Horror en Capilla del Señor: una jubilada fue asesinada y apuntan a su nieto
La víctima fue hallada en su vivienda con golpes y signos de abuso sexual. El caso generó un fuerte impacto en la comunidad y es investigado por la Justicia tras una semana de pesquisas.
El asesinato de una mujer de 76 años en Capilla del Señor sacudió a la comunidad y derivó en una investigación que, con el correr de las horas, comenzó a centrarse en su círculo más cercano. La víctima, Carmen Fermina Bogarín, fue hallada sin vida en su vivienda y, desde entonces, la causa avanza con distintas medidas judiciales para esclarecer lo ocurrido.
El hecho salió a la luz el 10 de marzo, cuando personal policial se presentó en el domicilio ubicado sobre la calle Alem al 400. Allí encontraron el cuerpo de la mujer, quien vivía sola a pocos metros de la sede de la fiscalía local. El resultado de la autopsia reveló que había sido atacada con un arma blanca en el cuello, lesión que afectó una arteria y provocó su muerte. Además, presentaba múltiples golpes y otras lesiones, lo que da cuenta de la violencia del ataque.
En la escena, los peritos secuestraron un cuchillo con manchas de sangre y la hoja doblada, hallado en el patio. También encontraron prendas de la víctima fuera de lugar, mientras que las aberturas de la vivienda no presentaban signos de haber sido forzadas, lo que orientó la investigación hacia alguien con acceso al interior de la casa.
Con el avance de las primeras tareas, comenzaron a surgir testimonios que señalaban al entorno familiar. Según indicaron fuentes del caso, el foco se posó sobre un nieto de la mujer, de 17 años, quien atravesaría problemas de consumo y que, en ocasiones anteriores, habría ingresado a la vivienda para sustraer objetos.
"Sugirieron que el nieto de Carmen de 17 años, con problemas de consumo, podría estar involucrado, ya que en otras oportunidades había ingresado al domicilio a robarle a su abuela para comprar estupefacientes", consignó Infobae.
En un primer momento, el joven sostuvo que al momento del hecho se encontraba trabajando, versión que fue respaldada inicialmente en su lugar de empleo. Sin embargo, nuevas pruebas comenzaron a generar dudas sobre esa coartada. El análisis de cámaras de seguridad permitió detectar movimientos que no coincidían con su declaración.
"Se veía salir al adolescente con un morral de la casa de su abuela a la hora que dijo que estaba trabajando y con la misma ropa que usó ese día", revelaron las fuentes.
A esto se sumaron testimonios de compañeros de trabajo, quienes advirtieron la presencia de lesiones físicas en el joven el mismo día del hecho.
"Contaron que fue a trabajar, pero que dijo que le dolía la espalda y cuando se levantó la remera tenía lesiones como rasguños, también en el pecho y la cara", contaron.
"Incluso, le sacaron una foto para mostrarle cómo tenía la espalda y esa imagen está en la causa: tiene similitud a raspaduras o rasguños, posiblemente compatibles con acciones de defensa de la víctima", agregaron.
Frente a este escenario, la Justicia ordenó nuevas medidas de prueba, entre ellas la extracción de sangre del menor para cotejar su ADN con restos hallados en el cuerpo de la víctima, así como allanamientos en busca de elementos vinculados al hecho.
La causa, que se investiga como homicidio, se encuentra a cargo del fiscal Gustavo Ancurio, del fuero de responsabilidad juvenil de Campana. Mientras tanto, la comunidad permanece conmocionada por un caso que combina violencia extrema y un fuerte impacto en el entramado familiar.