El 28 de agosto del año 1994 con cuatro secciones, dos de  primer grado y dos de segundo, comenzaba sus actividades educativas el Colegio Privado Presidente Santiago Derqui, en las instalaciones el club homónimo de la Segunda Ciudad del Distrito. Durante la mañana de ayer se desarrollo el festejo de las Bodas de Plata de la institución, momento propicio para entrevistar a quien fuera la primera directora del establecimiento, la docente -ya jubilada – Angélica Chevalier de Mancini, que durante diez años dirigiera los destinos de la entidad. 

Pase diez años en el colegio, una historia de luchas y sacrificios, pero también de grandes satisfacciones que representa la Escuela para todos aquellos que la vieron nacer, crecer y ser lo que hoy es para nuestra comunidad, siempre con el lema: ”Caminar juntos, Construir juntos… Comunicarnos”- reflexiono Chevalier al iniciar la entrevista-

¿Cómo surgió la idea de incorporar la primaria en el club?

A fines del año l983 se gesta el Jardín de Infantes Los Conejitos, desde una inquietud de la Comisión Directiva del Club, presidida en ese entonces por el contador  Carlos Pro, con el apoyo de algunos socios que tenían interés que la comunidad de Presidente  Derqui, contara con una Institución encargada de la educación de los infantes. Con esfuerzo, pero sobre todo con fuertes convicciones, se destinó parte del edificio del Club, para este emprendimiento educativo. En abril de l984, se inaugura oficialmente el Jardín de Infantes “Los conejitos”   cuyo nombre fue puesto en honor al Jardín al que concurriera en su infancia la entonces directora, Susana Méndez. Los guardapolvos o “pintorcitos rojos”, al decir de la docente, y que marcaron toda una historia en la Institución del nivel inicial, fueron rojos porque “es un color que trasciende, fuerte, brinda calor y era el reflejo de la potencia que nos reunía”. Comenzó con cuatro secciones, salas de 3, 4 y 5 años integradas, en ambos turnos, lo que permitió a las familias elegir de acuerdo a sus ocupaciones y necesidades el turno para sus hijos. Recuerdo que corría el año l993 y después de muchas idas y venidas, reuniones, charlas, consentimientos, y grandes deseos de comenzar a concretar el sueño tan deseado, comienza la obra del Colegio Primario Presidente Santiago Derqui. Toda la comunidad derquina estuvo  convocada a brindar su apoyo, a acompañar con ideas, materiales, recursos de cualquier índole, todo era bueno y necesario para efectivizar esta empresa que comenzó con demasiadas ilusiones y muy poco financiamiento económico. Todos colaboraron, desde el Arquitecto Vargas Llosa que hizo los planos del Colegio en forma gratuita,  la Cooperativa Telefónica de la localidad, que nos dono las aberturas y asociados de la entidad  que colaboraron con  cables para la instalación eléctrica;  familias que ayudaron con una bolsa de cemento, cal o arena; la familia Ferreyra, que nos donó la Bandera Argentina de Ceremonias, la fábrica  que regaló cerámicas para la terminación de los baños del primer piso. Como no recordar  y agradecer a dos reconocidos dirigentes del club: Jorge Martínez y Pedro Gargiulo, que tantas veces nos ayudaron en los momentos más críticos, prestándonos efectivo para solventar las urgencias… y tantos otros que en forma desinteresada y solidaria estuvieron con nosotros. También el  Colegio nació de la necesidad de los padres del Jardín de Infantes “Los Conejitos”, que deseaban que sus hijos continuaran sus estudios en el lugar donde desarrollaron sus primeros pasos, y de la fuerza y empuje de la Comisión Directiva del Club, integrada en ese entonces por el presidente, mi esposo,  Eduardo Mancini, el Vicepresidente Pedro Gargiulo y el Tesorero,  Jorge Martínez. Se dispuso, después de combatir la triste idea de hacer desaparecer las canchas de tenis, que si bien en el periodo conocido como “la era de Vilas”, habían cumplido su función ampliamente, que ese sería el predio para ocupar el nuevo Colegio. Y es así, no sin  ausencia de dolor, que se derribaron viejos muros para construir nuevas fortalezas, pero siempre con la esperanza  de que sean portadoras de crecimiento. Por supuesto, esto también motivó críticas por parte de algunos socios, a los que ya en su momento, tampoco les había gustado la idea del Jardín de Infantes;  pero con la justa fundamentación de la Comisión Directiva, se continuó con el proyecto. Porque como bien se dice,  nunca una empresa se lleva a cabo con el consentimiento unánime de todos, pero luego, cuando el camino se va consolidando, son más los que se animan a dar su ayuda y a brindar su apoyo.

