Bedson impulsa la eficiencia ganadera con soluciones para producir mejor
La presidenta de Bedson, Alicia Romero de Colusi, expuso el enfoque que prioriza la salud metabólica, la inmunidad y la nutrición del ternero para mejorar la productividad sin incrementar la cantidad de animales.
La ganadería argentina enfrenta un escenario de desafíos estructurales y oportunidades de transformación. Con un stock bovino que busca estabilizarse tras años de eventos climáticos adversos y fluctuaciones económicas, el foco de la producción se desplaza hacia la eficiencia. El objetivo es claro: generar más carne sin aumentar el rodeo, optimizando cada etapa del proceso productivo.
En este contexto, la presidenta del laboratorio Bedson, Alicia Romero de Colusi, presentó en la última edición de Clarín Rural una serie de estrategias orientadas a potenciar la salud metabólica y la inmunidad del ternero desde su nacimiento. La propuesta apunta a mejorar el rendimiento de cada animal y, en consecuencia, la rentabilidad del productor, en un escenario donde la previsibilidad económica continúa siendo limitada.
Uno de los principales problemas de la ganadería local es la baja tasa de extracción. Mientras países competidores alcanzan niveles de eficiencia superiores, en Argentina aún persisten vientres que no logran producir un ternero por año. A esto se suma el impacto de sequías recientes, que dejaron campos con menor disponibilidad forrajera y obligan a planificar una recuperación productiva sostenida en el tiempo.
Desde Bedson, empresa fundada en 1979 y con presencia en más de 50 países, se impulsa un modelo que integra nutrición y sanidad como variables decisivas para la rentabilidad. El enfoque parte de la premisa de que la productividad sostenible se construye desde el equilibrio fisiológico del animal. Un metabolismo adecuado permite transformar el alimento en carne de manera más eficiente, reducir enfermedades y mejorar los índices reproductivos.
Entre las soluciones desarrolladas se encuentran suplementos nutricionales específicos para etapas críticas del ciclo productivo. Estos productos incorporan inmunoglobulinas, ácidos grasos Omega-3, prebióticos y complejos antioxidantes diseñados para fortalecer el sistema inmune y estimular el apetito en los terneros recién nacidos. El objetivo es que el animal atraviese con mayor vigor los momentos de mayor estrés y alcance su máximo potencial productivo.
También se destacan aditivos destinados a mejorar la función hepática, un factor clave en la conversión del alimento. Formulaciones con extractos de alcachofa y colina protegida favorecen el metabolismo lipídico y contribuyen al equilibrio fisiológico, lo que se traduce en un mejor desempeño y menores pérdidas productivas.
Otro desafío creciente es la resistencia de los parásitos a los tratamientos tradicionales, lo que obliga a innovar en soluciones farmacológicas y a reforzar el manejo sanitario. En ese sentido, la incorporación de tecnología y asesoramiento técnico se vuelve determinante para sostener los niveles de producción y evitar pérdidas silenciosas.
La premisa que guía a los especialistas es que, en la etapa actual, la Argentina debe lograr que el rodeo existente sea más eficiente, trazable y saludable. Incrementar la cantidad de vacas es una meta de largo plazo, pero la prioridad inmediata pasa por mejorar los índices productivos con los recursos disponibles.
Las soluciones desarrolladas a nivel local y la experiencia acumulada por el sector permiten posicionar a la ganadería argentina como un actor competitivo en el mercado global. Con la ciencia y la innovación como pilares, la integración entre nutrición, sanidad y tecnología se consolida como la llave para producir más carne, fortalecer la sostenibilidad del sistema y garantizar la presencia del país en la cadena cárnica internacional. En ese camino, el aporte de empresas con desarrollo tecnológico propio y presencia internacional se vuelve clave para acompañar al productor en la toma de decisiones y en la incorporación de herramientas que permitan mejorar la previsibilidad y la competitividad del negocio ganadero.