Así lo señaló la referente de Patrimonio Natural, Graciela Capodoglio, luego de un nuevo episodio de peces muertos a la altura del Parque Industrial Pilar.

 

Como un cuento de nunca acabar, la situación del Río Luján vuelve a mostrar señales de una preocupante contaminación. Una vez más, la señal son los peces muertos encontrados por representantes de Patrimonio Natural y de la Reserva Natural de Pilar.

“Vemos los peces muertos, tomamos la canoa y vamos río hacia arriba, donde se va poniendo cada vez más lechoso, más nauseabundo y con más densidad, una cosa desagradable. Cuando se llega al Parque Industrial se ve que del desagüe está saliendo cualquier cosa. Se avanza 10 metros y antes de llegar al puente del Petrel el río está bien otra vez”, relata en diálogo con Resumen la ambientalista Graciela Capodoglio.

Asimismo, en esta repetitiva situación, la referente asegura: “Patrimonio no denuncia al Parque Industrial porque sabemos que hay un montón de empresas que trabajan bien, y sino pareciera que los ambientalistas somos tipos que queremos volver a vivir en las cavernas. No es cierto, nosotros consumimos industria, pero lo que no nos pueden decir es que para que haya industria tenemos que matar el río”.

Y pone énfasis nuevamente: “Tenemos un montón de empresas dentro del Parque que no contaminan. No es justo que las que lo hacen le hagan pagar a la naturaleza, al río y a los ciudadanos las externalidades”.

En relación a este último hallazgo que se dio durante el fin de semana, Capodoglio manifestó: “Suele pasar los fines de semana largos, y yo tengo mi interpretación. Se aprovecha para limpiar máquinas, ordenar y se tira todo crudo, con la garantía de que no hay control porque no hay inspectores. De hecho, llamé a dos inspectores del Municipio para ver si podían venir a tomar muestras del agua y nunca me contestaron porque nadie está trabajando los fines de semana largos. Se les facilita la cosa, porque es fácil tirar eso ya que para el lunes ya no quedan restos en el agua”.

Por otra parte, indicó que “a esto hay que sumarle otras cosas. Cuando hacemos visitas guiadas en la Reserva Natural, el 90 por ciento de la gente mira el río y dicen ‘que contaminado está’, porque ven las botellas. Y las botellas son un contaminante, pero mucho más grave es todo lo que no ven y se encuentra disuelto en el agua”.

Ante esto, y en un panorama que desde hace tiempo no muestra señales de mejora, Capodoglio afirmó: “Nos está faltando un Estado presente, que se haga cargo, porque alguien tiene que detener a estos industriales inescrupulosos”.

“Sé perfectamente de empresas que toman las medidas que corresponde, y eso es lo que debe pasar, no se debe pensar en beatificar a esas personas por hacer lo correcto. Tenemos que cuestionar qué hacer con quien no hace lo que debe”, agregó.

Finalmente, sostiene que “el problema también es que se fomenta que estas prácticas ocurran, porque si te ponés en el lugar del empresario que cumple con la ley, siente que le están tomando el pelo porque el de al lado no paga las consecuencias y gana el doble. No es que no se pueda producir sin contaminar, pero eso tiene un costo”.

Y concluye: “Somos el perro que se corre la cola. Aparece la contaminación, se mueren los peces, nosotros vamos a ver, denunciamos y la gente sale a decir que eso está muy mal. Dentro de tres meses se vuelve a contaminar el agua, mueren los peces y otra vez lo mismo. Nosotros no podemos hacer más que esto, acá el que tiene que hacer algo ahora es el Estado”.

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