Nunca una empresa se lleva a cabo con el consentimiento unánime de todos, pero luego, cuando el camino se va consolidando, son más los que se animan a dar su ayuda y a brindar su apoyo”

Tengo entendido que la construcción se prolongo más de lo que se había pensado.

El pensamiento de todos era comenzar el Ciclo lectivo en el edificio propio, pero la primavera del 93 fue muy lluviosa, y todos los cálculos que se hicieron fueron en vano. Se hacían los pozos para los cimientos, y al otro día estaban llenos de agua por la lluvia. Había que esperar a que se sequen y volver a empezar. Así se sucedían los días, unos tras otros, y todo se atrasaba cada vez más. A comienzos del año siguiente, cuando se vio que era imposible terminar la escuela para el mes de marzo, se comenzó a remodelar parte de las instalaciones del Club, para que se pudiera albergar por unos meses a la comunidad de niños y niñas que estaban inscriptos para comenzar. Fue así, que en uno de los grandes salones de la Institución destinado a Comedor, se hicieron dos amplias aulas, muy bonitas, pero que no tenían luz natural, lo que motivó algunos problemas para su aprobación.  Pero todos los obstáculos fueron superados, ya que el empuje y el anhelo de empezar eran tan grandes como las ilusiones de todos los que estaban comprometidos en tan ardua labor. Los recreos se realizaban en el gimnasio, y había un pequeño mástil movible para izar y arriar la querida Bandera, todas las mañanas y las tardes.

Pero finalmente llego el gran día esperado.

Así es, el 7 de marzo de l994 comienza el Ciclo Lectivo en el Colegio Primario Presidente Santiago Derqui con la lógica  emoción de todos los padres, docentes, alumnos, miembros de la comisión directiva y amigos que se arrimaron a dar los mejores augurios.  Pero fue recién, el 29 de agosto de ese año que el nivel primario se inaugura con su nueva sede, en la calle Eva Perón, ex Caseros, esquina Bolívar. En ese acto acompañaron,  también, nuestra querida comunidad, como asimismo banderas de distintos establecimientos educativos del lugar. Se contó con la presencia  en ese acto, del Intendente Municipal,  Alberto Alberini, quien fue invitado, junto con el delegado municipal, Norberto Crocenzi. Recuerdo que Yo, la  docente  Fabiola Zambón y la alumna de primer grado, Victoria Bajano, junto al  Presidente de la Institución, Eduardo Mancini,  plantamos  el primer árbol en el patio de la nueva escuela, como símbolo de vida, de crecimiento, de futuro que se abría para todos aquellos que veíamos en la educación una puerta más, para que la Institución Club, pudiera avanzar, no sólo como una entidad social y deportiva, sino también como productora de cultura. La Representante Legal, Nancy Basualdo, fue la encargada, junto con las docentes y los alumnos de la suelta de globos. En un instante el cielo se pobló de colores que llevaban mensajes de paz  y felicidad para todos los hombres del mundo. Se comenzó con cuatro secciones, dos primeros y dos segundos, en los turnos mañana y tarde, para atender a los requerimientos de padres del Jardín y así poder continuar con la modalidad. Comenzó  justo cuando se implementaba en el país  la Nueva Ley de Educación, y como todo empezar, costó mucho ir buscando los caminos adecuados, que aún hoy, se siguen perfeccionando, tratando que tanto docentes como alumnos se vean involucrados en esto de “aprender a aprender”. Esta escuela que se inició con ochenta y ocho  alumnos y cuatro secciones, hoy, a 25 años de vida, es un colegio que cuenta con dieciocho secciones y más de quinientos alumnos.

Ediliciamente el colegio también fue creciendo en infraestructura.

