Los episodios que rodearon al frustrado súper clásico del fútbol argentino nos muestran hasta donde han llegado las mafias en nuestro país.

 

El bochorno y la tristeza que sentimos por los sucesos acontecidos el fin de semana pasado, han logrado sembrar el desinterés del ciudadano común por el fútbol. A contramano del desarrollo del partido de ida en la Boca, en el que los jugadores y la delegación del club River Plate entraron, jugaron y se retiraron sin problemas del estadio, en los alrededores de la cancha de Núñez privó la improvisación y el descontrol. De casualidad no se produjo una tragedia de proporciones.

Una vez más “tenemos que agradecer que Dios es argentino”. Este tan usado latiguillo es una muestra cabal de la incapacidad organizativa que afloró con toda crudeza en el evento. Hasta hoy River no aclaró, entre otras cosas, como llegaron las 300 entradas confiscadas en el allanamiento que realizara la justicia porteña al jefe de la barra Caverna Godoy. Tampoco dio explicaciones convincentes sobre el contenido de las filmaciones registradas por las cámaras que rodean al estadio.

En efecto, según el fiscal de la ciudad Norberto Brotto, River le informó que lo filmado por esas cámaras los días miércoles, jueves y viernes previos al partido fue borrado. Tal vez tenga que ver, dado el eventual contenido, con el asesoramiento de uno o varios abogados penalistas. Tampoco aclaró nada sobre la información brindada por el periodista Ricardo Roa en una nota que publicara el diario Clarín días pasados. En ella Roa dio cuenta sobre la identidad de los titulares de las entradas que le fueran secuestradas al barra Godoy. Las entradas aparecieron registradas a nombre de estudiantes de la UBA para evitar que figuraran los nombres de integrantes de la barra con frondosos antecedentes policiales. Estos barras, según el periodista de Clarín, tienen relación con la política ya que trabajaron para Moreno durante el kirchnerismo-cristinismo. Esta cuestión de las entradas tiene directa relación con las abultadas ganancias que genera a los barras su reventa.

Muy pocos le creyeron a Daniel Angelici presidente de Boca y a Rodolfo D`Onofrio presidente de River. Con el partido suspendido y el público aún en el estadio, le dijeron a la prensa que la agresión al micro que transportaba a los jugadores del club de la rivera fue llevada a cabo por alrededor de 15 inadaptados. El único micro que debía ser cuidado fue descuidado por falta de planificación y profesionalismo. El ineficiente operativo a cargo de la policía de la ciudad alejó de su cargo a Martín Ocampo jefe de la seguridad porteña quedando a cargo de la misma Diego Santilli vice-jefe de gobierno de la ciudad.

Como contracara de este pobre desempeño organizativo por parte del gobierno de Rodríguez Larreta aparecen los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018 llevados a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el pasado mes de octubre. La organización de ese acontecimiento deportivo resultó sobresaliente. Un capítulo aparte merece la justicia de la ciudad. Recién un día después de conocer un comprometedor audio del barra Godoy se realizó el allanamiento al estadio de River. La jueza penal, contravencional y de faltas a cargo del Juzgado Nº 28 María Julia Correa liberó a todos los detenidos por los disturbios del súper clásico. Consideró que su comportamiento implicaba una falta contravencional y no un delito penal. Sin embargo, hasta bien entrada la noche del lunes 26 de noviembre mantuvo privada de su libertad a la mujer que cargó bengalas a su hijo. Arrojar piedras que pueden matar lo consideró una mera contravención y poner bengalas a su hijo un grave delito penal. No estaría mal que muchos jueces salgan del patético aislamiento en que viven y además del conocimiento del derecho apelen a una suplementada dosis de sentido común.

