Luego de 70 años, cierra el corralón Melo
Don Domingo Melo inició el negocio familiar cuando la calle Tucumán era de tierra. Con los años se sumaron sus hijos Mingo y Mirta, y luego su nieto Agustín. Hoy la familia decidió cerrar una etapa, en medio de agradecimientos y recuerdos al pueblo de Pilar.
El corralón Melo, un ícono del Pilar de antaño, cierra sus puertas tras siete décadas de historia. Fundado por Don Domingo Melo y continuado por dos generaciones, este emblemático comercio se despide dejando recuerdos imborrables y un legado de trabajo, valores y comunidad.
Ir por arena, cemento o materiales de construcción al corralón Melo no era solo un trámite comercial, sino una oportunidad para compartir una charla amena con Mirta, “Mingo” o algún integrante de la familia Melo sobre historias de vecinos, anécdotas del pueblo y la evolución de Pilar.
Todo comenzó en 1950, cuando Domingo Melo y su esposa Celestina Spavioli dejaron el transporte de verduras y el aserradero para emprender un nuevo camino: un corralón en la calle Tucumán, entonces de tierra. Con esfuerzo y dedicación, aquel pequeño negocio familiar se convirtió en un pilar fundamental para el desarrollo de la comunidad.