Sucede que el colegio que fue preparado para tener niños hasta un séptimo año,  tuvo que continuar creciendo para seguir hasta lo que antes era un primero y segundo año del secundario, porque con la Nueva Ley, en nuestra provincia, se instaló una restructuración  de Primer, Segundo y Tercer Ciclo de la Educación General Básica (EGB), por lo que en lo que era escuela primaria, se sumó el octavo y noveno año. Es bueno  traer a la memoria, que van pasando los años, y se van renovando autoridades dentro del Club, pero las  nuevas comisiones, continuaron  la obra que habían emprendido los pioneros.  El colegio, tiene hoy, planta baja y un primer piso, con diez salones, una sala de computación, sala de maestros, secretaría y dirección, baños de mujeres y de varones, en ambas plantas, baño de docentes, una cocina, un patio bastante amplio con piso de cemento, otro al lado, que es un lote comprado con posterioridad, que se sumó a las instalaciones del Club, y que fue un respiro para el Colegio, ya que es otro espacio para los recreos, además comunica con una de las canchas de Básquet, por la que se pasa para ir a la de fútbol, por el otro lado, está la comunicación con el Gimnasio Oficial, donde se realizan todos los actos escolares y acontecimientos. De esta manera la escuela quedo totalmente comunicada con los distintos sectores del Club. Tenemos horas extra programáticas de deporte, inglés y computación, que se desarrollan en distinto turno. Están los profesores de Música, en todos los años, Plástica en el Tercer ciclo con profesora especial, en los demás grados, la hora es desarrollada por el docente de cada año; cuatro profesores trabajan en el área de la Educación Física y el Deporte, que es la columna vertebral de la institución educativa, ya que por el hecho de pertenecer a un Club, se trabaja en la formación de  alumnos con “mente sana en cuerpo sano”, al decir de los griegos, como asimismo la organización de campamentos al aire libre, donde los niños y niñas aprenden a compartir la naturaleza y el poder aprender junto con los otros,  en otros ambientes distintos al del aula. Y volvemos a recordar que no es un solo hombre, sino todos en conjunto los que trabajan en esta gran empresa, que es la Institución Club, y dentro de ella, sus instituciones educativas. Como se fue haciendo imposible la gobernabilidad y la comunicación entre todos, surgió, la necesidad de un punto de conexión, entre los Colegios y la Comisión Directiva, por lo que uno de los Representantes Legales pasó a ocupar también el puesto de Intendente, para cubrir esa función. Es así que Marcelo Fiore,  desde ese espacio, colabora en esta ardua tarea de reunir, escuchar, comunicar y ejecutar, dentro de los parámetros normales, las necesidades de las instituciones educativas y deportivas, culturales y sociales del Club.

El pensamiento de todos era comenzar el ciclo lectivo en el edificio propio, pero la primavera del 93 fue muy lluviosa, y todos los cálculos que se hicieron fueron en vano”

¿Recordas a la primera promoción que egreso del Primario?

Como no recordarlo, en el año 200l, se despidió a los primeros alumnos que comenzaron en el Colegio en segundo grado, y en el año 2002 se fue la  primera promoción pura, ambas integradas por excelentes grupos de jóvenes capaces de insertarse en colegios de la zona o de cualquier parte del país, ya que fueron preparados para aprender a adaptarse y seguir los lineamientos que cualquier institución requiera, formados en una sana libertad responsable y conocedores del mundo que los rodea. Corría el año 2003, y se despide a la tercera promoción… los años pasan y se escapan como blancas ilusiones los jóvenes buscando nuevos rumbos.

¿Como directora fundadora, como ves el futuro del colegio?

En esto de seguir haciendo caminos e ir construyendo sueños, quedan muchas cosas por hacer. ¿Cómo se puede finalizar una historia que aún no tiene fin? Porque aun queda un largo trayecto para andar, y como bien dice Machado en uno de sus versos “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar…” se seguirá recorriendo la historia y construyendo senderos, con el lema que siempre acompaña a la escuela “Caminar juntos… construir juntos… Comunicarnos”. La escuela del futuro no puede estancarse; si pretende ser futuro y educar, deberá estar en continua renovación y para ello será necesario despegarse de muchos modos de hacer, olvidarse de muchos sistemas, adoptar nueva mentalidad, sustituir sistemas anticuados y anacrónicos, por otros que respondan más a la psicología de los alumnos y alumnas de hoy, sin dejar nunca de lado criterios, actitudes y valores que nunca pasan de moda y que constituyen lo esencial para la educación de nuestros jóvenes.

Oscar Orlando Mascareño

Comentarios

Quizás te pueda interesar también:

Comments

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Más en Destacado