Economía local

SCIPA pidió al Banco Central una tasa especial para aliviar deudas de tarjetas de crédito

La entidad de comerciantes de Pilar advirtió por el aumento del endeudamiento y la morosidad. Sostiene que las tasas actuales no acompañan la inflación ni los ingresos y reclamó un esquema de financiamiento diferencial para saldos impagos.

La Sociedad de Comerciantes, Industriales, Propietarios y Afines de Pilar (SCIPA) elevó un pedido formal al Banco Central de la República Argentina para que disponga una tasa de financiamiento especial destinada a deudas de tarjetas de crédito. La entidad expresó su preocupación por el crecimiento del endeudamiento y por el incremento de la morosidad en distintos sectores de la población, en un contexto en el que los intereses continúan por encima de la evolución de los ingresos.

Según señalaron desde la organización, son cada vez más los usuarios que recurren a las tarjetas para afrontar compras esenciales, como alimentos y artículos de primera necesidad. Indicaron que esta modalidad dejó de ser excepcional y se transformó en una herramienta habitual ante la falta de liquidez en los hogares, lo que genera un escenario de mayor vulnerabilidad financiera.

En ese marco, SCIPA remarcó que las condiciones actuales de financiamiento presentan un desajuste respecto de la inflación mensual. A su entender, la brecha entre los salarios y las tasas de interés complica la capacidad de pago y profundiza el riesgo de incumplimientos, tanto en familias como en pequeños comerciantes y emprendedores.

Tasas de interés y financiamiento de consumos básicos
Para ilustrar la situación, la entidad tomó como referencia un resumen de tarjeta emitido por un banco privado de primera línea. Allí se detalla que una deuda de 5,6 millones de pesos puede refinanciarse en tres cuotas superiores a los 2,1 millones o en seis pagos de más de 1,16 millones cada uno. De acuerdo con el planteo, estas opciones implican una tasa efectiva anual del 121,42 por ciento, a la que se suma el IVA aplicado sobre los intereses.

El análisis advierte que, bajo ese esquema, el monto final a cancelar puede superar los 7 millones de pesos, incrementando de manera significativa la deuda inicial. SCIPA subrayó que el impacto es mayor en quienes utilizan el crédito para gastos corrientes y no para consumos extraordinarios, ya que el peso de los intereses se acumula con rapidez.

Asimismo, indicaron que la capitalización de intereses dificulta la cancelación de los saldos incluso en personas con ingresos regulares, generando un círculo de refinanciaciones que se replica en hogares y también en pequeños comercios.

Pedido al Banco Central y advertencia por la morosidad
Frente a este escenario, la entidad solicitó al Banco Central que evalúe la aplicación de una tasa diferencial para deudas de tarjetas, con el objetivo de ofrecer alternativas de regularización a quienes atraviesan situaciones de sobreendeudamiento. Consideran que una intervención de este tipo podría contribuir a ordenar el sistema y evitar un incremento mayor de los incumplimientos.

Desde SCIPA advirtieron que, de no adoptarse medidas, podría registrarse un aumento de la morosidad en el sistema financiero con efectos directos sobre el consumo y la actividad económica. Señalaron que la caída en la capacidad de pago impacta especialmente en la clase media trabajadora y en los pequeños y medianos comerciantes, cuyos ingresos evolucionan en línea con la inflación, pero enfrentan tasas de interés muy superiores.

También alertaron que un crecimiento de los registros de deudores incobrables podría profundizar el ciclo recesivo y afectar tanto al sistema financiero como a la economía real. Por último, la entidad ratificó su intención de defender al sector productivo y a los usuarios que buscan cumplir con sus obligaciones crediticias, e insistió en la necesidad de una regulación que permita reordenar el financiamiento y reducir la presión sobre quienes utilizan tarjetas de crédito.

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