Kuhn alcanzó los 100 murales: "sigo convencida de que el mosaico no solo transforma paredes, transforma personas"
La artista pilarense dialogó con Resumen, donde repasó sus comienzos, habló del crecimiento internacional de sus trabajos y explicó por qué considera que el mosaico es una herramienta capaz de transformar comunidades, generar oportunidades laborales y fortalecer el sentido de pertenencia.
Alcanzar los 100 murales representa un antes y un después para Silvia Kuhn. La mosaiquista de Pilar llegó a una cifra que resume años de trabajo, cientos de proyectos y miles de personas involucradas en una propuesta artística que trascendió las paredes para convertirse en una herramienta de integración social.
En diálogo con Resumen, la artista explicó que este nuevo hito va mucho más allá de un simple número y sintetiza un recorrido construido con esfuerzo y compromiso. "Llegar al mural número 100 es muchísimo más que alcanzar un número. Es mirar hacia atrás y descubrir cientos de historias, miles de personas que confiaron en mí y muchos años dedicado a hacer del mosaico una herramienta de transformación. Cada mural tiene una parte de mi historia y también de la historia de quienes participaron en él. Es un sueño que fue creciendo tesela por tesela", expresó.
Al recordar el comienzo de ese camino, Kuhn rememoró el mural realizado en homenaje al doctor René Favaloro sobre el tanque de agua de Pilar, una obra que terminó convirtiéndose en el punto de partida de una trayectoria que hoy se extiende mucho más allá del distrito.
"El primero fue el del tanque de agua de nuestra ciudad en homenaje al Dr. Favaloro. Lo recuerdo con muchísimo cariño porque fue el comienzo de todo. En ese momento no imaginaba que fuese a llegar tan lejos. Hoy miro ese primer mural con gratitud, porque fue el que me animó a creer que el arte podía salir del taller para encontrarse con la comunidad. El camino recorrido me emociona profundamente y me demuestra que, cuando uno trabaja con pasión y constancia, los sueños encuentran su lugar. Y también te encontrás con muchas otras personas que tienen la oportunidad de poner sus manos y su corazón en una obra de arte y que no sabían de lo que eran capaces de todo lo que podemos lograr cuando nos juntamos por una misma causa", recordó.
Aunque reconoce que cada obra ocupa un lugar especial, aseguró que los murales colectivos son los que más la conmueven. "Es muy difícil elegir uno porque cada mural tiene una historia diferente. Pero los que más me conmueven son los que fueron construidos colectivamente, donde cada persona dejó una tesela y una parte de sí. Esos murales representan la unión, la inclusión y la certeza de que, cuando trabajamos juntos, podemos crear algo mucho más grande que nosotros mismos. Y que obviamente solos no podríamos hacerlo", afirmó.
Para Kuhn, el encanto del mosaiquismo radica en la posibilidad de encontrar valor en cada pequeña pieza. "Me enamoró su capacidad de transformar. Un pequeño fragmento que por sí solo parece insignificante, encuentra su sentido cuando se une a otros. Siempre digo que el mosaico se parece mucho a la vida: todos tenemos un lugar y todos somos necesarios para construir una obra hermosa. Además, es un arte que invita a la paciencia, al respeto por los tiempos y a descubrir belleza donde otros ven piezas rotas o basura. Me gusta la introspección y la meditación activa a la que nos lleva esta técnica", explicó.
También destacó que se trata de una disciplina accesible para cualquier persona y con posibilidades concretas de desarrollo profesional. "El mosaico tiene algo único: invita a detenerse. Enseña paciencia, observación y perseverancia. Es una disciplina donde el error muchas veces se transforma en una oportunidad creativa. Además, tiene un enorme valor social porque puede realizarse de manera colectiva. No importa la edad ni la experiencia; todos pueden participar y sentirse parte de una obra que queda para siempre. Todos nacimos con arte, desde que rayábamos paredes o pasábamos horas dibujando y todos podemos seguir haciendo arte. El mosaico tiene la particularidad que con más o menos técnica y experiencia siempre nos quedará hermosa nuestra obra. El mosaico es un arte posible entre los 4 y los 100 años y eso es maravilloso".
Y agregó: "también la importancia que este es un oficio con salida laboral. Se puede vivir dignamente con este oficio que para mí es mi pasión y mi manera de ganarme la vida. Y valoro haber ayudado a lo largo de los años a mucha gente a encontrar un propósito en la vida. Como en su momento lo fue para mí".
Con murales presentes en distintas provincias y también en otros continentes, Kuhn aseguró que vive ese reconocimiento con gratitud, aunque su principal satisfacción sigue siendo otra: que las personas hagan propias las obras. "Ese es uno de los mayores privilegios que me dio esta profesión. Saber que alguien puede pasar todos los días frente a un mural y encontrar un instante de belleza o de emoción es maravilloso. Cada obra busca transmitir esperanza, encuentro, respeto por la diversidad y la certeza de que juntos podemos construir algo mejor. Me gusta pensar que mis murales no decoran un lugar: cuentan historias, te hacen reflexionar, rinden homenajes, concientizan y generan identidad", señaló.
Pensando en el futuro, confesó que todavía quedan muchas paredes por intervenir en Pilar y dejó una frase que resume toda su filosofía artística: "Creo que Pilar todavía tiene muchísimas paredes esperando contar historias y alegrar espacios. Me gustaría seguir llevando el mosaico a espacios públicos donde el arte pueda convertirse en un punto de encuentro para la comunidad".
"Mi sueño es que cada barrio tenga una obra que represente a su gente y que quienes la vean puedan sentirse parte de ella. Porque cuando lo hacemos entre todos lo valoramos, lo cuidamos y estamos orgullosos de nuestra obra. Porque el verdadero valor de un mural no está solo en quien lo crea, sino en las personas que se reconocen en él. Creo que hay una frase que resume muy bien mi recorrido y que podría convertirse en el título de la nota: 'Cien murales después, sigo convencida de que el mosaico no solo transforma paredes: transforma personas'", cerró.

