Habrá menos servicios por reclamo salarial de la UTA y tensión con empresas
La UTA anunció una retención de tareas desde la medianoche de mañana en líneas que no hayan abonado sueldos completos. En paralelo, el Gobierno busca destrabar el conflicto con una reunión clave por subsidios.
El sistema de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) vuelve a ingresar en una zona de conflicto. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó que desde las 0 horas de mañana se llevará adelante una retención de tareas en aquellas empresas que no hayan completado el pago de los salarios correspondientes a marzo, lo que anticipa una merma en la circulación de unidades.
La decisión gremial se adoptó ante el incumplimiento detectado en distintas compañías, al haberse superado los plazos habituales de acreditación de haberes. Desde el sindicato señalaron que la medida apunta a resguardar el derecho de los trabajadores a percibir sus sueldos en tiempo y forma, y remarcaron que se mantendrá únicamente en las empresas que continúen en falta.
En ese marco, el escenario se complejiza para los usuarios, que ya vienen registrando demoras y menor frecuencia en varias líneas. Según expresaron desde el sector sindical, las empresas redujeron servicios en los últimos días, lo que derivó en malestar entre los pasajeros e incluso situaciones de tensión con choferes.
Por el momento, no se detalló cuáles serán las líneas alcanzadas por la retención, ya que su aplicación dependerá de la regularización de los pagos salariales. De este modo, el impacto será dispar y sujeto a la situación particular de cada empresa.
En paralelo, el Gobierno nacional convocó a una reunión con las cámaras empresarias del transporte con el objetivo de evitar una paralización total del servicio. El encuentro se realizará este jueves a las 10:30 en la Secretaría de Transporte, encabezada por Fernando Herrmann, y contará con la participación de las principales entidades del sector.
Las compañías llegan a la mesa de negociación con fuertes reclamos vinculados a la actualización de subsidios. Argumentan que atraviesan una delicada situación financiera, marcada por el incremento del costo del gasoil y el atraso en las compensaciones estatales, lo que, según sostienen, dificulta sostener la operación normal del servicio.
Desde el sector empresario advirtieron que la reducción de frecuencias registrada recientemente no responde a una medida gremial, sino a una reconfiguración obligada ante la falta de recursos. En ese sentido, señalaron que el precio real del combustible supera ampliamente el valor reconocido en la estructura oficial de costos, generando un desfasaje que impacta directamente en la prestación.
Mientras tanto, algunas líneas lograron mantener su funcionamiento habitual, aunque se espera que el resto del sistema tienda a normalizarse en la medida en que se acrediten los subsidios pendientes.
El resultado de la reunión será clave para determinar si se logra encauzar el conflicto o si, por el contrario, se profundizan las dificultades en el transporte público, afectando a miles de usuarios que dependen del servicio a diario.