Opinión: Código urbano ambiental, análisis global – Por Fredi Llosa

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Sorprendido esta mañana sobre el aceleramiento de una reglamentación inconsistente y aparentemente sesgada del Código, adjunto el análisis que tengo la intención de promover en los medios y ámbitos en que tenga cabida, en colaboración hacia el fin que creo firmemente compartimos de un Pilar para vivir mejor. Esto es en lenguaje lo más llano posible lo que mucha gente con quienes he tenido contacto interpretan y ven.
Entiendo el entusiasmo y apuro que algunos tienen por los proyectos especiales, que a mí también me encantan, pero la necesidad de tener la visión del pilarense, de todo el distrito, es prioritaria por sobre la de los desarrolladores. No pongo palos en la rueda, me estoy colgando de la rienda, para que no nos vayamos a la zanja. Quiero que Cambiemos, en serio.

En primer lugar, se advierte que el rumbo tomado inicialmente de compatibilizar las propuestas de las Mesas de Participación ciudadana con el Plan, parece haberse relativizado con la aparición de nuevos representantes de la UBA, y del PE que no participaron de aquella eficaz toma de “sintonía” y que muestran un resultado por lo menos incompleto, cuestionable y hasta divergente con las mismas.

Se interpreta al trabajo como un auspicioso y excelente planteo de las herramientas necesarias para diseñar un master plan, pero que se anticipa a un necesario proceso previo de planeamiento por conceptos que desemboque en las condiciones de interacción de los distintos usos: vivienda, industria, comercio, actividad institucional, cultural, deportiva, etc. de manera de prever las normas que resuelvan incompatibilidades entre las mismas. Y una vez establecidas estas normas de convivencia, con derechos prioritarios de las residenciales sobre las demás, esbozar los vectores de crecimiento y/o desarrollo interno de cada zona y cada actividad.

Hay que decir que este proceso y esta orientación que fueran consensuadas en las mesas de participación no se visualizan en el Código presentado

Dado que como muchas mesas y reuniones privadas y sectoriales realizadas paralelamente no han tenido estado público, no podemos juzgar si el proyecto es sí coherente con ellas.

A cambio se ha avanzado en definiciones aparentemente no fundamentadas, a todas luces inconexas y puntuales, mientras que otras fundamentales solo se tratan superficialmente o no se tratan.

Así vemos que no se ha trabajado prioritariamente a partir de la protección del vecino residente en pos de la mejora de su hábitat inmediato, sino de un justificado y eficaz plan de plusvalías que aporte fondos al erario público en forma transparente, pero que puede influir negativamente desesperanzando a grandes sectores de la población.

A la vez se atienden propuestas urbanísticas e inmobiliarias mediante zonificaciones especiales, acompañadas de profusa reglamentación sin considerar su impacto ambiental y social. Esto no significa que sean negativas, por el contrario, pero deben responder a un Plan Estratégico que no se vislumbra, que es necesario desarrollar antes que el Código, sin mucho esfuerzo, pero con gran colaboración de todas las fuerzas vivas, partidos políticos e instituciones de las localidades que conformarán el sistema propuesto en las Mesas.

Aquí vemos como no se incluye  la modernización y modelización de los centros de localidades, la fundamentación y diseño de la red de localidades, las prioridades en un plan de obras de infraestructura, la resolución del caótico mix de la 25 de Villa Rosa a Matheu, la relación de las zonas industriales con las residenciales, las zonas de transición y amortiguación entre zonas con conflictos ambientales, el caos de estacionamiento público en todos lados, la creación de espacio público de cercanía, que favorezca la interacción social, la promoción y desarrollo de las centralidades existentes, el desaliento a la descentralización del comercio y los servicios, que se contrapone a la declamada propuesta de volver a la escala peatonal de las ciudades, el desarrollo de los espacios deportivos barriales, y decenas de definiciones que condicionaran el Plan de Desarrollo Urbano Ambiental que aún no está desarrollado.

Creemos que debe profundizarse, y en muchos casos abrirse, el diálogo con visión prospectiva y optimista. Este resultado aparentemente cerrado, no puede quedar en esta instancia, sino ser consensuado y aprobado por sus reales Comitentes: los pilarenses.

Y desde ese empoderamiento de nuestro Distrito aprovechar las innegables oportunidades de inversión que ofrecemos, pero bajo nuestras condiciones y nuestros derechos.

