Cuatro años de una recuperación que devolvió al Gran Pilar al centro de la escena

La sala fue reinaugurada el 11 de agosto de 2022 después de cuatro años de trabajos de refacción y casi tres décadas de permanecer cerrada. El edificio fue recuperado por un grupo de vecinos que comenzó el proyecto de puesta en valor en 2018.

El Teatro Gran Pilar celebró ayer un nuevo aniversario de su regreso a la actividad. Se cumplieron cuatro años desde aquella reinauguración que permitió recuperar para la ciudad un edificio con una historia estrechamente ligada al cine, el teatro y la vida cultural de Pilar.

La reapertura se concretó el 11 de agosto de 2022, luego de cuatro años de trabajos destinados a poner nuevamente en condiciones una propiedad que llevaba casi tres décadas cerrada. El proyecto había comenzado en 2018, cuando seis vecinos de Pilar decidieron adquirir el inmueble y encarar su recuperación.

Gustavo Fontana, Santiago Olleac, Miguel Díaz, Adrián Santos, Gerardo Ruzo y Pablo García fueron quienes tomaron la decisión de avanzar con la iniciativa. El edificio se encontraba en un estado de deterioro importante y existía preocupación por la posibilidad de que terminara siendo demolido. La intención fue devolverle al centro de la ciudad uno de sus espacios históricos.

El proceso, sin embargo, tuvo que atravesar un obstáculo inesperado. La llegada de la pandemia puso en riesgo la continuidad de las obras y el proyecto estuvo cerca de quedar inconcluso. El acompañamiento de las autoridades permitió posteriormente recuperar el impulso necesario para completar la puesta en valor y alcanzar la reapertura.

La historia del edificio se remonta mucho más atrás. Fue inaugurado en 1960 como sala cinematográfica, motivo por el cual originalmente recibió el nombre de Cine Teatro Gran Pilar. Su primera función estuvo vinculada a la presentación de Fin de fiesta, película dirigida por Leopoldo Torre Nilson y protagonizada por Leonardo Favio y Graciela Borges.

Ese vínculo con la actriz tuvo un reconocimiento especial durante la reapertura. Graciela Borges, que actualmente reside en Pilar, fue nombrada madrina de la sala principal, con capacidad para 700 personas, que desde entonces lleva su nombre.

Durante sus primeras décadas, el espacio fue escenario de algunos de los títulos más recordados del cine nacional. Allí se proyectaron películas como Un guapo del 900, La mano en la trampa, Piel de verano, Prisioneros de una noche, El hombre de la esquina rosada, Juan Moreira, La mafia, La Mary, Boquitas pintadas, La Patagonia rebelde, Quebracho, La tregua y La madre María, entre muchas otras.

Con el comienzo de la década de 1990 llegó otra transformación. El cine dejó de funcionar como tal y el escenario comenzó a recibir espectáculos en vivo. Por allí pasaron artistas de la talla de Sandro, Sergio Denis, María Marta Serra Lima y Jairo, además de distintas propuestas teatrales.

Incluso, antes de su cierre definitivo, el edificio atravesó otros usos. Como recordó Graciela Borges durante el acto de reapertura, el Gran Pilar primero fue cine, luego teatro y hasta tuvo un intento de convertirse en iglesia evangélica.

La última etapa previa al cierre estuvo marcada por la presentación de Los Mosqueteros del Rey, obra protagonizada por Darío Grandinetti, Hugo Arana, Jorge Marrale y Juan Leyrado.

Cuatro años después de su reinauguración, aquel edificio que durante décadas formó parte de la vida cotidiana de los pilarenses volvió a consolidarse como escenario de propuestas culturales. Su recuperación permitió que una parte de la historia del centro de Pilar no quedara reducida al recuerdo y que el Gran Pilar volviera a ocupar un lugar activo en la vida de la ciudad.

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