Operativo sorpresa contra picadas en uno de los accesos al Parque Industrial
Vecinos de la calle El Petrel denunciaron ruidos y maniobras peligrosas en horas de la madrugada. Un operativo conjunto logró desalojar la zona y secuestrar motos.
En horas de la madrugada del viernes, la calle Mateo Gelves, conocida por muchos vecinos como El Petrel, volvió a ser escenario de un operativo de control luego de que se reiteraran denuncias por la realización de picadas ilegales. Este acceso al Parque Industrial, utilizado principalmente por tránsito liviano, se había transformado en un punto de concentración de motociclistas que realizaban maniobras peligrosas y carreras clandestinas.
Durante los últimos meses, la presencia de grupos numerosos de motos generó preocupación en la zona, no solo por el ruido constante en horarios nocturnos, sino también por el riesgo que implican estas prácticas. Según relataron vecinos, la circulación quedaba prácticamente interrumpida por la cantidad de vehículos que ocupaban la calzada, afectando tanto la seguridad vial como la tranquilidad del barrio.
La situación derivó en un nuevo operativo que tuvo lugar pasada la medianoche, luego de que residentes volvieran a alertar a las autoridades. Personal policial y agentes de la dirección de Tránsito se hicieron presentes en el lugar, desplegando un procedimiento que incluyó controles de documentación y el secuestro de varias motocicletas. Si bien no se informó oficialmente la cantidad de vehículos retenidos, el accionar permitió despejar la arteria.
"Hicieron un cerrojo, bloquearon toda la Petrel más de ocho patrulleros y están sacando las motos, los pibes se están yendo a pata con los cascos hacia el lado de Panamericana", afirmó un vecino que fue testigo de la situación.
El operativo contó con la participación de distintas áreas, entre ellas la Secretaría de Seguridad de Pilar, la dirección de Tránsito, la Estación de Policía de Seguridad Pilar, el Comando de Patrulla y efectivos del destacamento del Parque Industrial, lo que permitió coordinar un despliegue amplio para recuperar el control de la zona.
La problemática de las picadas no es nueva en el distrito. De hecho, el fin de semana anterior, ya se habían realizado procedimientos similares en el Peaje Larena de la Ruta 8, donde también se detectaron motociclistas realizando este tipo de prácticas. Allí se llevaron adelante controles vehiculares, verificación de documentación y test de alcoholemia, con el objetivo de prevenir incidentes y garantizar el orden.
Como resultado de esos procedimientos, en los últimos dos fines de semana fueron secuestradas 10 motocicletas que no cumplían con los requisitos necesarios para circular.
Según señalaron vecinos, estas conductas se repiten con frecuencia en distintos puntos, generando un escenario que combina imprudencia, riesgo y molestias para quienes viven en las inmediaciones.
El refuerzo de los controles busca desalentar estas conductas y prevenir accidentes, en un contexto donde la reiteración de estos episodios empieza a encender señales de alerta entre las autoridades y la comunidad.
Desde el Municipio adelantaron que estos controles continuarán desarrollándose de manera aleatoria en distintos sectores del distrito, con especial atención en zonas de alto tránsito, accesos y puntos estratégicos donde se registran este tipo de conductas. La intención es sostener la presencia en el territorio para reducir riesgos y evitar que estas prácticas vuelvan a repetirse.