Tras una década de conflictos judiciales, cerrará definitivamente la Central Térmica Matheu III
La empresa SCC Power confirmó la rescisión del contrato de abastecimiento eléctrico y el inicio del proceso de desmantelamiento de la planta ubicada en Villa Rosa, una decisión que pone fin a un prolongado conflicto ambiental y abre interrogantes sobre el impacto que tendrá su cierre en el suministro energético.
La Central Térmica Matheu III, ubicada en Villa Rosa, entre los partidos de Pilar y Escobar, dejará de operar de manera definitiva. La decisión fue tomada por la empresa SCC Power San Pedro S.A., controlante de la planta, que argumentó la inviabilidad económica, regulatoria y judicial del proyecto tras años de restricciones operativas y una extensa disputa ambiental impulsada por vecinos de la zona.
El cierre marca el final de una historia que comenzó hace casi una década, cuando la central fue instalada como parte de la expansión del sistema eléctrico nacional. Desde entonces, su funcionamiento estuvo atravesado por cuestionamientos judiciales, medidas cautelares, clausuras administrativas y reclamos de organizaciones vecinales que denunciaban contaminación sonora, emisiones gaseosas y vibraciones en una zona considerada residencial.
La decisión quedó formalizada a través de una comunicación enviada a la Bolsa de Comercio por SCC Power San Pedro S.A., empresa que desde principios de 2025 concentra los activos de generación eléctrica que anteriormente operaban bajo distintas sociedades. En el documento, la compañía informó la rescisión del contrato de abastecimiento de energía de Matheu III, medida que se hizo efectiva el pasado 20 de mayo.
Según explicó la firma, tras realizar un análisis técnico, operativo, regulatorio y económico, se concluyó que la continuidad de la central era "estructural y económicamente inviable" en su ubicación actual. Entre los principales factores mencionados aparecen las restricciones impuestas por la Justicia Federal de Campana, que durante los últimos años solo autorizó su funcionamiento de manera excepcional y bajo estrictas limitaciones.
La última habilitación judicial permitía operar de forma provisoria hasta el 5 de mayo de 2026, dentro de un esquema transitorio vinculado al proceso de desmantelamiento exigido por el juzgado interviniente y las autoridades municipales.
Desde la empresa señalaron que ya no existen perspectivas razonables de obtener nuevas autorizaciones que permitan una operación sostenida en el tiempo. Además, remarcaron que la planta generaba ingresos intermitentes mientras mantenía elevados costos fijos, situación que terminó inclinando la balanza hacia el cierre definitivo.
El inicio del desmantelamiento
La rescisión del contrato representa el primer paso de un proceso más amplio que contempla el destino final de los activos de la central. Entre las alternativas analizadas se encuentran la relocalización de las turbinas y equipos en nuevos proyectos energéticos, la participación en futuras licitaciones o incluso la venta de los componentes en mercados internacionales, donde actualmente existe una fuerte demanda por este tipo de equipamiento.
La empresa considera que la finalización de las operaciones permitirá detener pérdidas recurrentes, reducir riesgos regulatorios y liberar activos para proyectos con mejores perspectivas de rentabilidad.
El conflicto por Matheu III tuvo uno de sus puntos más relevantes en diciembre de 2020, cuando la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó sin efecto un fallo que habilitaba la operación de las centrales termoeléctricas de la zona.
En aquella oportunidad, el máximo tribunal sostuvo que la resolución anterior no había evaluado adecuadamente el posible daño ambiental ni el efecto acumulativo de las distintas plantas instaladas en el área.
A partir de entonces, el expediente quedó bajo la órbita del Juzgado Federal de Campana, que fue otorgando sucesivas autorizaciones temporales para garantizar el suministro energético durante períodos de alta demanda.
Sin embargo, la situación nunca logró estabilizarse. En marzo de 2025, SCC Power presentó formalmente un plan de desmantelamiento en tres etapas, anticipando un desenlace que ahora se concretó con la rescisión definitiva del contrato.
El impacto para el sistema eléctrico
La salida de servicio de Matheu III genera interrogantes sobre el abastecimiento energético en el norte del Área Metropolitana de Buenos Aires.
La planta inyectaba energía directamente en el nodo de 220 kV de Matheu, una zona clave para el consumo residencial e industrial. Su operación permitía reforzar los niveles de tensión de la red y actuar como respaldo ante eventuales fallas en otras instalaciones del sistema.
Por ese motivo, durante años la emergencia energética nacional fue uno de los argumentos centrales para justificar las prórrogas judiciales que mantuvieron activa la central.
Ahora, el desafío recaerá sobre las autoridades energéticas nacionales y sobre CAMMESA, que deberán demostrar que la infraestructura de transporte eléctrico puede absorber la salida definitiva de la planta sin afectar la calidad del servicio.
Para las organizaciones vecinales que impulsaron la demanda judicial, el cierre representa el desenlace de una lucha iniciada en 2016.
Los vecinos de Villa Rosa cuestionaron desde el comienzo la ubicación de la central en una zona urbana y sostuvieron que su funcionamiento generaba efectos negativos sobre la calidad de vida de la comunidad.
Con el apagado definitivo de las turbinas, comienza una nueva etapa centrada en la remediación del predio y el retiro de la maquinaria, un proceso que demandará importantes inversiones y una compleja logística.
Así, la Central Térmica Matheu III, que alguna vez fue considerada estratégica para el sistema eléctrico nacional, llega a su fin tras años de controversias y deja abierto el debate sobre cómo compatibilizar las necesidades energéticas del país con las demandas ambientales y urbanísticas de las comunidades donde se desarrollan este tipo de proyectos.