La Agrupación Autitos Olvidados volvió a correr en el Corredor Aeróbico
Con pilotos de todas las edades, autos artesanales y un gran acompañamiento de familiares y público, la jornada dejó definiciones vibrantes y reafirmó el espíritu de "jugar por jugar".
La Agrupación Autitos Olvidados de Pilar realizó el sábado último una nueva competencia de los tradicionales autitos de plástico con masilla y cucharita retro, un hobby que combina creatividad e imaginación en cada automodelo. La jornada se llevó a cabo en el circuito interno del Corredor Aeróbico "Roberto Torres", con el permiso y acompañamiento de la Dirección de Parques y Plazas de la Municipalidad de Pilar.
Con un leve retraso, a las 10:15 comenzó la clasificación bajo la modalidad de dos tiros por piloto, marcando el mejor lugar alcanzado en el recorrido para luego ocupar la posición correspondiente en la grilla de largada. Fueron 14 los pilotos que participaron, con presencia de numerosos debutantes, tanto mayores como menores, y varios autos nuevos que se sumaron a la competencia.
La primera carrera se disputó a dos vueltas. En el giro inicial el pelotón pasó muy entremezclado, anticipando definiciones ajustadas, luchas centímetro a centímetro y varias remontadas. Tras un cierre vibrante, el triunfo quedó en manos de Jorge Pugliese con el Ford número 9, seguido por Rafael Guarrera con la Chevy número 17 y Sergio Frizone con la Chevy número 11. Detrás se ubicaron Nelson Borges con el Ford 4, Benjamín Milla con la Chevy 88, Mario Masciulli con la Chevy 26 y Manuel Zamarripa con la Chevy 59.
Completaron la clasificación Oscar Romano con el Dodge 117, Franco Garrido con el Torino 30 -uno de los menores debutantes que mostró gran proyección-, Ricardo Vega con la Chevy 35, Emanuel Benítez con la Chevy 77, Ian D'avino con el Ford 33, Laureano Delari con la Chevy 46, Romanella Frizone con el Chevrolet 400 número 8 y Agustín Francisco con el Ford 12, quien llegó justo para largar y logró descontar posiciones hasta el final.
Un párrafo especial mereció Vito, de 6 años, nieto de uno de los participantes, que alternó con un TC y luego con un Fórmula 1. Completó la primera vuelta con entusiasmo y frescura, iluminando la carrera con su empeño antes de retirarse a descansar.
Más tarde, y con algunos pilotos ya retirados, se disputó una segunda competencia en sentido inverso del circuito, a una sola vuelta y bajo la consigna "a matar o morir". En esta ocasión el ganador fue Nelson Borges con el número 4, seguido por Benjamín Milla y Oscar Romano. Detrás llegaron Jorge Pugliese, Manuel Zamarripa, Ricardo Vega, Laureano Delari, Ian D'avino y Emanuel Benítez.
La jornada volvió a reunir a pilotos, familiares y público en general en un clima de camaradería y entusiasmo, reafirmando el espíritu de este hobby que crece fecha tras fecha y mantiene intacta su consigna principal: jugar por jugar.