Opinión

Bajo el lema “transformar la industria del software”, hay que trabajar con iniciativas que busquen sumar más chicas a la tecnología

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Por Gustavo Giacomo, economista

Las mujeres son más estudiosas que los hombres. Según el último censo en Argentina, de los graduados universitarios, el 55% corresponde a mujeres. En promedio, tienen mejor desempeño académico y se gradúan a menor edad que los varones. Pero esto no ocurre en las carreras de informática, donde tan sólo el 18% de los estudiantes son mujeres. Esto no siempre fue así. En la década del 70, un 75% de los asistentes a la carrera de Computador Científico en la UBA eran mujeres. Esta cifra descendió, y hoy representan solo el 11% en la Licenciatura en Ciencias de la Computación de la UBA.

Según datos recientes aportados por la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación, la participación de mujeres en carreras de grado y posgrado vinculadas a la informática y disciplinas afines es muy baja, y ha venido cayendo en los últimos años: en 2018, la proporción de estudiantes mujeres fue de 16,4% mientras que en 2010 había alcanzado 19,5%.  Por lo tanto, hay que tener en claro que la ausencia de mujeres en este sector productivo es consecuencia de una “brecha cultural”, que solo puede eliminarse trabajando con perspectiva de género mancomunadamente entre el Estado, el sector privado y las instituciones educativas, lo que hará finalmente que más mujeres apuesten por carreras tecnológicas.

Un dato concreto, la Cámara de la Industria Argentina de software (Cessi) estima que cada año hay unos 5000 puestos de trabajo que no se ocupan en la industria del software por falta de profesionales. Y muchos de esos profesionales faltantes son mujeres. ¿Por qué el mercado laboral demanda ingenieras profesionales mujeres en programación? Porque la gran mayoría de hombres dentro de las empresas no permite una correcta diversidad de miradas ni la potencialidad de la variedad de puntos de vista valiosos para futuros desarrollos tecnológicos.

Bajo el lema “transformar la industria del software”, hay que trabajar con iniciativas que busquen sumar más chicas a la tecnología, por ejemplo, a través de formatos como Chicas en Tecnología, Clubs de Ciencias, Talleres de Radio Ciencia y Charlas Tecnológicas en Colegios, comedores, merenderos y sociedades de fomento u otra organización social dentro del marco de lo que se denomina “divulgación científica” para llegar a ellas con un formato atractivo mostrándoles la importancia que tiene la tecnología para su crecimiento personal. Para después, formarlas de a poco con un definido perfil para el sector IT. La idea, es crear en plazos razonables programadoras, desarrolladoras de Apps y Videojuegos y emprendedoras tecnológicas.

Paralelamente, instruirlas en Ciencia Básica para que tengan mayores herramientas a la hora afrontar en el futuro mayores retos a nivel profesional y encararlos con más recursos intelectuales para sortear cualquier escollo tecnológico que se les presente. Por lo tanto, la única manera de llevar a cabo este enorme desafío de achicar la brecha tecnológica entre varones y mujeres es a través de abordar el tema con seriedad, con políticas públicas concretas de largo plazo y con una perspectiva de género a través de la Inclusión Social Digital de la mujer.

En este contexto, donde la tecnología está presente en la vida cotidiana de las personas y forma parte de todos los sectores productivos ¿Por qué hay tan pocas mujeres científicas, ingenieras, expertas o líderes en ciencia y tecnología, cuando al mismo tiempo tenemos más mujeres que hombres con estudios universitarios? Esta cuestión plantea un dilema de equidad y de eficiencia. Por una parte, se trata de una situación socialmente injusta, porque priva a las mujeres de empleos formales muy creativos y mejor remunerados; por otra parte, también es negativo desde el punto de vista del crecimiento económico y del bienestar social, al no aprovecharse el talento y la creatividad femenina. Este desequilibrio es un problema que tenemos como sociedad resolver lo antes posible. Teniendo en cuenta, que las mujeres (así como los hombres) que adquieran competencias en informática, programación y ciencias tendrán mayores posibilidades de inserción y desarrollo en el mundo del trabajo. Esta industria ofrece, en términos de empleo y respecto de otras actividades económicas, las siguientes ventajas:

– Mayores índices de formalidad

– Condiciones salariales por encima del promedio

– Mayores posibilidades de autonomía, crecimiento y desarrollo profesional

– Más opciones de trabajo (proyectos nacionales internacionales o emprendimientos)

– Baja competencia en el mercado laboral; – Modalidades flexibles de empleo, trabajo remoto, home office

– Este último punto, representa un gran diferencial para las mujeres, ya que son las que encuentran en la actualidad mayores obstáculos a la hora de compatibilizar su vida familiar y las responsabilidades laborales

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