Y los pilarenses a nuestra vez debemos vencer la indolencia, el desinterés, la crítica oportunista y un cierto conservadorismo nostálgico para pensar en integrar una voluntad común hacia adelante, como inaugurando una exigencia a los políticos que nos representan de aportar a las políticas de estado, debatidas con nivel de conocimiento, y con honestidad intelectual para diseñar y proyectar el Pilar que queremos para el futuro.

Acotaciones puntuales

En este contexto no tomemos como inexorable la invasión caótica del descontrol de la “mancha urbana” del Gran Buenos Aires. Que así parecen mostrarlo resignadamente estos planos expuestos. Sobre todo, con el sorpresivo concepto de “borde” planteado que resume una concepción de gran ciudad mezclada con J. C. Paz, Malvinas, y así con lo peor del GBA.

Vamos a resolver las carencias y conflictos de nuestros barrios mal desarrollados, pero no potenciemos el problema solucionándole los que tienen los partidos vecinos. Alertamos en esto sobre el uso indiscriminado de la ley de Hábitat que puede provocar una masiva migración de las villas aledañas y/o porteñas. Las macro zonas de protección del hábitat tienen una intención positiva y presuntamente eficaz. Hay que parametrizar con acierto su aplicación y sus consecuencias

Lo que sí ha merecido un análisis especial son las Áreas de Panamericana 1 y E que no se tratan de otra cosa que nuevas localidades de alta densidad e inversión que aportarán grandes fondos de plusvalía pero que deberían disminuirse muy fuertemente en sus parámetros de desarrollo para no crear más tensiones sociales y un imán económico en desmedro de los centros locales cercanos.

También aparecen vectores de desarrollo novedosos, aunque no explicitados que pueden quedar planteados en el Código, pero deberán ser consensuados sobre el impacto ambiental positivo o negativo en los sitios donde se propongan. Tal es el caso de: Plan de inversiones programadas, Zonas Ambientales especiales, Plan de fomento de los corredores que conectan localidades y que irían en detrimento de los núcleos urbanos que específicamente deseamos mantener, entre otras propuestas planteadas.

Programas de actuación urbanística, Fideicomisos sociales, Equipamientos especiales, Zonas Ambientales especiales, Planes de inversiones programadas y Usos complementarios, son muchas novedades que trae el trabajo pero que deberán ser debatidos y auditados.

Nada aparece en el Código sobre lo tratado en la Mesa de Identidad Local y su propuesta de considerar fundamental, para la organización comunitaria, el Sentido de Pertenencia Zonal.

Finalmente aclaramos que las fichas de descripción de zonas y las de usos no han sido evaluadas aún.

Un párrafo final para lo más importante: el Plan de Desarrollo Urbano Ambiental que proponemos será letra viva, abierta a los pilarenses residentes, en una relación mediada y vinculante por medio de un instituto de planeamiento, con integrantes de PE, del HCD, de colegios profesionales incumbentes y representantes de las fuerzas vivas de todas las localidades del Partido de Pilar. Esto es no negociable.

Propuesta

1° Pedir que vuelva a Comisión el tratamiento del proyecto de Código presentado a fin de resolver las fundamentales carencias en el aspecto ambiental, el tratamiento de zonas industriales, el prohijamiento manifiesto de nuevos conglomerados de alta densidad y alto nivel inmobiliario hasta emparejar los indicadores a los mismos niveles que las propuestas para las localidades existentes, la ausencia de previsiones de desarrollo de éstas y la necesaria postergación de los llamados proyectos especiales como los Panamericana 1 y E, por ser de confusa aplicación en otras ubicaciones posibles.

2° Convocar a un amplio consenso, con un debate de propuestas técnicamente fundamentadas, realizado por idóneos en cada tema, en formato de seminario.

Allí se presentarán trabajos escritos con concurso de profesionales y protagonistas, con el concurso expreso e invitación pública, esperamos no eludible, a las bancadas del Hcd, a otras fuerzas políticas y sociales, instituciones y especialistas invitados, secretaria de planeamiento, área de acción social, secretarias de obras públicas, medio ambiente y desarrollo económico, jefatura de gabinete y participación comprometida del Intendente dada la importancia del tema,  cámaras empresarias y profesionales etc. La concurrencia invitada lo sería en función de la capacitación curricular que habilite un debate técnico y de altura. Y su realización en el mes de marzo, retomada la actividad general luego de las vacaciones, lo que no demoraría en más de 15 o 20 días el tratamiento profundo en comisión y un debate amplio luego en el recinto.

Sin estos requisitos este Código está viciado de contenido y respaldo de la población, por más que un dictamen a las apuradas lo aprobara.

Confiamos en el amplio criterio de los concejales para producir esa pausa reflexiva.

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