Por Pablo Donoso

Presidente del Consejo Escolar

 

Desde el comienzo de este verano, el Consejo Escolar y la Municipalidad de Pilar, están ejecutando una importante inversión en obras y trabajos de mejoras de las condiciones edilicias y de seguridad en nuestras escuelas públicas. El camino que venimos transitando es el del compromiso asumido con la comunidad educativa de Pilar, de lograr que año tras año encuentren en sus edificios un mejor espacio de contención y aprendizaje significativo para nuestros alumnos, y de trabajo y desarrollo para nuestros docentes y auxiliares de la educación.

En estos últimos días nos encontramos con la brutal necesidad de hacer un llamado a la reflexión para profundamente lamentar, repudiar y condenar diversos actos de violencia y vandalismo que se vienen sucediendo en establecimientos educativos. Vidrios rotos, rejas desamuradas, alambres cortados, tanques de agua tajeados, caños de agua agujereados, cortinas incendiadas y hasta gabinetes de gas destruidos son algunos de los agravios que -con la única intencionalidad de hacer daño- sufrieron nuestras escuelas, y sufrimos todos.

En un esfuerzo coordinado entre la Provincia y la Municipalidad se está trabajando de forma sostenida en pos de recuperar el gran valor de una educación pública de calidad y verdaderamente inclusiva, y en realizar las obras de infraestructura que sean necesarias para alcanzarla.

Estoy profundamente convencido que es este el desafío que nos tiene que unir a todos como vecinos de Pilar. Nos debemos como pueblo, como ciudad, lograr respetar y cuidar a nuestras escuelas como “nuestro segundo hogar”. El cambio está en entender a la escuela de nuestro barrio como el lugar de pertenencia y como centro de nuestra identidad. Distintas generaciones se han formado en nuestras escuelas, que hoy son el punto de encuentro para las familias vecinas, y fundamentalmente, son el espacio esencial de nuestra sociedad, de nuestro futuro, base para una movilidad social ascendente, fuente de progreso y de las oportunidades para todos los estudiantes.

Lamentemos, repudiemos y condenemos enérgicamente estos hechos de violencia y vandalismo que nos afectan a todos. Afectan a los que trabajamos a diario por recuperar el valor de una educación pública de calidad, afectan a los docentes y auxiliares que trabajan en nuestras escuelas, afectan a las familias de nuestra comunidad educativa, pero sobre todo, a nuestros alumnos que son los principales destinatarios de nuestro compromiso, para lograr, en un ambiente de integración e inclusión social, la mejora de la educación pública.

 

 

 

 

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