¿Conviene o no sacar un préstamo personal para saldar la deuda con la tarjeta de crédito?

 

Por Gustavo Giacomo, economista, docente de la Universidad Austral

 

La tarjeta de crédito es el mecanismo financiero más utilizado por los argentinos para la toma de crédito. Según el último informe de la Central de Deudores que depende del Banco Central de la República Argentina (BCRA) el 30 por ciento del pasivo (deudas) del sistema financiero argentino es producto de las operaciones con tarjetas de crédito.

Por lo tanto, es un hecho común que en nuestro país los usuarios de tarjetas de crédito lleguen a la situación en la cual no pueden afrontar el pago total de la cuota mensual, pagan el mínimo, para continuar endeudándose con lo cual van creciendo los intereses de esa manera de pago hasta que la deuda toma forma de bola de nieve volviéndose impagable.

Llegado ese caso, diferentes alternativas hay para buscarle una solución al problema. Una de ellas, es realizar el pago mínimo de la tarjeta de crédito hasta que sea posible abonar el total de la deuda, otra posibilidad, consiste en solicitar un préstamo personal para con el dinero obtenido abonar el saldo total de la tarjeta de crédito de una sola vez y solamente quedarse con la deuda del préstamo personal que en relación a la tasa que nos cobraría la tarjeta para saldar esa deuda sería menor.

Por lo tanto toma fuerza la opción de solicitar un préstamo personal para cancelar la deuda con la tarjeta, dado que, de esta forma se la estará cancelando en un único pago reemplazando dicha deuda por una más económica. En este sentido, es posible acceder a préstamos a tasas menores y con plazos más extensos para de esta manera minimizar el porcentaje del presupuesto personal mensual que debe destinarse al pago de la nueva deuda en comparación con la que se tenía con la tarjeta.

Es importante recalcar para que quede bien en claro que, pese a que el sistema financiero (bancos) ha experimentado un aumento en los porcentajes aplicados a los costos de financiación para todas las línea de créditos disponibles en el mercado, estos costos son considerablemente menores para los préstamos para personas (personales) que para las tarjetas de crédito, por lo que, en definitiva conviene sacar un préstamo personal en lugar de seguir pagando el monto mínimo de la tarjeta a tasas que pueden, según el ratio de la deuda en cuestión, superar holgadamente el 300 por ciento.

En cuanto al pago mínimo, es una tentación irresistible, pero que puede salir muy caro. Los bancos elevaron en promedio el Costo Financiero Total (CFT) del 110 al 130 por ciento.

 

Opciones de préstamos

 

Prestamos diseñados para cancelación de deudas. Esta es una alternativa interesante en el caso de tener deudas con más de una institución financiera a la vez, pues, se trata de un tipo de crédito mediante el cual una entidad compra las deudas a las demás entidades unificándolas en un único préstamo. El cliente, obtiene el beneficio de abonar menores intereses en un plazo más amplio. A su vez, algunas de las instituciones que ofrecen este tipo de soluciones, cuentan con negociadores profesionales que intentan conseguir una reducción en el monto de la deuda original.

Solicitar un crédito al banco que emitió la tarjeta con la cual nos endeudamos. En ocasiones la misma entidad crediticia tiene a disposición préstamos personales que pueden ser solicitados por el cliente con el fin de abonar lo adeudado. Como beneficio obtendrá un crédito con intereses más bajos y un plazo mayor para cancelar la deuda, además, la entidad a la que se le debe estará interesada en hallar una solución, por lo que, intentará facilitarle las cosas al cliente para que este pueda acceder al préstamo personal solicitado.

Optar por un préstamo en la banca tradicional. A diferencia de los créditos en internet (muy solicitados), los bancos tradicionales conocidos ofrecen sumas mayores a pagar en plazos más extensos los cuales llegan a ser de hasta 5 años mientras que la alternativa online suele ofrecer plazos de hasta 12 meses como máximo, además, de una opción más conocida y tradicional, esta es requerida por un gran número de personas que aún desconfían de pedir dinero por internet. El contrapunto es que los requisitos solicitados son más difícil de cumplir y las evaluaciones resultan ser más estrictas, por lo que, existen mayores probabilidades de rechazo de la solicitud de crédito.

Solicitar un préstamo rápido por internet. Sabemos que tener una deuda con la tarjeta es un problema urgente que precisa de una solución rápida. Para estos casos, el mercado financiero cuenta con plataformas (fintech) en línea que procesan las solicitudes de crédito velozmente facilitando el desembolso del dinero en poco tiempo. Se trata de sitios de internet conocidos y confiables en los cuales se piden menos requisitos y a pesar de que las cifras disponibles suelen ser menores a las que se pueden conseguir con los préstamos personales tradicionales, estos montos son, en la mayoría de los casos suficientes para cancelar lo adeudado a la tarjeta de crédito.

 

Conclusión

 

En primer lugar, es conveniente aclarar que todas las alternativas nombradas se encuentran sujetas a aprobación crediticia lo que quiere decir que se debe consultar con cada entidad acerca de su situación particular para saber si se es o no apto de préstamo y en qué condiciones. Luego, diremos que es notoriamente más conveniente sacar un préstamo personal en lugar de seguir pagando el mínimo de la tarjeta de crédito, esto se debe en parte, a los altos intereses moratorios que cobran los emisores de tarjetas, por lo que, el costo financiero resulta ser tan elevado que podría demorar años en cancelar su deuda.

Por último, sugiero que si van a tomar un préstamo, lean bien y detenidamente las condiciones (letra chica) para asegurarse de que esto no termine siendo más costoso que seguir abonado los pagos mínimos de la tarjeta.

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