¿Qué es la musicoterapia?
Por la Licenciada Raquel Gómez. Directora de la Licenciatura en Musicoterapia. Facultad de Medicina. Universidad del Salvador.
La Musicoterapia es una disciplina del campo de la salud que utiliza el sonido y la música con fines terapéuticos, a través de técnicas y procedimientos específicos aplicados por profesionales con formación universitaria.
Es importante subrayar que la música, por sí sola, no puede curar. Lo terapéutico es la intervención profesional del musicoterapeuta, quien evalúa, diagnostica y diseña abordajes terapéuticos utilizando el lenguaje sonoro-musical.
La musicoterapia cuenta con ley de ejercicio profesional, que regula su práctica y establece que el uso terapéutico de la música es incumbencia del musicoterapeuta. Esto es especialmente importante porque el sonido y la música tienen un impacto profundo en las personas y, cuando se utilizan sin la formación adecuada, pueden resultar iatrogénicos, es decir, producir efectos no deseados.
La música tiene un profundo impacto en la vida de las personas. Entre todos los lenguajes artísticos, es uno de los de mayor alcance y universalidad: se manifiesta en todas las culturas y en todos los tiempos, dejando huellas significativas en nuestra vida emocional.
El neurólogo Oliver Sacks afirmaba:
"Los humanos somos una especie tan lingüística como musical".
Nacemos en un entorno lingüístico y sonoro. Desde muy temprano estamos inmersos en un universo de músicas, ritmos y canciones que van delineando nuestra identidad personal y social y dejando huellas en nuestra memoria emocional.
¿Cuáles son sus recursos de intervención?
El principal recurso de la Musicoterapia es el lenguaje sonoro-musical.
A través de la música y sus elementos, es posible activar simultáneamente múltiples áreas: motoras, cognitivas, emocionales y también habilidades vinculadas a la comunicación y el lenguaje.
Las intervenciones pueden adoptar diferentes modalidades. En algunos casos son receptivas, en las que el paciente se vincula con la música desde la escucha y la experiencia sensorial. En otros casos son activas o ejecutivas, donde el paciente participa cantando, improvisando, tocando instrumentos o creando música como parte del proceso terapéutico.
De este modo, la musicoterapia trabaja a partir de las capacidades que están preservadas para favorecer procesos de expresión, comunicación, aprendizaje y recuperación funcional.
¿Cuándo y dónde se desarrolla la musicoterapia?
Los orígenes de la Musicoterapia como disciplina de la salud se remontan a la Primera Guerra Mundial.
Durante ese período se convocaba a músicos para tocar en hospitales y brindar alivio a los soldados heridos. Los efectos beneficiosos observados despertaron el interés de médicos y otros profesionales de la salud, dando lugar a procesos de investigación y formación sistemática que posteriormente derivaron en la creación de programas de formación universitaria.
El desarrollo de la disciplina se expandió especialmente en Estados Unidos y Europa a partir de la década de 1950.
¿Cuándo y dónde se crea la carrera en Argentina?
En Argentina, la carrera de Musicoterapia se crea hace casi sesenta años bajo la dirección del Dr. Rolando Benenzon en la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador. Nuestra casa de estudios ha sido pionera en la formación de musicoterapeutas de Argentina y Latinoamérica.
Desde entonces, la disciplina ha crecido notablemente tanto en su desarrollo académico como en su campo de aplicación profesional.
¿En qué áreas se desarrolla la musicoterapia?
La Musicoterapia interviene en diferentes campos del ámbito de la salud, entre ellos:
· Promoción y prevención de la salud
· Atención clínica
· Rehabilitación
Los musicoterapeutas pueden ejercer su profesión de manera autónoma o integrando equipos interdisciplinarios, tanto en ámbitos públicos como privados.
¿Hay una sola forma de hacer musicoterapia?
No. La musicoterapia no se practica de una única manera. A lo largo de su desarrollo se han conformado distintos modelos de abordaje, que se aplican según los objetivos terapéuticos, el contexto de intervención y la población con la que se trabaja.
Entre ellos se encuentran, por ejemplo:
- el modelo médico o biomédico, especialmente presente en contextos hospitalarios y de rehabilitación;
- el modelo psicodinámico, orientado al trabajo con los procesos emocionales y vinculares;
- el modelo cognitivo-conductual, utilizado en intervenciones vinculadas a la conducta, el aprendizaje y la regulación emocional;
- los modelos humanistas, centrados en el desarrollo personal y la expresión;
- y los modelos socio-comunitarios, que trabajan en diferentes ámbitos grupales y comunitarios promoviendo la participación y la integración social.
Más allá de estas diferencias teóricas y metodológicas, el lenguaje sonoro-musical constituye siempre la herramienta específica de diagnóstico, evaluación y abordaje terapéutico.
¿Con qué poblaciones se trabaja?
La musicoterapia se aplica en distintas etapas del ciclo vital y con diversas poblaciones, entre ellas:
- Atención temprana del desarrollo infantil
- Trastornos del Neurodesarrollo
- Trastornos específicos del lenguaje y del aprendizaje
- Discapacidades motoras, orgánicas o sensoriales
- Procesos de duelo, ansiedad u otras dificultades emocionales
- Trastornos psiquiátricos y neuropsiquiátricos
- Enfermedades o secuelas neurológicas
- Síndromes y enfermedades poco frecuentes
- Cuidados intensivos
- Cuidados paliativos
El impacto global del sonido y la música permite trabajar simultáneamente dimensiones físicas, cognitivas, emocionales y sociales.
La investigación en neurociencias ha demostrado que la música puede activar múltiples redes neuronales, favorecer procesos de plasticidad cerebral y estimular la integración entre ambos hemisferios del cerebro.
Por ejemplo, en pacientes con afasia expresiva muchas veces ocurre que, aunque no pueden hablar, sí pueden cantar. La musicoterapia trabaja a partir de esa capacidad preservada para estimular nuevas conexiones neuronales que faciliten la recuperación progresiva del habla.
También se utiliza con frecuencia en pacientes con enfermedad de Alzheimer, ya que la música puede evocar recuerdos y emociones aparentemente olvidados. Esto se debe, en parte, a la estrecha relación entre las áreas auditivas del lóbulo temporal, el sistema límbico -vinculado a las emociones- y el hipocampo, asociado a la memoria.
Otro campo de creciente desarrollo es el de la prevención del estrés y del síndrome de burnout, especialmente en contextos de alta exigencia profesional.
En este sentido, desde la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador se está desarrollando actualmente un programa abierto y gratuito orientado a la regulación del estrés y la prevención del burnout. A través de experiencias sonoras y musicales se busca favorecer la activación del sistema nervioso parasimpático para promover estados de relajación y regulación fisiológica, disminuir los niveles de cortisol y estimular neurotransmisores y hormonas vinculadas al bienestar.
Este programa incluye también ejercicios de autoregistro corporal, que permiten volver a escuchar las señales del propio cuerpo, así como actividades de interacción musical que favorecen el encuentro, la comunicación y el fortalecimiento de los vínculos interpersonales.
En un contexto social marcado por altos niveles de estrés, este tipo de iniciativas buscan ofrecer herramientas concretas de autocuidado y promover espacios de bienestar dentro de la comunidad académica.