El efecto que causan estas mafias compuestas por barras, dirigentes del futbol y políticos causa estragos en la industria del futbol. El futbol es un deporte maravilloso para practicar y para ver. Es un juego de equipo que jugado lealmente genera fascinación, entusiasmo y pasión en millones de aficionados alrededor de todo el mundo. La Argentina es uno de los países con más arraigada tradición futbolera de todo el planeta. A lo largo de esa historia futbolística, nuestro país ha honrado esa tradición con numerosos campeonatos ganados y exportando al mundo cantidad de jugadores. Casualmente la Argentina necesita llevar adelante una revolución en lo económico que genere trabajo digno y bien remunerado para todos los habitantes de este suelo. Y lo mejor sería que esta movida venga acompañada de la posibilidad de aumentar significativamente las exportaciones por parte de la mayor cantidad de sectores productivos argentinos.

Vinculado a lo expresado en el párrafo anterior, hace unos días haciendo zapping televisivo pude ver y escuchar a un adolescente que contó como era su vida en la actualidad. El joven es Pablo de la Vega, de 17 años de edad, oriundo de Olavarría en la provincia de Buenos Aires. Pablo debutó hace más de un mes en la primera división del futbol argentino, defendiendo la camiseta del Club Lanús nada más ni nada menos que contra el puntero del campeonato. Se aloja en la pensión del club al que representa, situada debajo de una de las tribunas del estadio, con otros 60 compañeros jugadores los que entrenan por la mañana y van al colegio por la tarde.

Como se ve un modelo a seguir por muchos clubes de futbol que a hoy no lo hacen. Qué mejor que este modelo para sacar a infinidad de chicos no sólo de la pobreza sino también de las adicciones muchas veces producto del ocio. El futbol para la gran mayoría de estos jóvenes se puede convertir así, en un digno trabajo remunerado a desarrollar en el medio local y/o internacional. Adicionalmente, la posibilidad de terminar el ciclo educativo secundario les permite una vez finalizada su carrera deportiva acceder a actividades gratificantes de todo tipo.

Las mafias  impidieron la fiesta del futbol el fin de semana pasado. Ahora el partido final por la Copa de Libertadores se llevará a cabo en España. Está en cada uno de nosotros no darnos por vencidos, perseverar en el esforzado trabajo cotidiano, mantener nuestros mejores valores y no dejar que estas siniestras y retrógradas minorías nos arrebaten lo que es nuestro; la querida Argentina. Esto vale no sólo para la actividad deportiva, en este caso el futbol, sino para todas y cada una de las actividades que desarrollamos a diario.

Al momento de escribir esta columna se desarrolla la cumbre del G-20 con sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El mundo mira a la Argentina y durante varios días ese mundo estará hablando del país. El  evento y sobre todo su calidad de anfitrión, están en línea con la política de integración con el mundo llevada adelante por el Presidente Macri desde que asumiera en diciembre de 2015. En esta reunión se dan cita los líderes de aquellos países cuyas economías producen más del 80 % del producto bruto mundial.

El Presidente tiene previstas 17 entrevistas bilaterales con los jefes de Estado que nos visitan. El Jefe de Estado tiene una oportunidad única de consolidar su trabajo de integrar a nuestro país al mundo y de lograr acuerdos bilaterales que generen trabajo y exportaciones. En esta cuestión se destacan los potenciales acuerdos comerciales con los Estados Unidos de América y China. En el caso de Estados Unidos sobresale el interés de la administración Trump por las energías tradicionales y las renovables. Con China, el interés del país asiático está centrado en los alimentos. A mi juicio, la Argentina no debería optar por concretar acuerdos con una u otra potencia sino acentuar el intercambio con ambas. La semana próxima seguiré tratando la trascendente cumbre del G-20.

Para finalizar cabe mencionar que el 30 de noviembre se celebró en nuestro país el día del Teatro. Con motivo de esta conmemoración, vaya un cálido saludo a todos los hacedores y participantes de esta noble disciplina artística. Esta actividad que hoy día y desde hace ya varios años ofrece al público nacional y extranjero una voluminosa oferta de espectáculos de primera calidad, resultando de esta forma una industria generadora de trabajo y oportunidades.

Fernando Robles

Analista político y economista

Seguime en www.fernandorobles.com.ar

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