la disminución del uso del transporte público "conforman un mismo ciclo económico de contracción del ingreso disponible de los hogares y de la actividad productiva".
El impacto, sin embargo, no es uniforme. La Corporación señala que existen diferencias importantes entre sectores y destaca un deterioro particularmente marcado en la construcción, el sector textil-indumentaria y la industria manufacturera en general.
Desde el punto de vista territorial, la provincia de Buenos Aires y el Conurbano aparecen como las regiones más afectadas por esta dinámica, de acuerdo con el análisis.
El diagnóstico plantea así un escenario en el que las dificultades de los hogares y las empresas dejan de ser fenómenos independientes: la pérdida de ingresos reduce el consumo, la menor demanda afecta a las empresas y la destrucción de puestos de trabajo vuelve a deteriorar los ingresos, manteniendo activo el ciclo de contracción económica.

