Opinión

Economía Naranja, el color de los nuevos negocios

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Por Gustavo Giacomo, economista

Las ideas, la creatividad, el arte y el diseño, la gastronomía de autor, la música, el cine y el teatro no solo producen placer o belleza sino que son bancos de generación de valor y empleo genuino en la economía. Especialmente cuando el conocimiento y la creatividad se unen y van más allá de un espacio creativo para encadenarse con otro conjunto de actividades que ayudan a probar, proteger, financiar y vender innovaciones. Así nace la economía naranja (creativa) concebida para darle valor a las ideas. Generando riqueza de la mano de la innovación.

Históricamente el color naranja es un color feliz y está vinculado con la juventud y la alegría. Para muchos es el color más divertido de la gama. Paro otros, siempre se asoció este color con el entusiasmo, la felicidad, la atracción, la determinación, la confianza, el éxito y la generosidad. Pero la relación está dada ya que el color naranja representa efectivamente a la cultura, el arte y la creatividad, que son el pilar fundamental de esta nueva economía.

La economía naranja es el conjunto de actividades que de manera encadenada              permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales. Cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual. Este universo está compuesto por áreas relacionadas con la economía cultural y las industrias creativas, en cuya interacción se encuentran las industrias convencionales y las áreas de soporte para la creatividad. También, este tipo de economía se basa en su mayoría en la creatividad y tiene impacto en todos los temas que tengan que ver con la propiedad intelectual. Esta economía es capaz de generar más empleo de los que ya generó hasta el momento.

Una oportunidad para creativos

Además, este concepto está revolucionando el sector creativo. Es una oportunidad para tomar en cuenta el talento de otros, intercambiar ideas y dar vida a un producto completamente innovador y lleno de valor intelectual. Cabe agregar, que los cambios necesarios para impulsar la consolidación y expansión de las industrias culturales pasan también por cambiar los paradigmas de cómo se concibe la cultura y el entretenimiento.

En Argentina, por ejemplo, ya tenemos los 4 “Unicornios” (empresas que valen más de mil millones de dólares, refiere a Mercado Libre, Despegar.com, OLX y Globant). En definitiva, ellos son parte de las industrias creativas, ya que tienen que ver con la compra y venta de artículos, desarrollo de software, turismo, marketing, diseño e ingeniería. Pero, a veces, no es tan obvio que son estas industrias creativas las que realmente están generando un potencial económico y social en nuestro país. Si la “economía naranja” fuera un país, sería la cuarta economía del mundo, tendría el noveno lugar como exportador de bienes y servicios, y representaría la cuarta fuerza laboral del planeta. Además, aún no tiene techo. Por lo tanto, vemos a este nuevo fenómeno como una oportunidad infinita.

La economía naranja no contamina, no daña el medio ambiente es ambientalmente saludable y sus formas de trabajo son amigables. Por lo tanto, es mucho más interesante que la industria de la minería y la del petróleo. Se está visualizando que las industrias que tienen que ver con la economía creativa generan muchísimo millones de dólares. Y son una oportunidad única para miles de personas con talento y creatividad.

Gracias a las nuevas tecnologías, el mercado cultural y del ocio han encontrado la manera de monetizar y desarrollar un mercado propio de ideas y talento que en los próximos años van a crecer en forma exponencial. En este contexto el desarrollo de las nuevas tecnologías supone el ecosistema perfecto para el desarrollo de proyectos y empresas de ámbito cultural y creativo, así como para el impulso que reclaman los expertos para el fomento de un nuevo modelo de emprendimiento y sinergias basadas en el valor de las ideas, así como para su conversión en un producto cuantificable.

Startups, aplicaciones móviles, plataformas de trabajo colaborativo, comunicación sin barreras o la apuesta decidida por la disrupción y la transformación digital son las claves de un nuevo modelo económico que va a revolucionar la economía y en que la economía naranja se encuadra en forma perfecta. Aplicaciones de todo tipo, nuevas soluciones creativas en el campo de la publicidad, el diseño, la revolución en los medios de comunicación, el intercambio de ideas, las ciudades conectadas e internet de las cosas. Todo lo que tenga que ver con el talento impulsa la economía naranja y exprime sus infinitas posibilidades y, de la misma manera, genera riqueza, puestos de trabajo y fomenta el emprendimiento en el área de la innovación donde el valor de la creatividad es indispensable.

Hay mucho desconocimiento sobre este tipo de economía (Economía naranja o creativa). Nosotros mismo en nuestras ciudades, en nuestro entorno, en la misma región, siempre estamos mirando a otros países como los Estados Unidos o Europa, para encontrar “esos modelos que nos encanta ser”. Y es verdad que en Argentina estos modelos ya existen, aunque no tengan un impacto económico millonario, si generan un impacto social, indispensable para nuestra región. Poder identificar estos talentos es clave para poder comenzar esta tarea de potenciar las industrias creativas.

Sectores que comprende: Arquitectura de diseño-Artes visuales y escénicas-Artesanías-Cine-Diseño-Libros-revistas-publicaciones-Innovación en investigación-Desarrollo de videojuegos-Desarrollo de juguetes didácticos-Moda-Música-Publicidad-Software-TV-radio-productoras de contenidos-Cocina de autor-Corredores gastronómicos-Cervecerías artesanales.

Tecnologías disruptivas disponibles que más relación guardan con este tipo de economía: Internet-WIFI-Banda ancha-internet móvil-internet de las cosas-La nube-Energías alternativas-Almacenamiento de energía-Impresión 3D y otras en desarrollo.

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