Indignación en Fátima por el abandono en la Autopista Pilar-Pergamino
Vecinos advierten por el deterioro de la traza a la altura del kilómetro 61, donde la falta de iluminación, el pasto alto y el asfalto en mal estado configuran un escenario peligroso. El tramo, que corresponde a Corredores Viales, cobró la vida de dos motociclistas.
La preocupación crece entre vecinos y conductores que transitan a diario por la Autopista Pilar-Pergamino, especialmente en la zona de Fátima, a la altura del kilómetro 61. Allí, una curva peligrosa se ha transformado en símbolo del deterioro general de la traza y del abandono que denuncian quienes circulan por el lugar.
Un relevamiento realizado en la zona permitió constatar una serie de falencias que, combinadas, generan un escenario que hasta el momento tuvo como víctimas a dos motociclistas. Las banquinas se encuentran invadidas por pastos de gran altura, lo que reduce la visibilidad y dificulta la anticipación de maniobras. A esto se suma la falta total de iluminación en un extenso tramo que va desde el sector conocido como "El Panchito" hasta Parada Robles, dejando a oscuras kilómetros clave durante la noche.
El estado del asfalto tampoco escapa a las críticas. En inmediaciones del peaje, la calzada presenta roturas profundas y sectores deteriorados que obligan a los vehículos, especialmente a los de gran porte, a realizar maniobras bruscas para esquivar pozos. Además, la propia estación de peaje evidencia signos de abandono: sin iluminación y con escaso mantenimiento, a pesar de que el cobro del servicio continúa vigente.
La traza está bajo la órbita de Corredores Viales, en medio de un escenario incierto respecto a su futuro concesionario. Sin embargo, para quienes transitan a diario, la discusión administrativa queda en segundo plano frente a una realidad urgente: el peligro concreto que representa el estado actual de la ruta.
Ese riesgo ya tuvo consecuencias irreparables. En 2019, Daniel Novillo, de 41 años, perdió la vida tras un siniestro ocurrido en la misma zona. Años más tarde, en 2025, la tragedia volvió a golpear con la muerte de Román Salcedo, de 21 años, quien circulaba en motocicleta cuando perdió el control e impactó contra un guardarraíl en un sector sin iluminación.
Ambos casos quedaron marcados por un denominador común: las condiciones deficientes del entorno vial. Para familiares y vecinos, no se trata de hechos aislados, sino de una problemática estructural que sigue sin resolverse.
El malestar crece y se transforma en indignación. Quienes viven en la zona o utilizan la autopista coinciden en que el abandono es evidente y que cada día que pasa sin soluciones aumenta el riesgo de nuevas tragedias.