Una ex voluntaria del hogar aseguró que el panorama no implica solamente la crisis económica, y que la “inoperancia” de los responsables del lugar, junto con diferentes denuncias, también forman parte de esta decisión.

Según se confirmó en los últimos días, es inminente el cierre del Hogar de niños San Cayetano de Pilar, y tal como habían señalado, el lugar que abrigaba a un grupo de chicos judicializados de entre 3 y 14 años y depende de la Parroquia de Pilar, debía dar por finalizadas sus actividades a raíz de las complicaciones que conllevan la situación económica actual.

Tarifas en constante aumento, sueldos que costear y poco apoyo del Estado, eran las razones que circulaban, sin embargo, una ex voluntaria del hogar dialogó con Resumen al respecto de un panorama que va mucho más allá de lo económico.

“Es cierto que el hogar está prácticamente cerrado, porque nada más quedan cinco chicos ya que todavía no les consiguieron vacantes para otro lugar. El problema es que, según los directivos, se cierra porque no tienen subvención económica, que lo que manda el Estado no aumentó y que no llegan a pagar los sueldos. Desconozco cuanto le llega por cada chico, pero la red de voluntariado es enorme, se dona tiempo, comida, vestimenta, todo. Y la verdad es que al hogar no entran más chicos por toda la cantidad de denuncias que tiene”, señaló Gabriela Magallanes, quien supo integrar el equipo médico del hogar.

Asimismo, la profesional aseguró que las denuncias son diversas “por maltrato a muchos de los chicos por parte de ciertos operadores, hubo casos de denuncias penales por abusos, y por otra parte, por todo lo que se robaron cada uno de los directores desde hace año y medio a esta parte”.

Tal como indica Magallanes, todo apunta a que “el inoperante es el párroco Jorge Ritaco que no se ocupa. Esto es una sumatoria de cosas, el padre habla de la parte económica, y es cierto que nunca se les paga a las operadoras en tiempo y forma, la parte económica existe, pero las causas son mucho más profundas”.

Como si fuera poco, la médica expuso que “no tuvieron la mínima delicadeza de preservar a los chicos psicológicamente para que vean no como desmantelan el hogar. Lo hicieron con ellos adentro. La nueva dirección que está hace unos cinco meses, les cortó la prestación de psicología que se había conseguido, que trabajaban muy bien pero al cura no le interesó. No sólo les presentaron este escenario de cierre, sino que ni siquiera tenían la contención de un psicólogo para contrarrestar el miedo, porque son todos chicos judicializados, con problemas de violencia en las casas y por eso están con este sistema de abrigo con, supuestamente, gente que los cuida”.

Este panorama mucho más amplio que la situación económica se presenta ante el inminente cierre del San Cayetano, y Magallanes admite que seguirá adelante “porque es importante que se conozca la verdad”.

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