Prisión preventiva para el acusado de ejecutar dos homicidios narco, uno de ellos en Derqui

La Justicia Federal procesó con prisión preventiva a Rodolfo Nicolás Caraballo Escobar por los asesinatos de Marcelo González Algerini y Fabián Sturm Jardon. La investigación sostiene que actuó como sicario en un ajuste de cuentas ligado al narcotráfico, con el crimen de Derqui como eje de la causa.

El Juzgado Federal de Campana, a cargo del juez Adrián González Charvay, dictó el procesamiento con prisión preventiva de Rodolfo Nicolás Caraballo Escobar, de nacionalidad uruguaya, acusado de haber cometido dos homicidios agravados con características de sicariato, uno de ellos en la localidad de Presidente Derqui. La resolución judicial lo señala como el ejecutor de ambos crímenes, perpetrados con un arma de fuego con numeración suprimida y en el marco de disputas vinculadas al narcotráfico.

El primero de los hechos ocurrió el 12 de octubre de 2024 en el barrio Monterrey de Derqui, donde Marcelo Nicolás González Algerini fue asesinado a balazos mientras se encontraba dentro de su vehículo. Según la investigación, el agresor utilizaba una identidad falsa -"Joaquín Amoros Sanguinetti"- y el alias "Nicolás". Sin descender del Jeep Renegade en el que se movilizaba, disparó al menos diez veces contra la víctima y escapó rápidamente del lugar.

La causa determinó que González Algerini integraba una red de narcotráfico: tras el homicidio, en su vivienda se secuestraron más de 3 kilos de cocaína y elementos utilizados para el fraccionamiento de estupefacientes, lo que reforzó la hipótesis de un ajuste de cuentas vinculado a disputas internas del negocio narco.

Dos meses más tarde, el 12 de diciembre de 2024, se produjo el segundo asesinato. Fabián Sturm Jardon fue ejecutado de siete disparos por la espalda al bajar de un automóvil frente a un kiosco del barrio porteño de Recoleta. Tras el ataque, el tirador le robó una riñonera y huyó, abandonando el arma -una pistola Glock con silenciador y numeración limada- en un vehículo de apoyo que luego fue encontrado por la policía. Los peritajes balísticos confirmaron que esa misma arma había sido utilizada también en el crimen de Derqui.

La investigación, en la que intervino la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), estableció que ambas víctimas y el propio Caraballo Escobar mantenían antecedentes y vínculos directos con organizaciones dedicadas al tráfico de estupefacientes a gran escala. Testimonios de identidad reservada y pruebas materiales indicaron que el acusado actuaba "por precio o promesa remuneratoria", es decir, como sicario contratado por un tercero -un jefe narco aún no identificado- que habría ordenado las ejecuciones como represalia.

De acuerdo con la resolución judicial, la evidencia reunida permite sostener como principal hipótesis que los homicidios se produjeron en el contexto de un "ajuste de cuentas narco", motivado por conflictos económicos, apropiaciones de dinero o droga y traiciones dentro de la organización criminal. En ese esquema, Caraballo Escobar habría sido contratado para eliminar a quienes incumplieron las reglas internas del grupo.

El robo de la riñonera de Sturm Jardon reforzó el móvil económico, al igual que la metodología empleada en ambos hechos: planificación previa, uso de identidades falsas y armas no registradas, características propias de una ejecución profesional.

Los análisis de teléfonos celulares, cámaras de seguridad y declaraciones testimoniales -en particular de la pareja de Sturm Jardon y de la novia de González Algerini- revelaron la existencia de amenazas previas, reclamos de dinero y menciones a "la teca", en referencia a droga o efectivo presuntamente robado. Antes de su muerte, Sturm Jardon había recibido audios intimidatorios en los que se le exigía la devolución de bienes y se le advertía sobre el riesgo de ser asesinado, con referencias directas al crimen ocurrido en Derqui.

Otro elemento clave de la causa es un ataque sufrido por el propio Caraballo Escobar en septiembre de 2024, cuando denunció -bajo identidad falsa- un intento de homicidio y robo. Para los investigadores, ese episodio forma parte de la misma escalada de violencia originada en disputas internas por dinero y cocaína.

Además, se estableció que Sturm Jardon estaba vinculado al asesinato de González Algerini y que, al momento de ser ejecutado en Recoleta, tenía un pedido de captura por ese crimen. Tras el homicidio de Derqui, Sturm habría ingresado a la vivienda de la víctima violentando una puerta trasera y se habría llevado distintos elementos, entre ellos tres paquetes tipo "panes" envueltos en papel amarillo.

Según la causa, González Algerini le había confesado a su pareja que, junto a Sturm, habían planificado un ataque previo contra Caraballo Escobar -a quien conocían como "Nicolás"- con el objetivo de robarle dinero y darle muerte, plan que finalmente no se concretó. Esa secuencia de traiciones y represalias es la que, para la Justicia, derivó en los asesinatos investigados.

Con el dictado de la prisión preventiva, el juez consideró acreditado el riesgo procesal y la gravedad de los hechos, y dejó a Caraballo Escobar detenido mientras avanza la investigación para identificar a los autores intelectuales del doble crimen.

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