Detuvieron al presunto homicida de Erika Alvarez en un hotel de Fátima

Luego de una serie de allanamientos y tareas de investigación, fue detenido el principal sospechoso por el homicidio de la joven de Tucumán. Escapó en moto desde esa provincia tras el crimen. El cuerpo de la víctima fue encontrado dentro de una bolsa en un basural.

El presunto asesino de Erika Antonella Álvarez, la joven de 25 años que fue hallada muerta el pasado 8 de enero en un basural de la ciudad de Tucumán, fue detenido en las últimas horas en Pilar, tras un operativo de la Policía Federal Argentina. El arresto se produjo en la localidad de Fátima, donde el sospechoso se encontraba oculto luego de haber escapado de Tucumán.

Según informaron fuentes policiales a la Agencia Noticias Argentinas, el detenido fue identificado como Felipe Sosa, de 50 años, empresario de seguridad privada, ex teniente de Infantería del Ejército Argentino y con antecedentes como integrante de la Legión Extranjera de Francia. El hombre residía en la ciudad tucumana de Yerba Buena y era intensamente buscado desde el momento en que se descubrió el crimen.

La captura estuvo a cargo de personal de la División Búsqueda de Prófugos de la Policía Federal, que actuó a partir de un pedido del fiscal de feria de la Unidad Fiscal de Homicidios de Tucumán y bajo la órbita del Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos (CUFRE), dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación. La alerta se activó luego de que la Policía tucumana confirmara que Sosa había huido de la provincia tras el asesinato.

De acuerdo a la investigación, víctima y victimario se conocían previamente y habían compartido reuniones en distintos ámbitos de Tucumán. Si bien los investigadores no precisaron aún el móvil del crimen, se estableció que existía un vínculo previo entre ambos. Además, una ex pareja del detenido también quedó bajo investigación, luego de que testigos señalaran que estaba celosa de Erika por la atención que la joven despertaba en Sosa durante esos encuentros.

La pesquisa permitió reconstruir la fuga del sospechoso. Tras el crimen, Sosa habría salido de Yerba Buena a bordo de una motocicleta KTM naranja y negra. Durante un allanamiento en un domicilio vinculado al prófugo, donde se encontraba su ex pareja, la Policía secuestró un recibo de compra de ese rodado por un valor de 4 millones de pesos, pagados en efectivo. Los investigadores determinaron que el detenido había entregado como parte de pago una moto usada de su propiedad y dinero en efectivo para adquirir una KTM modelo 1290S.

Con los datos de la patente, la Policía Federal emitió un alerta nacional y, al cruzar la información con el sistema de Anillo Digital del Municipio de Pilar, se constató que la motocicleta había ingresado al distrito el 13 de enero a las 11:51. A partir de ese registro, los detectives establecieron que un hermano del prófugo residía en un barrio privado de la zona, lo que reforzó la hipótesis de que Sosa se encontraba oculto en Pilar.

El operativo avanzó con un rastrillaje exhaustivo que permitió localizar la motocicleta en los jardines del "Hotel Green", en la localidad de Fátima. Allí se montó una vigilancia discreta y, horas más tarde, los efectivos observaron a un hombre con características similares a las del prófugo intentando abandonar el lugar. En ese momento, procedieron a su aprehensión utilizando la fuerza mínima indispensable.

Tras confirmar su identidad, Sosa fue trasladado a la Alcaidía de Madariaga de la Policía Federal, donde permanecerá alojado hasta que se concrete su extradición a Tucumán. En el procedimiento también se secuestraron la motocicleta utilizada para la fuga, su teléfono celular y varias prendas de vestir que serán peritadas en el marco de la causa.

El cuerpo de Erika Antonella Álvarez fue encontrado dentro de una bolsa de residuos en un basural del barrio Manantial Sur, en la capital tucumana, por dos mujeres que realizaban tareas de limpieza. La autopsia preliminar reveló que la joven murió como consecuencia de un traumatismo craneofacial grave con luxación cervical. Los forenses determinaron que la mecánica de la muerte fue producto de golpes contundentes en la cabeza y el rostro, además de una lesión letal en las vértebras del cuello, lo que evidenció un ataque de extrema violencia.

Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue la forma en que el cuerpo se encontraba maniatado, con nudos de tipo militar, un detalle que reforzó las sospechas sobre el perfil del agresor. Con la detención de Sosa en Pilar, la causa dio un giro clave y ahora la Justicia tucumana avanza para esclarecer completamente el crimen y determinar si hubo más personas involucradas en el hecho.

Esta nota habla de: