La Universidad del Salvador suma una licenciatura en Geomática para formar especialistas en análisis territorial
La USAL incorporó la Licenciatura en Geomática, una propuesta académica orientada al análisis y gestión de información geoespacial. La carrera apunta a profesionales vinculados con el territorio, la tecnología y la planificación, en un contexto donde los datos espaciales ganan cada vez más relevancia para la toma de decisiones.
En uno de sus textos más célebres, el escritor argentino Jorge Luis Borges imaginó un imperio donde los mapas alcanzaban tal exactitud que coincidían punto por punto con el territorio. La historia, narrada en "Del rigor en la ciencia", funcionaba como una reflexión sobre los límites de la representación y la complejidad de traducir el mundo en datos. Más de medio siglo después, disciplinas como la geomática parecen dialogar con aquella intuición: no buscan reemplazar el territorio por información, sino interpretar los datos espaciales para comprender cómo se organiza y transforma el espacio.
En ese contexto, la Universidad del Salvador incorporó a su oferta académica la Licenciatura en Geomática, una propuesta de complementación curricular de dos años que se dicta en la Facultad de Arte y Arquitectura y apunta a profesionales con formación previa en áreas vinculadas al territorio y la información espacial.
La carrera está dirigida a graduados o estudiantes avanzados de disciplinas como geografía, cartografía, arquitectura, agrimensura, topografía, sistemas de información geográfica, teledetección, geodesia, urbanismo, ingeniería en sistemas, ambiente, ciencia de datos y ciencias sociales. El objetivo es ampliar y consolidar esos recorridos previos con una formación universitaria orientada al análisis geoespacial.
La geomática combina herramientas digitales, tecnología y análisis territorial para producir e interpretar información espacial. Aunque el concepto puede sonar técnico, sus aplicaciones atraviesan múltiples problemáticas cotidianas: desde el crecimiento urbano y la planificación ambiental hasta la evaluación de obras públicas, la detección de zonas de riesgo o el diseño de políticas públicas basadas en evidencia territorial.
Entre las herramientas centrales de la carrera aparecen los Sistemas de Información Geográfica (SIG), la cartografía digital, la teledetección, la geodesia, los sistemas GNSS y las infraestructuras de datos espaciales. A eso se suma una materia que refleja el impacto de las nuevas tecnologías en el análisis territorial: Geointeligencia Artificial.
La incorporación de inteligencia artificial al estudio del espacio marca un cambio de paradigma. Hoy, la lectura del territorio ya no depende únicamente de observaciones directas o relevamientos tradicionales, sino también de sensores remotos, imágenes satelitales, modelos predictivos y grandes bases de datos capaces de integrar información en distintas escalas.
El plan de estudios avanza desde los fundamentos teóricos y técnicos de la geomática hasta el desarrollo de proyectos aplicados. Durante el primer año se cursan materias como Teledetección y Sensores Remotos, Cartografía Digital y Visualización Geoespacial, Sistemas de Información Geográfica, Análisis Geoestadístico Aplicado y Gestión Estratégica de Información Territorial. En el segundo año, la formación se orienta hacia la planificación territorial, el ordenamiento ambiental y el diseño de proyectos geoespaciales integradores.
La modalidad de cursada es completamente a distancia, con clases sincrónicas y asincrónicas. Las actividades en vivo se desarrollan de lunes a viernes entre las 19 y las 21, una organización pensada especialmente para estudiantes que ya se encuentran insertos laboralmente o cuentan con experiencia profesional previa.
Además, el ingreso requiere antecedentes académicos específicos y una entrevista previa, individual o grupal, destinada a evaluar la pertinencia de la formación de base de cada postulante.
En cuanto a las posibilidades laborales, los egresados podrán desempeñarse en organismos públicos, consultoras, instituciones científicas, empresas privadas y organizaciones vinculadas a la producción y análisis de información territorial. En todos los casos, el objetivo es transformar datos espaciales en herramientas útiles para intervenir sobre problemas complejos.
Más allá de la dimensión técnica, la geomática también propone una forma contemporánea de pensar el espacio. No reemplaza disciplinas tradicionales como la geografía, la arquitectura o el urbanismo, sino que dialoga con ellas desde una perspectiva interdisciplinaria. En tiempos donde casi toda decisión deja una huella territorial, aprender a leer e interpretar esa información se vuelve también una forma de comprender y actuar sobre el presente.