El jueves fue intervenido a corazón abierto para quitarle el aparato anterior. En los próximos días podría recibir el cardiodesfibrilador que necesita. Según estima su abuela, pronto volverá a su hogar.

Alan Muñoz, de 24 años, fue operado con éxito el jueves y, si bien aún resta otra operación por delante, el primer paso para comenzar su nueva vida, con su salud totalmente mejorada tras los difíciles meses que ha tenido que vivir.

El 31 de marzo el joven fue internado en el Hospital Juan Cirilo Sanguinetti debido a que el cardio desfibrilador que poseía estaba a punto de salirse de su cuerpo, como describió en reiteradas oportunidades Edit Muñoz, su abuela, a este medio.

Sin embargo, los días pasaban y nada se lograba ya que el aparato costaba 25 mil dólares y la familia no podía comprarlo, pero el estado tampoco lo facilitaba. Pasaron más de 100 días para que Alan fuese escuchado por el ministro de Salud provincial y se logró el traslado, el 18 de julio, al Hospital San Juan de Dios en La Plata.

El jueves, tras 22 días internado en La Plata, Alan recibió la primer operación, la más complicada, que tenía el objetivo de quitar definitivamente el aparato anterior. “Esta no fue la definitiva, esta fue la operación más grande, a corazón abierto porque tuvieron que sacarle uno de los cables, que se había encarnado. Ahora ya está bien, pero se mantiene en terapia intensiva”, explicó su abuela Edit, a Diario Resumen.

Asimismo, destacó que si para el domingo su nieto se encuentra estable podrá pasar a la unidad de coronarios, dejando así la terapia intensiva por primera vez en meses, mientras espera la operación en la que le colocarán el desfibrilador.

“Falta la definitiva, donde le pondrán el aparato. Después obviamente estará un tiempo más, porque deben ver qué reacción tiene su cuerpo, el post operatorio. Yo espero con ansias que a él le den el alta”, agregó emocionada.

La espera cada vez es menor, los días de luchas, de corridas de médico en médico dentro del Sanguinetti, las súplicas a enfermeras, a médicos, al pueblo y al gobierno han llegado a su fin pero Edit resaltó, siempre, que en el Sanguinetti “hicieron todo por mi nieto, lo curaba la cardióloga misma. Con lo que tenían, que era poco, dieron todo”.

Hicieron todo por mi nieto, lo curaba la cardióloga misma. Con lo que tenían, que era poco, dieron todo”

“El hospital desde enfermeras a médicos, son extraordinarios. Lo cuidaban mucho, lo curaban siempre, le mantuvieron como pudieron el aparato esterilizado. Le hicieron cada estudio necesario, pero no tenían con qué. Ahora está allá, en La Plata, donde también lo atienden muy bien”, comentó Edit.

Por otro lado, recordó que durante el tiempo que Alan estuvo hospitalizado alguien ingresó a robar todas las pertenencias del joven en su vivienda, pero que “de eso nos vamos a ocupar después” ya que ahora lo primordial es que la siguiente operación, salga bien.

“Gracias a Dios, todo ha salido bien. La operación duró cerca de cuatro horas, y podía llegar a tardar seis. Dios no está ayudando, mucha gente también. Rogamos que prontamente puedan operarlo, la más complicada fue la del jueves y la que queda, sí, le pararán el corazón para probar el aparato pero no es de alta complejidad”, confirmó Edit.

Su historia

Alan tenía 17 años cuando, durante un partido de fútbol, se descompensó. Los médicos actuaron de manera rápida pero durante el traslado, su corazón dejó de latir. Así estuvo 40 minutos sin signos vitales hasta que, milagrosamente, Alan recuperó su pulso y volvió a la vida.

En el Hospital Juan Cirilo Sanguinetti, en donde lograron salvar su vida, descubrieron que Alan padecía una rara enfermedad que podía atacar nuevamente, en cualquier momento: un tipo de arritmia que podía ser mortal.

Desde ese momento, su familia ha luchado para que reciba el aparato que lo ayuda a mantenerse con vida y no siempre ha sido fácil. El “joven milagro” debió someterse a tres operaciones por conflictos con el cardio desfibrilador que, cuando colocaron el primero en 2013 estaba averiado, luego prometieron cambiarlo en Capital (no lo hicieron) y por último en 2016, cuando lo colocaron delante del músculo, provocando que tres años después “se saliera del cuerpo”

Alan y su familia sueñan que esta operación, sea la última en muchos años.

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